
Aunque el plan para reactivar el Estrecho de Ormuz -bloqueado por Irán bajo amenazas y restricciones en el contexto de su guerra contra Estados Unidos e Israel– avanza hacia una situación determinante, el Reino Unido continúa en la búsqueda de energía por vías alternativas.
El país inauguró recientemente su primera planta geotérmica profunda para extraer agua para generar energía. Un paso clave en su búsqueda de la soberanía eléctrica.
Las instalaciones, ubicadas en la región de Cornwall, región que cuenta con un macizo granítico que permitió la construcción de la infraestructura, son parte de un proyecto liderado por la empresa Geothermal Engineering Limited.
Según la BBC, el proyecto costó 50 millones de libras esterlinas hasta la fecha, financiadas por inversores privados y la UE. Ryan Law, director ejecutivo de GEL, declaró a ese medio: “Estoy tremendamente emocionado después de 15 años de duro trabajo y dificultades, por fin lo hemos conseguido”.

Cómo funciona la planta geotérmica de Reino Unido
La planta geotérmica que inauguró Reino Unido emplea un sistema de extracción de agua hirviendo desde las profundidades terrestres, las más hondas jamás logradas en el país.
Los pozos alcanzan los cinco metros de profundidad. Allí se extrae líquido que supera los 190° y acciona las turbinas instaladas en la superficie, que transforman el calor en electricidad. Este mecanismo garantiza el suministro constante de energía a 10.000 hogares.
La capacidad de generación de la central alcanza los 3.000 kW, que funcionan más allá de las condiciones meteorológicas y durante 24 horas ininterrumpidas.

Un “detalle” importante es que las aguas subterráneas extraídas por la fábrica contienen altas concentraciones de litio, un material cada vez más en boga por ser un recurso usado para fabricar baterías de automóviles eléctricos.
40 países para liberar Ormuz
Paralelamente, el Reino Unido convocó a cerca de cuarenta países para trabajar en conjunto con la Organización Marítima Internacional (OMI) para liberar los buques varados en el Estrecho de Ormuz, que ronda los 2.000, con un total de 20.000 marineros a bordo, según la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper.
Cooper dijo que se emplearán “todas las medidas económicas y diplomáticas posibles” para restablecer el tráfico marítimo que Teherán mantiene “prácticamente cerrado” desde el 28 de febrero.

La ministra recalcó que los esfuerzos de Irán por “secuestrar la economía global” afectan a países de todo el mundo, “que no participan en este conflicto”. “Esto repercute en los precios de la gasolina y en las tasas hipotecarias aquí en el Reino Unido, pero también en el combustible para aviones, los fertilizantes hacia África y el gas hacia Asia”, enfatizó.
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