Judith Ruiz-Godoy: “La forma de hackear a la IA es con poesía – Clarin.com

Por un lado, está la tecnología, cada vez más sofisticada y convertida en una “caja negra” desde la masificación de la IA. Por otro lado, los humanos, con sus limitaciones, valores y dilemas. ¿Cómo tender puentes entre estos dos mundos? ¿Habrá profesionales capaces de actuar como “traductores”?

La mexicana Judith Ruiz-Godoy es doctora en Estudios Humanísticos y la actual decana de la Facultad de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey. Esa institución acaba de lanzar la nueva carrera de “Humanidades Digitales e Inteligencia Artificial”, orientada a formar ese tipo de “traductores”.

– ¿Qué es la Escuela de Humanidades y Educación del Tec de Monterrey? ¿Cuándo y cómo surge?

– En general, cuando se piensa en el Tec de Monterrey se lo asocia sobre todo con Ingeniería y Negocios. Y es cierto: de los casi 90.000 estudiantes que tenemos hoy en nuestros 20 campus, la Facultad de Ingeniería es la más grande, probablemente de toda Latinoamérica. Pero desde el origen del Tec, las humanidades están presentes.

– Me interesa especialmente la carrera de Humanidades Digitales e Inteligencia Artificial. ¿De qué se trata?

– La carrera comenzará en agosto. Pero el proceso de diseño empezó hace tres años. Desde el inicio trabajamos con la Facultad de Ingeniería, porque identificamos muy temprano que las herramientas generativas de IA -no solo para texto, sino también para imágenes, música y otros contenidos- iban a transformar por completo las industrias creativas y también la manera de hacer humanidades. Primero lanzamos una maestría, que ya lleva cinco años, y luego vimos la necesidad de llevar esta formación al grado.

– ¿Cómo está pensada la carrera?

– Es una licenciatura que no busca formar programadores, pero tampoco quiere que los estudiantes sean simples usuarios pasivos de la tecnología. Por ejemplo, se enseñan nociones de programación, no para que programen, sino para que puedan dialogar con programadores, entender qué tipo de software se necesita desde las humanidades y participar activamente en equipos interdisciplinarios. Lo mismo ocurre con los fundamentos de IA. No pretendemos que desarrollen plataformas de IA, pero sí que comprendan cómo funcionan, cuáles son sus lógicas, sus límites y sus sesgos. Un eje central es el manejo de grandes volúmenes de datos. El humanista digital necesita trabajar con datos para investigar fenómenos culturales, analizar comportamiento humano, diseñar políticas públicas, generar estrategias en el sector privado o crear contenidos para la industria del entretenimiento. Finalmente, hay un fuerte componente de análisis estratégico: cómo utilizar grandes volúmenes de datos para comprender cómo nos relacionamos hoy con el mundo, con los otros y con nuestra identidad digital. El humanista hoy debe comprender cómo operan la ciudadanía digital, las plataformas, los algoritmos, los sesgos y los sistemas que configuran el mundo virtual, que ya forma parte de la constitución del individuo.

Perfil de un nuevo profesional

– ¿Dónde imaginan que puede trabajar un egresado de esta carrera?

– De hecho, hoy ya hay personas que hacen este trabajo, pero no están nombradas como humanistas digitales. En el ámbito cultural y artístico, por ejemplo, el rol es fundamental en la preservación del patrimonio cultural: archivos, obras literarias, artísticas y lenguas. No se trata solo de almacenar información, sino de preservarla en formatos que sigan siendo legibles en el futuro. También hay un trabajo muy fuerte en entrenamiento de modelos de machine learning y deep learning para interpretar patrimonio cultural: análisis de manuscritos, documentos históricos. No solo digitalizarlos, sino interpretarlos. Otro campo clave es la preservación de lenguas originarias. En América Latina, muchas lenguas comenzaron a perderse masivamente a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando los jóvenes dejaron de aprenderlas. La tecnología puede jugar un rol crucial en su preservación.

Judith Ruiz-Godoy. Decana de la Facultad de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey.

– ¿Y en el sector privado?

– En el sector privado, el humanista digital tiene un rol central en áreas como marketing, neuromarketing y ciencias del comportamiento. Hoy es posible analizar emociones, reacciones biométricas y patrones culturales para diseñar estrategias de comunicación, entretenimiento o consumo, desde una mirada crítica. Un concepto importante aquí es el de analítica cultural. Por ejemplo, el investigador ruso-estadounidense Lev Manovich analizó millones de selfies en distintas ciudades del mundo para identificar patrones culturales, gestos generacionales, índices de felicidad o depresión. Ese tipo de análisis permite anticipar tendencias culturales a gran escala.

– ¿Esta carrera existe en otros países o es una creación del Tec?

– Existen posgrados en Humanidades Digitales en lugares como España o la Universidad de los Andes, en Colombia. Pero como carrera de grado, somos los primeros en Latinoamérica. Esto tiene que ver con un cambio generacional. Nuestra generación no es nativa digital: aprendimos estas tecnologías. En cambio, las nuevas generaciones ya crecen con la inteligencia artificial incorporada a su forma de ver el mundo. Para ellos, estos conceptos forman parte de su lenguaje cotidiano. Por eso ya no alcanza con un posgrado: tiene sentido empezar desde el grado.

Judith Ruiz-Godoy. Decana de la Facultad de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey.

– ¿También están desarrollando investigación en este campo?

– Sí. Actualmente tenemos un track de investigación en humanidades digitales con proyectos muy diversos. Uno de ellos se llama Cartografías del miedo. Se analizan reacciones neurológicas frente a distintos estímulos visuales para comprender cómo se manifiesta el miedo en diferentes culturas y contextos. Este tipo de investigaciones puede servir para diseñar políticas públicas, pero siempre aparece un eje fundamental: la ética. Cada proyecto pasa por un comité de ética que evalúa para qué se investiga, cómo se usan los datos y qué implicancias tiene. Uno de los grandes problemas actuales es la falta de conciencia sobre nuestros datos: dónde terminan, quién los usa y con qué fines. Parte del trabajo del humanista digital es generar conciencia sobre esa identidad digital y sobre los sesgos que reproducen los sistemas de inteligencia artificial. Por ejemplo, cuando pedimos a una IA que genere la imagen de un médico, suele aparecer un hombre blanco. Si pedimos una enfermera, aparece una mujer. Esos sesgos no los crea la máquina: los replica a partir de los discursos humanos que la alimentan.

El valor de lo humano

– Hay quienes dicen que, frente al avance de la IA, lo más valioso será el pensamiento crítico, la filosofía, la interpretación. ¿Coincide?

– Totalmente. Hay un artículo que muestra cómo la poesía puede “hackear” a la inteligencia artificial, porque trabaja con rupturas del lenguaje y niveles de interpretación que la IA no puede procesar del todo. La IA puede procesar enormes volúmenes de información, pero la hermenéutica, la interpretación profunda, sigue siendo humana. El humanista digital sigue siendo, ante todo, un humanista, pero con nuevas herramientas. El riesgo que enfrentamos es la homologación del discurso. Hoy vemos discursos públicos, premiaciones, conferencias, todos con la misma estructura, claramente generados por IA. Eso es peligroso: elimina el disenso, la diferencia, la creatividad. Por eso necesitamos humanistas digitales que entiendan cómo funcionan estas plataformas y puedan intervenir críticamente. La disrupción, la creación y el arte siguen siendo profundamente humanos.

– ¿Cree que lo humano va a ser cada vez más valorado?

– Sí. Si miramos las habilidades más valoradas a futuro -según la Organización Mundial del Trabajo- aparecen la comunicación, el pensamiento crítico, el pensamiento anticipatorio. La IA puede hacer proyecciones, pero estas habilidades siguen siendo centrales y son justamente el corazón de las humanidades.

Señas particulares

Doctora en Estudios Humanísticos con especialidad en ética aplicada por el Tecnológico de Monterrey, Judith Ruiz-Godoy además tiene una maestría en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana y es licenciada en Relaciones Internacionales por el Tecnológico de Monterrey. Actualmente es la decana de la Facultad de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey.

Judith Ruiz-Godoy. Decana de la Facultad de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey.

Ruiz-Godoy inició su carrera profesional en el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Ha trabajado y estudiado en la University of British Columbia de Canadá, Universitat de Lleida de España, la Universidad Interamericana y la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene más 25 publicaciones entre capítulos de libros y revistas arbitradas a nivel nacional e internacional.

fuente: GOOGLE NEWS

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