
Este 24 de marzo se cumplen 50 años del inicio de la última dictadura militar en Argentina, un período marcado por represión, censura y control social. En este contexto, el cuarteto, género popular y emblema de Córdoba, se convirtió en un objetivo de vigilancia.
Carlos “La Mona” Jiménez compartió un relato que evidencia la crudeza de aquellos años: era llevado preso simplemente por cantar. Los escenarios, antes lugares de celebración, se transformaron en zonas de riesgo, mientras el cuarteto, asociado a la alegría de la clase trabajadora, era considerado “peligroso” por el régimen.

Frente a la censura radial, la orquesta Chebere implementó un ingenioso “truco”: incorporó percusión y nuevos elementos al cuarteto para que su música fuera aceptable en las radios. Esta adaptación permitió que el género burlara el veto y alcanzara nuevos públicos, demostrando que la creatividad artística podía ser también un mecanismo de supervivencia.
Hoy, a medio siglo de aquel 1976, los relatos de La Mona Jiménez y las estrategias de Chebere evidencian cómo la cultura popular resistió la represión, evolucionó y dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de Córdoba y del país.
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