
Las variables que contribuyen a la longevidad humana en las llamadas Zonas azules forman parte del estilo de vida de sus habitantes. Pero ¿qué ocurre cuando ese saber, natural y cultural, se intenta extrapolar a nuestras sociedades?
En Occidente, la cultura de la salud suele promover una hiperconciencia del riesgo y una creciente medicalización preventiva. Industrias enteras giran en torno al “cuidarse”, aunque la autoexigencia y la culpa por no cumplir suelen generar estrés sostenido, uno de los principales enemigos de la longevidad.
En las Zonas azules, en cambio, vivir más parece ser una consecuencia y no un objetivo. Por ejemplo, casi no hay gimnasios: la actividad física es moderada y cotidiana -caminar, cultivar, subir cuestas- y no una compensación artificial del sedentarismo.
La alimentación tampoco es una obsesión: es simple, poco procesada y profundamente social. Paradójicamente, aunque sabemos más sobre nutrición, comemos peor y con mayor conflicto psicológico. A esto se suma que los mayores conservan un lugar y una función dentro de la comunidad, mientras que en nuestras sociedades el aislamiento y la pérdida de sentido se han vuelto riesgos frecuentes.
Un estudio longitudinal realizado en Finlandia con ejecutivos de alto nivel reforzó esta idea: quienes vivían con menor obsesión preventiva y declaraban sentirse bien tendían a vivir más y mejor que aquellos excesivamente disciplinados. El estrés crónico parecía pesar más que algunos factores de riesgo clásicos.
Desde esta perspectiva, la espiritualidad -entendida como profundidad de pensamiento- permite relativizar certezas, buscar sentido y desarrollar una sabiduría práctica capaz de orientarnos en un mundo saturado de estímulos que empujan hacia la superficialidad y la homogeneización cultural.
Ps. Jorge Ballario psicologo.ballario@gmail.com
OTRAS CARTAS
”¡Pobre fútbol argentino!”
“La máquina”, “Los profesores”, “Farro-Pontoni-Martino”, “Sosa-Lazzatti-Pescia”, “La fiera”, “Capote”, “Tucho”, “El equipo de José”, etc., etc. Cuando predominaba el buen juego, dominio de la pelota y el arco de enfrente entre ceja y ceja. La reciedumbre no era mal intencionada, ni daba lugar a una actuación teatral de la “supuesta víctima”. La TV muestra cómo miran para ver si el árbitro compró. Esto había comenzado con “todo pasa”, permitiendo el juego brusco de algunas defensas que en realidad “atacaban” al adversario. Hoy abusan del juego hacia atrás, sacan del arco dentro del área, con el riesgo de perder la pelota y padecer un gol, por la inteligencia y velocidad de algún rival. Pensar que Amadeo sacaba de aire y se la servía al “Botija”. Lo peor empezó con las apuestas y su propaganda en las casacas. La frutilla del postre sería la entrada de capitalistas a los clubes para manejarlos. ¡Adiós deporte! ¿Bienvenidos negocios y matufias? Lo más grave es que, si la AFA está tan corrompida, no haya declaraciones de los dirigentes que estén disconformes con tal situación.
Adolfo R. Ortiz adolfoortiz27@yahoo.com.ar
“Sr. Presidente, recapacite”
Luego de una decisión de no agresión sana, que aparentaba y se deseaba fuera permanente, el presidente Javier Milei volvió a sus andadas y le colocó el mote despectivo e irrespetuoso de “chatarrín” al CEO de Techint, Paolo Rocca. En otro orden, en el “Derecha Fest” conjeturó: “Aquellos que tienen productos más caros y de menor calidad no son dignos del favor del mercado y si quieren hacerlo por la fuerza con negocios turbios con el Estado deben desaparecer e ir a la quiebra”, olvidando que en los negocios turbios con el Estado interviene también éste como contraparte. Por último, como frutilla del postre, con muy mal gusto e innecesariamente volvió a recordar a la ex presidenta Cristina Kirchner y su condena, cantando “Cristina tobillera” para acompañar lo que había comenzado en el público y continuando por las suyas, “Saquen el pingüino del cajón…”, buscando el coro de sus fieles. Con el mayor de los respetos, señor Presidente, en su calidad de representante de todos los argentinos, recapacite y regrese a sus cabales.
Roberto A. Meneghini dr.meneghini@hotmail.com
”Se pierden oportunidades en turismo internacional”
El déficit turístico argentino suele explicarse solo por el tipo de cambio. Sin embargo, el problema es más profundo: Argentina no ha desarrollado plenamente una cultura orientada al turismo internacional.
Tenemos atractivos de nivel mundial, pero la experiencia del visitante muchas veces se ve afectada por servicios desparejos a lo que se suma un aspecto clave y poco discutido: la atención al turista. En los países que viven del turismo, la hospitalidad es parte de la estrategia económica. En Argentina, en cambio, el trato depende demasiado de la buena voluntad y del humor individual, y no de una cultura de servicio instalada. Detalle que hace la diferencia entre un destino “correcto” y uno “inolvidable”.
El tipo de cambio influye, pero sin una experiencia de alta calidad, Argentina pierde oportunidades.
J. Felipe Fliess felfli@yahoo.com
“La prevención del delito juvenil es primordial”
La prevención del delito juvenil siempre arroja resultados más efectivos que la vigencia de códigos penales reformados bajando la edad de imputabilidad y penas más duras para los delincuentes.
Prevenir procura evitar el delito y sus consecuencias, operando sobre las causas, mientras la legislación rige para sus efectos sobre el autor, su culpabilidad y la vida de sus víctimas y de los agentes del orden con pérdidas irreparables.
Ante la ola delictiva que afecta el país, con delincuentes menores de edad que roban y asesinan sin límites con desprecio de la vida, creo que el tema amerita una acción conjunta de las autoridades policiales, municipales, provinciales y nacionales de la educación y la representación ciudadana. Se debería convocar a una convención nacional con el objetivo de organizar una campaña que coordine la acción educativa de la familia con la labor docente de la escuela y la intervención de las autoridades nacionales para proponer normas legales de estricto cumplimiento, e internalizar en nuestros niños y adolescentes la idea de las miserias que depara a sus vidas caer en el intransitable camino del delito.
Victor La Pietra lapietrav-@hotmail.com
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