
La muerte de Carlos Alberto “Indio” Solari a los 77 años este viernes 5 de junio provocó una ola de mensajes de despedida. Uno de los más emotivos fue el de Eduardo “Skay” Beilinson, compañero de ruta durante décadas y cofundador de Los Redondos, quien se expresó en sus redes sociales para rendir homenaje al cantante y amigo.
Con un breve mensaje, el guitarrista expresó el dolor que le generó la partida de quien compartió gran parte de su historia artística. “Te llevo en cada recuerdo, en cada canción de ayer. Con un inmenso dolor. Buen viaje mi querido amigo, hasta siempre. Ahora sos la luz que viaja entre nosotros y para siempre“, escribió junto a una foto juntos.
También definió este viernes -en una jornada de clima gris que parece acompañar el tono del día- con la frase: “Hoy es un día muy triste” y firmó “PR”, en referencia a Patricio Rey, la figura mítica que dio nombre a la banda que ambos construyeron y convirtió en uno de los fenómenos más importantes de la historia del rock argentino.
El músico tenía previsto presentarse este sábado 22 de junio en Río Negro, pero en la misma publicación aprovechó para anunciar la suspensión del recital debido al fallecimiento de su histórico compañero.

La histórica dupla de Los Redondos
La relación entre el Indio Solari y Skay Beilinson fue de esas duplas que no se explican fácil en el rock argentino. Se conocieron en La Plata y juntos crearon Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El Indio en la voz y las letras, Skay en la guitarra y los riffs: dos piezas distintas que, cuando encajaban, explotaban todo, leteral.
La banda empezó a fines de los 70 con shows en los que mezclaban rock con una puesta teatral cargada de personajes, con gente del entorno que subía al escenario entre canciones, desde monologuistas y payasos hasta bailarinas, en un clima más cercano a la performance que al recital tradicional.

Con los años, esa sociedad fue creciendo, pero también se fue tensando. Como pasa en proyectos largos, con tanta intensidad y tanta exposición, las diferencias empezaron a pesar. No solo en lo artístico, también en la forma de llevar la banda y de encarar el camino.
La separación llegó a principios de los 2000 y no fue prolija ni armada. Fue más bien un corte seco. Después de eso, cada uno siguió por su lado. El Indio armó su propio universo con Los Fundamentalistas, más hermético, más masivo en su propio código. Por su parte, el guitarrista siguió su camino musical con el proyecto Skay y los Fakires. Nunca volvieron a compartir escenario, y el vínculo quedó en pausa larga.
Igual, con el tiempo, se fue acomodando el respeto entre ellos. Porque más allá de todo lo que pasó, lo que hicieron juntos no lo borró nadie. Por eso, cuando Skay despide al Indio, aunque sea con pocas palabras, el cierre emocional de una historia que marcó al rock argentino para siempre.
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