
El juicio contra Cristian “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian “El Gringo” Díaz sumó una jornada clave ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 29.
En su primera declaración desde el inicio del debate, el músico reconoció haber efectuado los disparos y relató los minutos decisivos de la noche del crimen en Villa Lugano.
Álvarez, quien permanece internado en una clínica psiquiátrica de Castelar, llegó a la sede judicial escoltado y visiblemente nervioso, admitiendo ante los jueces que dudaba de poder afrontar la exposición. Durante su relato, centró su defensa en la sensación de peligro y aseguró que se encontraba acorralado frente a un sujeto violento.
Antes de la palabra del acusado, el sacerdote César Scicchitano Tagle describió el profundo deterioro cognitivo y los consumos problemáticos que arrastraba el artista en aquella época. Por su parte, la querella y la fiscalía optaron por no formular preguntas durante la extensa audiencia del debate oral.
El momento del disparo y la huida de Pity Álvarez
En el tramo central de su testimonio, el cantante describió un vacío temporal al momento de gatillar, afirmando que se produjo un fogonazo blanco en su cabeza y que perdió la noción de la realidad por unos segundos.
Asimismo, sostuvo que la víctima estaba armada y que intentó agredirlo físicamente en medio de una escalada de insultos y discusiones de vecindario.
Tras los disparos, el músico reconstruyó su desesperada huida a bordo de su vehículo hacia la zona de Pinar de Rocha, donde intentó buscar asistencia y refugiarse en la desesperación.
En esa línea, confesó que le avisó a allegados sobre lo sucedido y que intentó inyectarse una sustancia para tranquilizarse ante el shock nervioso experimentado.
Hacia el final de su declaración, Álvarez expresó su profundo arrepentimiento y se dirigió directamente a los familiares presentes en la sala.
Al respecto, reconoció el dolor de las hijas de la víctima y ofreció organizar un recital benéfico para recaudar fondos destinados a ellas, cerrando una jornada judicial de alto impacto emocional.
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