
Timbúes. Enviado especial
Mauricio Bártoli
mbartoli@clarin.com
A veces los gestos pesan más que las palabras. Y otras veces, suman combinados. Es lo que pasó este viernes en Timbúes, al norte del Gran Rosario, donde se condensa el mayor polo agroindustrial argentino. Hasta allí llegó Karina Milei, “el Jefe” del Presidente de la Nación (según nombra a su hermana y secretaria general de su Gobierno), acompañada por el Jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
El motivo fue la inauguración de una nueva línea de molienda de semillas de alto contenido oleico, en la planta agroindustrial que Louis Dreyfus Company (LDC) posee en esa localidad, al vera del rio Paraná (el día que cerró la presentación de sobres con las ofertas técnicas para el dragado de la “hidrovía” que llevaría el calado a 40 píes, para potenciar los embarques.

La nueva infraestructura de LDC suma 3000 toneladas diarias de capacidad para procesar semillas de alto contenido de aceite, como camelina, canola (colza), carinata y girasol, que se integrarán al tradicional procesamiento de soja.
Karina Milei no dio un discurso en el acto formal y ese rol lo cumplió Adorni, pero todos los presentes siguieron sus expresiones no verbales. Lo más significativo fue el interés con el que recorrió las nuevas instalaciones, en la jornada que se votó en el Congreso la estratégica Ley Penal Juvenil y la reforma laboral.
El pergaminense Juan José Blanchard, CEO regional de LDC, y jefe operativo global de la compañía fue el principal anfitrión, escoltado por Luis Zubizarreta, referente de Institucionales de la compañía y presidente de CARBIO (la cámara argentina de biocombustibles).
Entre funcionarios destacados, y directivos de cámaras y empresas, se distinguieron Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), el titular de Coninagro, Lucas Magnano, y funcionarios nacionales como Nicolás Bronzovich (INTA) y María “Pilu” Giraudo, (SENASA).
El acto se da en el marco de los 175 años de trayectoria global de LDC y los 20 años de operación de esa terminal santafesina, complementaria de otra que la empresa tiene en funcionamiento desde hace 30 años en General Lagos, en el otro polo del Gran Rosario.
Blanchard puso en consideración que el vínculo con Karina Milei comenzó en París, cuando en una visita de la funcionaria en la embajada argentina de la ciudad luz, pidió reunirse con representantes de empresas francesas con inversiones en Argentina. Su presencia, ayer, en las instalaciones argentina fue un efecto de aquel encuentro, meses atrás. Cuando surgió esta inauguración, enseguida aceptó la invitación.
Sobre el hecho, Blanchard ponderó que esta inversión “no solo amplía nuestras capacidades industriales. También proyecta a la planta hacia un futuro de mayor flexibilidad, mayor eficiencia y contribución al desarrollo de la región”.
La nueva línea incorpora prensas especializadas, cocinadores rotativos y verticales, separadores y decantadores diseñados para procesar semillas con mayor contenido de aceite. Se trata de una apuesta estratégica frente a una transformación global de la demanda.
“El mundo está cambiando. Tenemos un desbalance estructural entre proteínas y aceites”, explicó. Y agregó que esta inversión “va directamente atacando esa nueva demanda que se está generando”.
De estas materias primas se obtendrán harina para alimentación animal y aceite destinado a biocombustibles avanzados, como el combustible sostenible de aviación (SAF) y los aceites vegetales hidrotratados (HVO). “El aceite resultante de estos cultivos será utilizado para producir combustible avanzado de aviación”, detalló.
El crecimiento de regulaciones internacionales que exigen cortes obligatorios de combustibles sustentables, especialmente en Europa, abre una oportunidad para la agroindustria argentina. En LCD apuestan a contar con capacidad instalada para procesar estos cultivos y posicionar a la planta santafesina en un mercado en expansión.
Además, la diversificación ofrece alternativas agronómicas para los productores. Cultivos como la camelina pueden sembrarse en invierno, sin competir con la soja, y permiten mejorar la rotación y el uso del suelo.
“Argentina necesita volver al lugar que merece en el agro”, señaló Blanchard, y subrayó el aporte de la compañía que dirige. Con la nueva línea en funcionamiento, el complejo de Timbúes —que emplea a 241 personas y supera las 2,5 millones de toneladas anuales de molienda— refuerza su perfil exportador en un momento donde energía y alimentos vuelven a cruzarse como ejes estratégicos del comercio internacional.
Por parte de la provincia de Santa Fe habló el ministro de Producción, Gustavo Puccini, quien destacó el motor productivo del país y describió las obras de infraestructura en marcha y previstas para potenciar a la agroindustria.
Finalmente, Adorni destacó el valor agregado que genera la agroindustria y cuestionó visiones críticas sobre la aggroindustria . “Existen pocos sectores con tanta capacidad de incorporar valor”, afirmó frente a empresarios, trabajadores y funcionarios provinciales.
El jefe de Gabinete también defendió el rumbo económico y vinculó la inversión con el nuevo escenario macro. “Cuando se generan las condiciones que mejoran la competitividad, el productor argentino responde rápidamente”, sostuvo. Y remarcó que el rol del Estado debe ser “quitarles los yunques impositivos y regulatorios” al sector privado.
En esa línea, aseguró que esta ampliación fortalecerá “la resiliencia del complejo agroexportador, que siguió creciendo pese a los condicionantes de gobiernos anteriores” y potenciará la generación de empleo y divisas.
El corolario fue el descubrimiento de una placa alusiva, por parte de Blanchard y Karina Milei, antes de que los presentes recorrieran las imponentes instalaciones portuarias, casi en el mismo momento en que se definían avances en la licitación de la Hidrovía Paraná–Paraguay, por donde circula el 80% del comercio exterior argentino.
—



