La fiesta que no fue: San Miguel pasó de la revolución por un Dream Team al descenso en la Primera Nacional

Triste, solitario y final. Una destemplada tarde de lunes de primavera y a 30 kilómetros de su casa, San Miguel escribió el capítulo más agrio de su experiencia en esta temporada de la Primera Nacional: el empate 0 a 0 con Defensores de Belgrano en el estadio Juan Pasquale sentenció el descenso de un club que el año pasado había sorprendido a la categoría al armar un equipo plagado de figuras y que ahora deberá rearmarse para volver a competir en la Primera B.

El descenso del Trueno Verde, fundado en el norte del Conurbano bonaerense el 7 de agosto de 1922, resulta impactante no tanto por la historia, sino por el pasado reciente. Todavía está muy fresco el recuerdo del plantel que armó a principios de 2025, que tenía como conductor a Sebastián Battaglia y que incluía a hombres con antecedentes en Primera como el uruguayo Brahian Aleman, Gino Peruzzi y Cristian Erbes, y también a jugadores que habían demostrado su valía en la Primera Nacional como Agustín Lavezzi , Bruno Nasta, Ezequiel Parnisari, Claudio Mosca, Gustavo Turraca, Emanuel Dening y Lautaro Parisi.

La configuración de aquel elenco, que algunos comunicadores llamaron (con bastante osadía) El Dream Team o Los Galácticos, fue posible gracias al dinero que el club recibía por un contrato de patrocinio con Jano’s, una empresa organizadora de eventos que cuenta con casi 100 salones en todo el país y que a principios de 2025 facturaba unos 3.000 millones de pesos por mes, según afirmaba entonces Federico Almada, su dueño y, a la sazón, presidente de San Miguel. Ese contrato reportaba al club aproximadamente el 50% de sus ingresos.

“Las expectativas son máximas. Veo muy posible (el ascenso a Primera). Hemos dado un salto de calidad. Diría que nuestro equipo suplente es mejor que el equipo titular que teníamos el campeonato pasado. Tenemos dos jugadores por puesto que podrían ser titulares en la gran mayoría los equipos”, sostuvo Almada en una entrevista publicada en Clarín el 20 de enero de 2025, dos semanas antes del inicio de aquella temporada.

Gustavo Coleoni junto a Federico Almada, presidente de San Miguel. Foto: Club Atlético San Miguel.

Sin embargo, las cosas no salieron como el presidente esperaba y el 19 de abril Battaglia pagó los platos rotos: fue despedido después de 11 fechas, en las cuales el equipo había cosechado tres victorias, cinco empates y tres derrotas, y estaba noveno en su zona. Dos días después lo reemplazó Gustavo Coleoni, el DT que había logrado el ascenso desde la Primera B en 2023. Bajo la conducción del Sapo, San Miguel terminó quinto en su grupo y accedió al Reducido, aunque fue eliminado por Gimnasia y Esgrima de Jujuy en la primera ronda. Más allá de los resultados deportivos, ese año el club amplió su estadio con la construcción e inauguración en julio de la nueva cabecera y la platea Benito-Minissale.

Para este año, la diagramación del plantel fue bastante menos rimbombante: de los refuerzos estelares de 2025 solo continuó Bruno Nasta (Daniel Sappa regresó en junio) y se sumaron futbolistas con bastante menos chapa, más allá del exmediocampista de Vélez Leandro Desábato. “Este es un año un poco más complicado y eso hace que no estemos tan bien como estuvimos en otros años, pero eso no quiere decir que estemos mal”, explicó Almada.

Bruno Nasta, el goleador de San Miguel en la temporada actual de la Primera Nacional. Foto: Club Atlético San Miguel.

La primera mitad del campeonato no fue desalentadora: con cinco victorias, nueve empates y cuatro derrotas, el conjunto de Los Polvorines estaba 10° en la zona A, a dos puntos de los puestos de clasificación al Reducido. Pero la diferencias con la dirigencia al momento de renovar su contrato hicieron que Coleoni partiera el 19 de junio. “Hay que cuidar este lugar, hay que cuidar lo que se logró, hay que mantener la categoría y consolidarnos aquí”, propuso el DT saliente en un video compartido por el club. Ese discurso parecía vislumbrar problemas que en aquel momento casi nadie detectaba.

Entonces comenzó el tránsito por una pendiente corta y empinadísima. La gestión de Matías Modolo, el elegido para reemplazar a Coleoni, duró apenas 68 días, durante los cuales el Trueno Verde registró una victoria, dos empates y seis derrotas. Cuando el exentrenador de Ferrocarril Midland, Deportivo Riestra, Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Chacarita se desvinculó, el 31 de agosto, el equipo estaba 14° en su zona, a tres puntos de los puestos de descenso. El último intento de salvación fue con Alberto Bulleri en el banco, pero los resultados no mejoraron.

Matías Modolo dirigió solo 68 días a San Miguel esta temporada. Foto: Club Atlético San Miguel.

“Cuando armamos el plantel, la intención era clasificarnos al Reducido y veníamos en ese plan hasta la primera rueda. Seguramente nos equivocamos mucho, pero creo que no tenemos plantel para estar donde estamos. Yo no dudo de la calidad de nuestros jugadores, pero cuando empezás a tener malos resultados, todo se traba; y cuando ganás un par de partidos, todo empieza a fluir. Hace mucho que nosotros no fluimos”, argumentó el presidente Almada hace dos semanas en una entrevista en Mundo Ascenso Radio. Y remarcó el impacto negativo que había tenido la desvinculación de Coleoni.

En eso, los números le dan la razón. San Miguel llegó a la penúltima fecha del certamen en el último puesto de su grupo, producto de una racha de 10 presentaciones sin victorias y solo un triunfo en sus últimos 16 partidos (2 a 0 frente a Colegiales en Los Polvorines el 15 de agosto). La victoria de All Boys ante Racing en Córdoba y el empate de Central Norte con Acassuso en Salta el domingo lo dejaron contra las cuerdas. Y el empate con Defensores el lunes en el Bajo Núñez le puso fin al sueño de salvación.

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fuente: CLARIN

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