
La OMC debatió su futuro mientras el comercio mundial enfrenta su mayor crisis en ochenta años
La directora general de la organización abrió la 14ª Conferencia Ministerial en Yaundé con un llamado urgente a reformar la institución y a destrabar la segunda fase del Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca, estancada pese a estar «casi» cerrada.
La directora general de la Organización Mundial del Comercio, Ngozi Okonjo-Iweala, abrió la 14ª Conferencia Ministerial celebrada en Yaundé, Camerún, con un diagnóstico descarnado sobre el estado del sistema multilateral de comercio y un llamado urgente a los ministros presentes a reformar la institución antes de que sea demasiado tarde.
La funcionaria describió un escenario de alta complejidad: tensiones geopolíticas crecientes, presiones climáticas, cambio tecnológico acelerado y un cuestionamiento cada vez más extendido del multilateralismo. «El sistema mundial de comercio atraviesa las peores disrupciones de los últimos 80 años», afirmó, aunque aclaró que esas disrupciones son síntoma de una crisis más amplia del orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial.
Pese al diagnóstico sombrío, presentó datos que muestran cierta resiliencia: el comercio mundial de bienes creció un 4,6% en volumen durante 2025, impulsado en parte por el boom de inversión en inteligencia artificial y la anticipación de importaciones ante la amenaza arancelaria. El comercio de servicios creció aún más, un 5,3%. Sin embargo, para 2026 los pronósticos son más moderados: la OMC proyecta un crecimiento del 1,9% para bienes y 4,8% para servicios, con riesgos a la baja asociados al conflicto en Medio Oriente y la incertidumbre de política comercial.
Qué funciona y qué no
Okonjo-Iweala reconoció que el libre comercio contribuyó a sacar a 1.500 millones de personas de la pobreza extrema en las últimas décadas, aunque admitió que los beneficios fueron desiguales y dejaron atrás a países pobres y regiones vulnerables dentro de las economías ricas. Destacó que cerca del 72% del comercio mundial de bienes sigue rigiéndose por las reglas de la OMC, lo que consideró una señal de estabilidad en medio del caos.
En la columna del debe, apuntó a la falta de transparencia en las notificaciones de subsidios —solo 64 de 166 miembros habían presentado sus notificaciones para 2025 al momento de la conferencia—, al estancamiento de la función negociadora y a la crisis del sistema de solución de diferencias, cuyo mecanismo de apelación permanece bloqueado.
El Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca
En materia pesquera, la directora general recordó el Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca alcanzado en MC12, en 2022, como prueba de que las negociaciones multilaterales pueden dar resultados incluso tras décadas de bloqueo. El acuerdo ya entró en vigor con la ratificación de 116 miembros.
Sin embargo, advirtió que la segunda fase del acuerdo —orientada a establecer disciplinas adicionales sobre sobrecapacidad y sobrepesca— está estancada. «Estuvimos casi ahí, pero nos volvimos a trabar», señaló, y convocó a los ministros a respaldar un camino para completar esas negociaciones después de MC14 y con vistas a la próxima conferencia ministerial.
El llamado político
Okonjo-Iweala cerró su discurso con una apelación directa a la voluntad política de los ministros, advirtiéndoles que no pueden seguir quejándose de los problemas de la OMC sin actuar para resolverlos. Los ejes de la reforma propuesta incluyen la gobernanza de la toma de decisiones, las cuestiones de desarrollo para los países menos adelantados y la equidad del sistema para todos sus miembros.
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