
Son tres nombres de las grandes ligas de Hollywood: Gene Hackman, Robert Duvall y Dustin Hoffman. Y tienen mucho más en común que el éxito la pantalla grande. Fueron amigos incluso antes de soñar que se convertirían en estrellas de cine ganadoras del Oscar.
Duvall y Hackman nacieron con 25 días de diferencia. Hackman llegó al mundo el 30 de enero de 1930 y Duvall el 5 del mismo mes y año. Pero no solo fueron contemporáneos, sino que también llevaron vidas paralelas hasta sus últimos días.
Duvall murió a los 95 años el 15 de febrero de 2026, tan solo un año después que Hackman fuera hallado sin vida en su casa de Nuevo México junto a su esposa Betsy Arakawa, de 65.

La autopsia determinó que Hackman falleció el 18 de febrero de 2025 por un paro cardíaco, además del deterioro cognitivo que sufría hace varios años tras ser diagnosticado con Alzheimer.
En medio de lar repercusiones y los homenajes en Hollywood a las trayectorias de ambos, resurgió la verdadera historia que los une. En una icónica entrevista con Vanity Fair que data de 2004, contaron que se conocieron en Nueva York en los años ’50 durante los albores de su vocación actoral.
Casi al mismo tiempo llegó a sus vidas Dustin Hoffman, que actualmente tiene 88 años, y siempre fue tratado como el hermano menor de ambos, a quien protegían porque se sentían identificados con todos los rechazos que sufrió antes de brillar.

Una infancia itinerante y la sensación de “no encajar”: la amistad de tres estrellas de Hollywood
En 1957 Hackam estudiaba teatro en el Pasadena Playhouse de California. Tenía 27 años, era un exmarine que medía casi dos metros y se describía a sí mismo como una persona “grande y torpe”. Estaba casado con su entonces esposa, Faye Maltese, secretaria de un banco, y él tenía varios trabajos mientras buscaba su oportunidad como actor.
Dustin Hoffman, un joven de 19 años de 1.68 metros de altura que se sentía acomplejado por el tamaño de su nariz y su estatura, tomaba las mismas clases que Hackman.

“Había algo en él que, como si tuviera un secreto. Simplemente sabías que iba a hacer algo”, describió Hackman en aquella icónica entrevista con Vanity Fair.
Cuando empezaron a hablar supieron que pese a los ocho años de diferencia de edad que tenían, habían crecido de forma similar, con padres muy estrictos y mudanzas constantes.
El padre de Dustin, Harry Hoffman, tuvo múltiples trabajos para mantener a su familia, desde cavador de zanjas hasta utilero de Columbia Pictures, diseñador de escenarios y fundador de la empresa de muebles Harry Hoffman, que quebró.
Como resultado de esos intentos por progresar económicamente, Dustin vivió en seis barrios de Los Ángeles, y por ende, en seis escuelas diferentes donde tuvo que adaptarse una y otra vez.
“Mi casa estaba llena de tensión. En las cenas después de una pelea familiar, su padre, madre, abuela y mi hermano se sentaban en absoluto silencio, y yo con ocho años, repetía el diálogo de la pelea, interpretando todos los papeles. Todos se reían y la tensión se aliviaba”, contó Hoffman.

Al igual que para Hackman, sintió que la actuación era una forma de sobrevivir y afrontar sus inseguridades. “Nunca había pensado en actuar, pero una gran sensación romper la ira colectiva en la sala de mi casa, que me hizo sentir que importaba y que yo tenía una identidad en la casa”, explicó el protagonista de Tootsie.
Hackman también asistió a varias escuelas, pero a diferencia de su amigo, se encerró en sí mismo. Nunca fue a un baile escolar ni forjó un grupo estable de amigos.
“Creo que por ser tímido me sentía inseguro, y actuar parecía una forma de superar eso. De llegar a ser alguien“, reconoció el actor que mucho después protagonizaría el clásico Contacto en Francia.
Cuando Gene tenía 13 años su padre abandonó a la familia. Él nunca pudo olvidar el momento en que su papá le hizo un saludo con la mano mientras jugaba en la calle.

“Fue un verdadero adiós, fue tan preciso. Tal vez por eso me hice actor. Dudo que me hubiera vuelto tan sensible al comportamiento humano si eso no me hubiera sucedido de niño, si no me hubiera dado cuenta de lo mucho que puede significar un pequeño gesto“, reflexionó Hackman.
Se mudó con su madre y su abuela, pero la convivencia era muy difícil. A los 16 años pasó una noche en la cárcel por robar dulces y refrescos, y cuando salió escapó para siempre.
Robert Duvall dormía en el piso de la cocina de Gene Hackman y su esposa
Hackman mintió sobre su edad y se alistó en la Infantería de Marina, donde sirvió cuatro años y medio en China, Japón y Hawái. También probó suerte en el mundo del espectáculo como locutor en la Radio de las Fuerzas Armadas, pero tras un grave accidente de motocicleta, fue dado de baja, y en 1951 se instaló en Nueva York con la esperanza de convertirse en actor.
Así llegó al Pasadena Playhouse, donde se hizo amigo de Hoffman. Ambos se sentían fuera de lugar. “Detestábamos a todos los demás”, reconocieron. Gene no estaba de acuerdo con el enfoque de los profesores de actuación, y al final del primer semestre fue despedido.
Ese rechazo no lo detuvo, todo lo contrario, lo llenó de más determinación. Consiguió una pasantía no remunerada en un teatro de Bellport, Long Island, construyendo decorados, buscando utilería, instalando luces, y en una producción resultó que había un papel disponible, el de Marco, un obrero italiano fuerte y silencioso.

El director Ulu Grosbard, de la Escuela de Arte Dramático de Yale, eligió a Hackman. “Gene es un tipo complejo, muy inteligente, de espíritu generoso y con encanto social, y una cierta sensación de estar atormentado por fantasmas y cosas del pasado. Eso es parte de lo que aporta a su trabajo”, definió Grosbard, quien le dijo que debía perseverar en su sueño.
Howard Duvall, un oficial naval que ascendió a contralmirante, también reasentó a su familia en varias ciudades y terminó en Annapolis, Maryland.
Robert también tuvo que adaptarse a numerosas escuelas y se destacaba como atleta en cada lugar al que llegaba. En su familia todos eran cantantes o artistas, pero él tardó en descubrir que tenía el mismo talento.

Su hermano, William Duvall, lo describió como “un niño problemático que tenía a un rebelde dentro de él”. Se sentía perdido, y en 1955, tras dos años en el ejército, se mudó a Nueva York para estudiar teatro. Fue aceptado en el Neighborhood Playhouse.
En 1958 Hoffman llegó a Nueva York con 50 dólares en el bolsillo y una invitación para dormir en el suelo de la cocina de los Hackman durante unos días. Estuvo ahí tres semanas, hasta que Gene y Faye lo reubicaron en otro departamento.

“Fueron buenos años, sin saber qué nos depararía el futuro. Todos esos amigos, soñando, fue muy divertido”, rememoró Duvall. Ese apartamento se convirtió en un albergue de actores y cantantes de ópera que se quedaban durante varias noches o semanas.
Los tres jóvenes actores hacían audiciones todo el tiempo, mientras tenían empleos temporales para subsistir: Dustin como mecanógrafo y empleado en varias tiendas; Gene vendía zapatos y hacía mudanzas de muebles; Robert trabajaba en almacenes y hacía trámites en oficinas de correos.
“En aquellos días era una cuestión de quién de nosotros estaba más pobre en ese momento, y los otros dos lo ayudaban“, afirmó Hackman.
Sus filmografías posteriores consolidaron su diversidad actoral: Dustin brilló en Tootsie, Midnight Cowboy y Rain Man; Hackman en The French Connection, The Conversation y Superman.
Mientras que Robert en Apocalypse Now, The Godfather y The Apostle. Décadas después, en 2003 Hackman y Hoffman coincidieron en Runaway Jury, mientras Duvall protagonizó Secondhand Lions.
Una frase de Hoffman define la importancia de la actuación en su vida: “Si intentara definir lo que significa, sería como estar más vivo, porque esa nube de mortalidad de pronto desaparece. Estás en un lugar de atemporalidad. Eres libre, realmente libre. No hay nada más que queramos, y nuestro trabajo nos da la oportunidad de tener eso”.
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