
Existen recetas milenarias que traspasan de generación en generación y aún siguen sorprendiendo en el día de hoy. Tal es el caso del “habushu“, originario de Okinawa, es un licor a base de awamori, un aguardiente hecho con arroz que no es producido por fermentación como el sake, sino por destilación. Además, este brebaje tiene como detalle una serpiente habu entera, aunque sea altamente venenosa.
La receta tradicional mezcla el awamori con diversas hierbas y miel, lo que le da al líquido claro un tono amarillo, y luego se añade la serpiente en el líquido para que se ahogue en el. La tradición indica que el animal le da la fuerza a la bebida y traspasa propiedades medicinales a la misma.

Otra manera de introducir la serpiente en el alcohol es matarla, destriparla y coserla. Luego se la introduce sumergiéndola en la botella. Se estima que, esta manera de hacerlo sin los intestinos del reptil, atenúa el desagradable olor de la bebida.
En que regiones de Europa se producía la bebida con un una víbora en vino
A diferencia de lo que muchos creen, esta costumbre no llegó desde Asia, sino que nació de forma independiente en Europa como parte de la medicina popular de montaña. La práctica arraigó con fuerza en el norte de Italia y en las regiones alpinas colindantes de Europa Central, abarcando valles aislados de Francia, Suiza y Austria. En estas zonas, el brebaje era conocido localmente bajo nombres como ‘grappa alla vipera‘ o ‘eau-de-vie de vipère‘, convirtiéndose en un remedio casero tradicional antes de que la medicina moderna y las leyes ambientales prohibieran su producción.
En ese lado del mundo no se utiliza la serpiente habu (endémica de Japón), sino la áspid, también venenosa y considerada la más tóxica de la península ibérica, además este reptil figura como especie protegida en el Apéndice III del Convenio de Berna. La otra diferencia es que en las regiones europeas donde se producía este brebaje se utilizaba vino o grapa, a diferencia de Japón que utilizaban un licor a base de awamori.
Durante siglos se creyó que el veneno de la víbora era neutralizado con el alcohol y que, después de ese proceso, podría ser beneficioso para el cuerpo. Tal como creían en Okinawa.

Sin embargo, esto no es una garantía, ya que el veneno de las serpientes es una mezcla compleja y peligrosa, que la medicina lo trata con mucho más cuidado. La realidad es que las “recetas caseras” alpinas eran menos cuidadas que el proceso estandarizado japonés.
Indica que algunos textos antiguos hablan de efectos buenos para la piel u otras afecciones, y que esta idea se transmitió de boca en boca y generación en generación. Sin embargo, asegura que hoy en día lo que más queda es el folclore y no la medicina.

No hay dudas de que, tanto en Asia como en Europa, las serpientes eran una fija en la medicina popular. Cabe recordar que las víboras son un eslabón importante en la cadena ecológica, ayudando a controlar roedores y poblaciones de otros pequeños animales.
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