
El partido entre Estados Unidos y Australia en el Estadio de Seattle es mucho más que un simple cruce por los tres puntos. El duelo de este viernes esconde un trasfondo estadístico tremendo, con rachas vigentes que queman y récords que datan de la época en la que el fútbol se jugaba con pelotas de tiento.
Aunque ya se cruzaron cuatro veces en amistosos (con dos victorias yanquis, un empate y un festejo australiano allá por 1992), esta noche las dos selecciones escriben su primer capítulo oficial en una Copa del Mundo.
La obsesión de Estados Unidos: volver a los tiempos de 1930
El combinado de las barras y las estrellas arrancó con todo al clavarle un 4-1 a Paraguay, transformándose en el primer equipo de la Concacaf en irse al descanso con tres goles de ventaja en la historia de los Mundiales. Sin embargo, para encontrar la última vez que ganaron los dos primeros partidos de una Copa del Mundo hay que viajar en el tiempo hasta Uruguay 1930, edición en la que terminaron terceros.
Para lograrlo, deberán romper un maleficio insólito: Estados Unidos acumula cinco empates seguidos en la segunda fecha de la fase de grupos. No gana el segundo partido de un Mundial desde 1994, cuando venció a Colombia por 2 a 1 siendo el organizador del torneo. Las fichas están puestas en el encendido Folarin Balogun y en la experiencia de Christian Pulisic, que sigue agigantando sus números con 33 goles y 23 asistencias con su selección.
Estados Unidos y Australia se enfrentan por el liderazgo del Grupo D
Australia y el muro que viene desde Oceanía
Por el lado de los Socceroos, el panorama no se queda atrás. El equipo viene dulce tras meter tres triunfos en sus últimos cuatro partidos mundialistas (la única caída fue el ajustado 2-1 frente a la Argentina de Messi en Qatar 2022).
Los australianos jamás ganaron los dos partidos iniciales en ninguna de sus seis participaciones previas, por lo que van por una marca inédita. Tienen con qué ilusionarse: en el debut ante Turquía apareció Nestory Irankunda, quien con 20 años y 124 días se convirtió en el australiano más joven en gritar un gol en un Mundial.
Pero la gran figura a seguir está abajo de los tres palos. El arquero Patrick Beach viene de romper el molde con 8 atajadas clave en la primera fecha, logrando el récord absoluto de salvadas para un guardameta de su país en un mismo partido de Copa del Mundo. Con un candado en el arco y la frescura de sus pibes, Australia quiere amargarle la fiesta al local y meterse en las páginas doradas del torneo.
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