La rica historia de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, que cumple 80 años y los celebrará con estrenos, grandes conciertos y figuras internacionales

El Teatro Colón celebrará en la temporada actual el 80º aniversario de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (OFBA) con una programación de gran envergadura: diecinueve conciertos de abono y ocho extraordinarios -cuatro de ellos fuera de sede-, la participación de destacados directores y solistas nacionales e internacionales y diez estrenos absolutos que reafirman su compromiso con la creación contemporánea.

La apertura de la temporada de la OFBA será este sábado 28 de febrero a las 20, con otra función extraordinaria el 1 de marzo a las 17, ambas en el Teatro Colón y con James Conlon como director invitado, quién va a dirigir la imponente Séptima Sinfonía de Dmitri Shostakovich, una de las obras paradigmáticas del siglo XX.

Los 80 años de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires celebran mucho más que una trayectoria artística: cuentan la historia de cómo Buenos Aires decidió darse una orquesta propia, permanente y con vocación de futuro.

La semilla fue plantada en 1946, cuando nació como “Orquesta Sinfónica del Teatro Municipal”, primera agrupación oficial exclusivamente sinfónica de la ciudad. Hasta entonces, la única orquesta estable era la del Teatro Colón, dedicada principalmente a la ópera y el ballet. Hacía falta otro cuerpo: uno que ampliara el repertorio, que recorriera el país, que educara públicos y músicos.

“Se trataba de dar a la ciudad de Buenos Aires una orquesta permanente, estable”, recordaría su primer director titular, Lamberto Baldi, convocado para instruirla y dirigirla. Junto a él, Jaime Pahissa dio forma a ese impulso inicial.

Antecedentes para una vida sinfónica

En preparación. La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires ensaya para los conciertos de este sábado 28 de febrero y domingo 1 de marzo.

El proyecto no surgió de la nada. Desde el siglo XIX, la ciudad ensayaba distintas formas de institucionalizar su vida sinfónica: la Sociedad Filarmónica de 1822, la de 1852, la Asociación Orquestal Bonaerense de 1900, los conciertos dirigidos por Alberto Williams en la Biblioteca Nacional, la Asociación del Profesorado Orquestal y la Orquesta de Cámara Renacimiento de Juan José Castro reforzaron ese tejido. El deseo era claro: consolidar una tradición.

En 1927 ya se había presentado un proyecto para crear una orquesta municipal permanente que realizara conciertos sinfónicos y producciones de alta cultura artística. La concreción tardó casi dos décadas pero llegó finalmente en la segunda mitad de los años ’40, en sintonía con un movimiento orquestal más amplio que también dio origen a la actual Orquesta Sinfónica Nacional en 1948. La ciudad empezaba a sonar en plural en el contexto de una Argentina de posguerra, que apostaba a consolidar su infraestructura

La flamante orquesta se reunió por primera vez en diciembre de 1946, en la sala de transmisión de Radio Municipal. Bajo la batuta de Baldi, interpretó el “Minué” de la Sinfonía Nº 39 de Mozart. El 21 de ese mes quedó oficialmente constituida. No era solo un ensayo: era un acto fundacional.

Todas las fichas al debut

Bruno Gelber y la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, en 2016.

Su debut tuvo un aire estival, en el Casino de Mar del Plata. En Buenos Aires, el primer concierto se realizó el 21 de mayo de 1947 en el Teatro Municipal. La crítica fue entusiasta: celebró a ese “nuevo organismo” integrado por un alto porcentaje de jóvenes instrumentistas, capaz de abordar las partituras más complejas. El programa -Gabrieli, Mozart, Weber, Julián Aguirre y Richard Strauss- ya delineaba una identidad amplia, sin prejuicios de estilo ni época.

“El público se asoció con entusiasmo para aplaudir a este nuevo organismo y su excelente director”, se lee en una crítica de la época en el diario Clarín, citado por Carmen García Muñoz y Guillermo Stamponi en el libro sobre la Filarmónica. “En la sala del teatro oficial de la calle Corrientes, debutó anoche la flamante Orquesta Sinfónica Municipal, organismo creado recientemente por iniciativa de las autoridades comunales y que viene a llenar un sensible vacío en el desarrollo de la vida musical porteña. Integrada por un alto porcentaje de instrumentistas jóvenes, concentra en su seno todos los elementos que requieren las partituras más complejas”.

El programa del debut incluyó una transcripción de Canzone, de Gabrieli; las Seis danzas alemanas, de Mozart, la obertura de la comedia de Weber, Preciosa; Huella y gato, de Julián Aguirre y la danza de Salomé de Ricardo Strauss.

En 1948 cambió su nombre por Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires. En 1953 se estableció que el Teatro Colón sería su sede permanente. Y en 1958 adoptó su denominación definitiva, propuesta por el director y violinista Jacques Singer: Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. El nuevo nombre sintetizaba vocación ciudadana y proyección internacional.

Historia viva. Recuerdo del primer concierto porteño de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

Solistas y directores invitados

La historia de la Filarmónica es también la historia de sus invitados, una galería de figuras legendarias. La nómina es deslumbrante: desde Herbert von Karajan y Wilhelm Furtwängler, hasta Igor Markevitch, Zubin Mehta y Charles Dutoit, entre muchos otros. Entre los solistas, figuras como Martha Argerich, Alfred Cortot, Paco de Lucía, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, Mstislav Rostropovich y András Schiff dejaron su huella.

Pero la Filarmónica no se limitó a recibir al mundo: salió también a conquistarlo. En los años ’90 emprendió extensas giras europeas que la llevaron a salas como el Concertgebouw de Ámsterdam, el Musikverein de Viena, la Philharmonie de Berlín y el Barbican de Londres. También recorrió el interior del país y escenarios de Brasil, Chile y Uruguay, expandiendo su identidad más allá de la temporada porteña.

Reformular el repertorio, repensar el sonido

Como toda institución pública, la Filarmónica atravesó momentos de crisis, reordenamientos y búsquedas. En 1966, cuando Pedro Ignacio Calderón fue invitado a dirigirla, la encontró -según sus palabras- “inmersa en un gran desorden”. Su estrategia fue ambiciosa: ciclos integrales, ampliación del repertorio y una inmersión profunda en Bartók, Prokófiev, Shostakovich, Stravinsky y Sibelius, junto a una fuerte presencia de compositores argentinos. La modernidad entró por la puerta grande.

Martha Argerich y el director Charles Dutoit, con la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, en 2022. Foto: Arnaldo Colombaroli

Esa vocación por la producción local se convirtió en una marca distintiva. Con más de 300 estrenos y primeras audiciones, la Filarmónica es el organismo nacional que más obras de autores argentinos ha programado, muchas de ellas por encargo propio o del Teatro Colón.

Décadas más tarde, la designación de Gerardo Gandini (2000-2002) significó otra apuesta por la renovación. En 2007 asumió la dirección musical Enrique Diemecke hasta 2022, consolidando una etapa fortalecimiento institucional. También fueron directores titulares Ferruccio Calusio, Manuel Rosenthal, Jacques Singer y Stanislav Wislocki. Actualmente, por primera vez en su historia, una mujer alcanzó la titularidad de la orquesta, la directora girega Zoe Zeniodi, que asumió en diciembre 2025.

Actividades extramuros

Desde los años ’50, su actividad se proyectó más allá del otoño-invierno-primavera del Colón: conciertos en el Anfiteatro del Parque Centenario, en plazas, en ciudades del interior. En 1995 nació la Orquesta Académica del Teatro Colón, reforzando el vínculo pedagógico que ya estaba en su ADN desde aquella idea inicial de formar “una especie de escuela de orquesta” para jóvenes músicos.

Hubo vaivenes políticos y administrativos -como el decreto de autonomía firmado en 1992 por el entonces intendente Carlos Grosso-, pero la orquesta mantuvo su sede y su identidad en el Colón, enfrentando cada cambio con resiliencia artística.

Patrimonio vivo

Más recuerdos de los inicios de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

Ochenta años después, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires no es solo una institución y es más que un organismo artístico: es una memoria sonora de la ciudad. En su historia conviven Mozart y Strauss, Julián Aguirre y los estrenos contemporáneos, los grandes maestros europeos y los talentos argentinos. Atravesó gobiernos, crisis económicas, transformaciones estéticas y cambios generacionales. Acompañó ballet y ópera, defendió el repertorio clásico y romántico, exploró la modernidad y dio espacio a la creación contemporánea argentina.

Cada aniversario es, en definitiva, un recordatorio de que una ciudad se construye también con sonido. Y que, cuando ese sonido tiene 80 años de historia, ya no es sólo música: es patrimonio vivo.

Ficha

Filarmónica de Buenos Aires

80° Aniversario “La voluntad infinita”

Director invitado: James Conlon Programa: Sinfonía n°7 “Leningrado” Dmitri Shostakovich Funciones: sábado 28 a las 20; domingo 1 de marzo a las 17 Lugar: Teatro Colón, Libertad 621, CABA

fuente: CLARIN

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