
Con datos obtenidos por la Misión InSight de la NASA, un equipo de investigadores estima que existe suficiente agua atrapada en las profundidades de la corteza de Marte como para cubrir el planeta con océanos.
Aunque no existe evidencia directa de la existencia de agua, el estudio podría cambiar lo que se sabe sobre el llamado planeta rojo.
Según un artículo del prestigioso National Geographic, “los datos provienen del módulo InSight, que estudió el interior de Marte entre 2018 y 2022”.
Agrega la publicación especializada en temas científicos que “durante cuatro años, el sismómetro de la sonda registró vibraciones y terremotos, y permitió analizar la composición de la corteza del planeta”.
Ríos y depósitos de lagos en Marte
Mediante un modelo matemático basado en la física de rocas, en 2024, un grupo de investigadores logró interpretar los datos sísmicos y concluir que la mejor explicación para estas señales es la existencia de una capa profunda de roca ígnea fracturada, saturada de agua en estado líquido. Son mediciones indirectas que permiten inferir esta presencia reveladora.

La publicación añade que “el hallazgo está respaldado por numerosas evidencias geológicas, como los canales de ríos y los depósitos de lagos encontrados en la superficie marciana, que sugieren que Marte alguna vez tuvo un ciclo del agua activo y dinámico”.
Siempre según el estudio, el agua podría estar atrapada en pequeñas grietas y poros, cubriendo la totalidad del planeta hasta una profundidad de 1,6 kilómetros. “Aunque estos hallazgos son sorprendentes, plantean un desafío nada desdeñable: la profundidad estimada de estas aguas subterráneas oscila entre 10 y 20 kilómetros, lo que las hace casi inaccesibles con la tecnología actual”, dice National Geographic.
Una perforación que falló
El trabajo de investigación proviene de una misión que, en realidad, resultó fallida. La NASA envió la sonda InSight, como parte del Programa Discovery, para estudiar el interior profundo de Marte.
Para ello contaba con un instrumento llamado Paquete de Propiedades Físicas y Flujo de Calor, desarrollado para introducir una especie de “topo” automartillante en el suelo marciano.
El propósito del “topo” era medir cómo fluye el calor desde el interior del planeta, lo cual ayudaría a entender su estructura térmica interna.

Pero el instrumento solo logró perforar unos pocos decímetros, ya que el suelo marciano resultó más compacto de lo esperado. Tras varios intentos fallidos, la NASA desistió del experimento.
La última vez que la NASA tuvo contacto con la sonda fue en diciembre de 2022. Entonces, la Administración decidió dar por finalizada la misión.
Un comunicado de la NASA informa que “el sismómetro de alta sensibilidad de InSight detectó 1.319 movimientos sísmicos, incluidos los causados por impactos de meteoritos”.
Dichos impactos ayudan a los científicos a determinar la edad de la superficie del planeta, y los datos del sismómetro les proporcionan una forma de estudiar la corteza, el manto y el núcleo del planeta.

La corteza en la región de Elysium Planitia, la zona donde permaneció InSight, tiene un espesor de 25 a 40 kilómetros y la capa más externa de la corteza marciana tiene una media global de 10 kilómetros. No está claro todavía cuántas capas tiene esta corteza o cómo son sus discontinuidades, aunque la litosfera parece tener un espesor de 500 kilómetros.
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