
La provincia de Santa Fe se encuentra bajo una profunda conmoción tras el escalofriante ataque sufrido por Delfina, una adolescente de 15 años, en la localidad de San Cristóbal. El hecho ocurrió la noche de Año Nuevo, cuando la joven salió de su casa hacia un kiosco y fue interceptada por una patota integrada por cinco personas. Según relató su familia, no se trató de un hecho aislado, sino del desenlace de meses de bullying, amenazas y persecuciones constantes que la joven venía padeciendo.
Tanto la madre como la abuela de Delfina revelaron detalles estremecedores sobre el ensañamiento de los atacantes, quienes portaban armas blancas. “La intención principal era cortarle el cuello, la querían matar”, aseguró la abuela. Además, la mujer denunció la falta de humanidad de los comerciantes del lugar: en un intento desesperado por salvarse, la menor pidió auxilio en el local, pero los encargados le cerraron la ventana, dejándola completamente desprotegida ante el grupo violento.
La intervención de los vecinos y el traslado de urgencia
La tragedia no fue total gracias a la valiente reacción de los vecinos de la zona. Al escuchar los gritos de auxilio, varias personas intervinieron para frenar la agresión, logrando que los atacantes se dispersaran. Debido a la gravedad de los cortes sufridos en su rostro, Delfina fue trasladada de inmediato al Hospital de San Cristóbal y, posteriormente, derivada a un centro de mayor complejidad en Rafaela, donde recibió atención de especialistas y cirujanos estéticos.

A pesar de que la causa se investiga como tentativa de homicidio, la indignación crece debido a que los agresores se encuentran en libertad. La familia denunció que, lejos de mostrar arrepentimiento, los involucrados utilizan las redes sociales para jactarse de la golpiza, compartiendo videos donde celebran sus “hazañas” violentas. Esta situación de impunidad ha generado un clima de máxima tensión en la comunidad, que observa con horror cómo los atacantes continúan su vida normal.
En el marco de la investigación, se realizaron allanamientos que derivaron en la identificación de tres sospechosos, entre ellos un mayor de 18 años y dos menores. Sin embargo, la madre y la abuela de la víctima insiste en que las amenazas no han cesado y que incluso parientes de los agresores han intentado amedrentar a su familia.
Ante la falta de respuestas judiciales contundentes, la ciudad de San Cristóbal se moviliza masivamente para exigir justicia y protección. Bajo la consigna de que este caso debe marcar un precedente contra la violencia juvenil, vecinos y allegados marcharán esta noche para pedir que se tomen medidas urgentes antes de que ocurra una tragedia irreversible. La provincia entera sigue de cerca la evolución de Delfina, cuya vida cambió para siempre en un trayecto de apenas unas cuadras.
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