
Académicos reunidos en Beijing sostuvieron que la expansión de la inteligencia artificial está transformando la enseñanza de lenguas extranjeras y obliga a reemplazar los métodos centrados en la memorización por un modelo que priorice el pensamiento crítico, la comprensión intercultural y la capacidad de aprender de manera autónoma.
La discusión tuvo lugar durante la Asamblea Mundial de la Educación en Inglés de China 2026, celebrada en la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, donde especialistas de distintas instituciones analizaron el impacto que la inteligencia artificial ya está teniendo sobre la educación. La conclusión compartida fue que el acceso masivo a herramientas capaces de traducir, corregir textos, redactar ensayos o responder preguntas en tiempo real modifica profundamente el sentido de la enseñanza de idiomas. Si antes buena parte del tiempo en el aula estaba dedicada a memorizar vocabulario, reglas gramaticales y estructuras sintácticas, hoy el desafío consiste en desarrollar capacidades que las máquinas todavía no pueden sustituir plenamente: interpretar, cuestionar, establecer relaciones entre ideas, comprender contextos culturales y formular juicios propios.
Uno de los principales expositores fue Chen Zehang, profesor de la Facultad de Lenguas y Literaturas Extranjeras de la Universidad Normal de Beijing. Chen sostuvo que el verdadero valor de la lectura nunca residió en memorizar palabras o traducir oraciones, sino en el diálogo que el lector establece con el texto. “Leemos para cuestionar, inferir, imaginar y empatizar”, explicó, al tiempo que advirtió que la inteligencia artificial puede ayudar a comprender el significado literal de un escrito, pero no puede reemplazar la experiencia intelectual y emocional que supone enfrentarse críticamente a un texto. Desde su perspectiva, el objetivo de la educación ya no debería ser transmitir respuestas, sino formar personas capaces de formular mejores preguntas.
Ese cambio implica también una redefinición profunda del papel del docente. Para Chen, los profesores dejarán de ser principalmente transmisores de contenidos lingüísticos para convertirse en diseñadores de experiencias de aprendizaje. En lugar de corregir ejercicios repetitivos de gramática, deberán enseñar a los estudiantes a evaluar la calidad de la información producida por la inteligencia artificial, detectar posibles errores, identificar sesgos, analizar la pertinencia de una respuesta y comprender los límites de estas tecnologías. En otras palabras, la enseñanza se desplazará desde la adquisición de conocimientos mecánicos hacia el desarrollo del criterio intelectual.
Una de las experiencias más avanzadas presentadas durante el encuentro fue expuesta por Yang Luxin, decano de la Facultad de Inglés y Estudios Internacionales de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing. Su equipo desarrolló agentes de inteligencia artificial especializados en acompañar el proceso de escritura académica. Estos asistentes no redactan textos en lugar de los estudiantes, sino que ofrecen observaciones personalizadas mientras cada alumno escribe, permitiéndole revisar sucesivas versiones de un mismo trabajo mediante un diálogo continuo con la herramienta.
Yang explicó que la principal ventaja de estos sistemas no consiste en que la inteligencia artificial sea mejor que el profesor, sino en que puede ofrecer retroalimentación individualizada a todos los alumnos al mismo tiempo, algo prácticamente imposible para un docente que trabaja con grupos numerosos. Sin embargo, insistió en que el sistema fue diseñado con estrictos límites pedagógicos para evitar que los estudiantes deleguen el aprendizaje en la máquina. Los asistentes fueron programados para identificar problemas antes de sugerir soluciones, formular preguntas orientadoras en lugar de reescribir los textos y concentrarse únicamente en los objetivos específicos de cada actividad.
Además, los estudiantes deben cumplir una serie de requisitos antes de utilizar la herramienta. Deben elaborar por sí mismos el primer borrador de cada trabajo, decidir de manera autónoma qué sugerencias aceptar o rechazar y presentar un informe explicando cómo utilizaron la inteligencia artificial durante el proceso de escritura. Según Yang, este método ha producido resultados alentadores: los alumnos manifiestan una reducción de la ansiedad frente a la escritura, mayor confianza en sus propias capacidades y una motivación más alta para revisar y perfeccionar sus textos.
La reflexión sobre el papel del docente fue retomada por Cheng Liying, decana de la Facultad de Educación de la Universidad de la Ciudad de Macao. Cheng recordó que aprender un idioma extranjero no consiste únicamente en dominar estructuras lingüísticas, sino también en acceder a otras maneras de comprender el mundo. En ese sentido, defendió una concepción de la educación centrada en el desarrollo humano antes que en el rendimiento tecnológico. “La inteligencia artificial puede convertirse en un excelente mentor académico, pero no puede cuidar de las personas”, afirmó. Para ella, cualidades como la empatía, la responsabilidad, la resiliencia y el respeto hacia los demás continúan siendo atributos exclusivamente humanos que deben seguir ocupando un lugar central en la formación.
Frente a quienes sostienen que la inteligencia artificial volverá innecesario estudiar gramática o memorizar vocabulario, Cheng planteó una posición diferente. Consideró que los conocimientos básicos siguen siendo indispensables, ya que constituyen el fundamento sobre el cual es posible comprender información más compleja y evaluar críticamente las respuestas generadas por la IA. En su visión, la inteligencia artificial no elimina la necesidad de aprender, sino que acelera determinados procesos y libera tiempo para desarrollar habilidades intelectuales de mayor complejidad.
El debate refleja uno de los desafíos que hoy enfrenta el sistema educativo chino. Mientras el país se consolida como uno de los principales desarrolladores mundiales de inteligencia artificial e impulsa su incorporación en universidades, escuelas y centros de investigación, también busca definir qué capacidades seguirán siendo específicamente humanas en un entorno donde muchas tareas cognitivas comienzan a ser realizadas por máquinas. La enseñanza de idiomas aparece así como uno de los primeros campos donde esa transformación ya es visible y donde China está ensayando nuevas respuestas pedagógicas que podrían influir en los sistemas educativos de otros países.
La información fue publicada por China Daily
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fuente: inteligencia artificial impulsa un cambio de paradigma en la enseñanza de idiomas en China”> GOOGLE NEWS



