La inteligencia artificial no juega en todas las canchas – La 97.1 Radio Tucumán

En el primero, vi cómo un analista repasaba desde una notebook los videos del próximo rival: los recorridos de cada jugador marcados en colores, los kilómetros que recorren por partido, los puntos flojos del rival y qué aspectos tienen que tener en cuenta para plantear la estrategia el próximo partido. En el segundo, el presidente revolvía un cuarto buscando pintura para darle una mano a la entrada, cuando se cruzó con un recibo de luz de casi $300.000, guardado adentro de un cuaderno Rivadavia con anotaciones de quién había pagado la cuota mensual. Los dos clubes tienen disciplinas deportivas. Los dos tienen la función de contener a pibes y pibas en las formativas. Pero viven en siglos distintos.

La lectura más rápida diría que la diferencia es la plata. Esa lectura no es falsa del todo, pero se queda corta.

Primero, lo que ya está pasando en nuestro país. En septiembre, River firmó con SkillCorner, una empresa francesa que convierte imágenes de televisión en datos físicos de cada futbolista mediante inteligencia artificial, para afinar su proceso de scouting. Racing fue el primer club argentino en usar esa tecnología, en 2023, y Talleres sumó después los datos tácticos de la misma plataforma. La AFA tiene un acuerdo con Genius Sports, extendido hasta 2030, para capturar y distribuir los datos oficiales de sus torneos. Y acá cerca, Atlético Tucumán lanzó en 2025 una app oficial, en conjunto con Cleversoft, para la gestión integral de los socios: con ella la persona se asocia, paga la cuota, adhiere al débito automático, compra entradas e ingresa al Monumental José Fierro con un código QR. Tiene sus pros y sus contras, pero
forma parte de la “ola” de la inteligencia artificial.

Ahora, el otro lado del mapa. El Relevamiento Nacional de Clubes y Entidades Deportivas (RENACED), que hicieron el Observatorio Social del Deporte y la UNSAM, identificó 11.870 entidades en el país, 249 de ellas en Tucumán. Y encontró un dato que cualquier dirigente de barrio conoce de memoria, y que no es menor: el 86% de los clubes medianos y grandes tiene telefonía e internet, contra el 43% de los clubes chicos con personería y apenas el 30% de los que no la tienen. Según el mismo relevamiento, en los tres tipos de club el 90% o más cuenta con colaboradores voluntarios, y el pago de servicios se lleva entre el 30 y el 36% del gasto, sin importar el tamaño ni la formalidad del club.

Acá aparece la paradoja. A diferencia de abrir un estadio el día del partido o de sostener los gastos de un plantel, la inteligencia artificial es barata. Una licencia individual de una plataforma de video como Wyscout arranca en unos pocos cientos de dólares al año, y las herramientas de IA generativa que cualquiera tiene en el celular son gratuitas en su versión básica. Con ellas, un club chico podría ordenar el padrón de socios, redactar la nota para pedir un subsidio, armar el balance para la asamblea o preparar la difusión de la escuelita formativa. El problema no está en el acceso a la herramienta, sino en cómo conseguimos algo para darle contenido.

La primera limitación es que la IA trabaja sobre lo que ya existe. Si el padrón está en un cuaderno, no puede ordenarla. Si la personería jurídica venció, no hay subsidio que se pueda gestionar: la Ley 27.098 de Clubes de Barrio y de Pueblo exige personería vigente, tres años de antigüedad y entre 50 y 2.000 socios para entrar al registro, y en 2025 Nación obligó a las 2.228 entidades con tarifa diferencial de luz y gas a revalidar su inscripción por trámite digital en 90 días. Es decir: la puerta al beneficio ya es digital y genera cierta facilidad, pero del otro lado hay que llegar con los papeles en regla. No hay un relevamiento al respecto, pero creo que en nuestra provincia casi la mitad de los clubes de barrio no tiene los papeles al día.

No es un fenómeno argentino. En México, la Federación y la Liga MX centralizan desde 2018 herramientas de datos para todos los clubes, y aun así Sports Illustrated México concluyó en agosto que no todos los clubes las aprovechan igual, en una liga donde un pequeño equipo de datos puede costar entre 50 y 60 mil pesos mexicanos al mes (unos 4 millones de pesos argentinos). En Alemania, un relevamiento nacional sobre clubes deportivos detectó que en casi el 40% de ellos faltan los recursos (tiempo, personas, plata) para impulsar la digitalización, y que los clubes más chicos son los que más deciden seguir analógicos. La Comisión Europea lo dijo sin vueltas en 2025, en su informe sobre IA en el deporte: a los clubes de base les faltan habilidades digitales, y es necesario capacitar a los voluntarios. Por eso hay que comprender que la IA no crea la desigualdad entre clubes:directamente la amplifica. El que tenía datos ordenados y gente formada, ahora rinde el doble. El que no, se queda mucho más atrás. Por ejemplo, si antes nos demorábamos una hora en confeccionar el padrón de socios y socias, hoy lo podemos hacer en dos minutos, y el resto del tiempo lo podemos dedicar a profesionalizarnos.

Pero conviene no exagerar. No quiero que se entienda que cada club de barrio tiene que tener un departamento de datos, ni idealizar la tecnología. El potrero no necesita algoritmos para formar jugadores ni para contener chicos: eso lo hacen el profe que llega temprano, la madre o el padre que lleva las frutas para los jóvenes y el dirigente que llega a duras penas a pagar los servicios. Exequiel Palacios no salió de Famaillá gracias a un software. Pero ese mismo profe, si dedica menos horas a perseguir firmas y comprobantes y a hacer malabares para que todo funcione, tiene más horas para estar en la cancha y detectar no solo futuras promesas, sino también cuándo un adolescente está atravesando, por ejemplo, problemas de salud mental.

Ahí está la propuesta. La brecha es, sobre todo, de capacidad de gestión, y eso se resuelve formando dirigentes. Hay antecedentes: CONMEBOL Evolución capacitó a más de 3.500 personas en 2025, la Subsecretaría de Deportes de la Nación dictó un curso sobre IA y deporte que superó los 650 participantes, e IBM también ofrece cursos gratuitos de IA. Pero esas ofertas casi nunca llegan al tesorero o al secretario del club del interior del interior. Hace falta que el Estado provincial, la Liga Tucumana, las universidades y el tercer sector trabajen juntos en algo más modesto y más útil: enseñar a digitalizar un padrón, a mantener la personería al día, a usar una IA gratuita para escribir un proyecto. Desde Tucumán en Juego, a través de nuestra área de Profesionalización y Estudios, estamos trabajando justamente en esa dirección. Cómo se financian los clubes es otra discusión, que merece su propia columna.

La inteligencia artificial va a llegar a los clubes; de hecho, ya está llegando. Eso no está en discusión. La pregunta es a cuáles llega primero y, cuando llegue, quién va a saber pilotearla.

*los datos utilizados fueron extraídos del informe de RENACED del año 2023. Organismo disuelto por el gobierno nacional.

Lic. Emiliano Páez

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