Jennifer Gil, enfermera y matrona especializada en fertilidad y salud hormonal: El ácido fólico no ayuda a quedarse embarazada, pero sí a prevenir alteraciones en la formación del bebé en las primeras semanas de gestación

Buscar un embarazo no siempre es un proceso sencillo ni previsible. Para algunas mujeres, lo que comienza como un proyecto ilusionante acaba convirtiéndose en una fuente de preocupación, frustración e incertidumbre cuando los meses pasan y la gestación no llega. A veces, además, las pruebas no muestran ninguna alteración evidente y aparece una de las situaciones más difíciles de gestionar: aparentemente “todo está bien”, pero el embarazo sigue sin producirse. Es entonces cuando surgen las dudas sobre el propio cuerpo y sobre qué se puede hacer para aumentar las posibilidades de concebir.

En este contexto, conocer cómo funciona el ciclo menstrual y, especialmente, identificar cuándo se produce la ovulación puede ser una de las primeras herramientas para afrontar la búsqueda de una manera más informada. “Lo más importante en la búsqueda de un embarazo es saber cuándo se ovula, porque la mayoría de mujeres no tienen ni idea”, explica a La Vanguardia Jennifer Gil, enfermera y matrona especializada en fertilidad y salud hormonal.

Cuando el embarazo tarda en llegar, es fácil empezar a buscar respuestas en todas partes: cambiar la alimentación, controlar al milímetro la ovulación, modificar hábitos y, cada vez con más frecuencia, recurrir a suplementos que prometen preparar el organismo para concebir. Sin embargo, tomar vitaminas, antioxidantes o cualquier otro complemento no significa necesariamente aumentar las posibilidades de embarazo. “No hay ningún suplemento mágico que resuelva el problema”, asegura Gil.

 “No hay ningún suplemento mágico que resuelva el problema” Foto: IG/jen_cicloconsciente

Hay, eso sí, una excepción que forma parte de las recomendaciones habituales cuando se busca un embarazo: el ácido fólico. “Cuando acuden por temas de fertilidad a la consulta, si hacemos una analítica, es bastante habitual encontrarlo por los suelos”, afirma.

Gil señala que debería empezar a tomarse unos tres meses antes de intentar concebir, aunque aclara que “no ayuda a que te quedes embarazada, sino a prevenir alteraciones en la formación del bebé en las primeras semanas y es muy importante en la generación del ADN”. Sin embargo, advierte de que puedes estar un año tomando ácido fólico y no quedarte embarazada.

La experta indica que la recomendación no debería limitarse exclusivamente a la mujer. Los espermatozoides necesitan generar y transportar material genético, por lo que el estado nutricional del hombre también puede ser relevante en el contexto de la fertilidad de la pareja. “En muchos casos vemos que la mujer está tomando ácido fólico, pero el hombre no”, apunta.

“En muchos casos vemos que la mujer está tomando ácido fólico, pero el hombre no”. Foto: IG/jen_cicloconsciente

A partir de ahí, la respuesta se vuelve menos sencilla. La edad, la alimentación, la presencia de síntomas digestivos, la capacidad de absorber correctamente los nutrientes, los resultados de una analítica o determinadas alteraciones detectadas en las pruebas pueden hacer que las necesidades cambien de una persona a otra.

“No todos los suplementos son para todo el mundo”, insiste la especialista, que considera prioritario abordar primero problemas como una mala digestión o una absorción deficiente antes de añadir vitaminas o minerales.

Por eso, cuando se habla de suplementos y fertilidad, conviene separar las recomendaciones con respaldo de las promesas que circulan en redes sociales. El ácido fólico tiene un papel bien establecido antes y durante el embarazo, mientras que otros complementos, como determinados antioxidantes o la vitamina D, pueden valorarse en función de las características y necesidades de cada persona. La clave está en saber qué suplementos hacen falta, para quién y por qué.

Mejorar las posibilidades de embarazo no depende únicamente de revisar la alimentación o valorar determinados suplementos. Foto: cicloconsciente.com

Mejorar las posibilidades de embarazo no depende únicamente de revisar la alimentación o valorar determinados suplementos. También importa algo mucho más básico: saber cuándo mantener relaciones sexuales. Identificar la ventana fértil permite concentrar las relaciones en los días en los que existe una mayor probabilidad de concepción, aunque, según Gil, tampoco conviene convertir la búsqueda del embarazo en un calendario rígido.

“La ventana fuerte es lo que le apetezca a la pareja”, señala la matrona. Si ambos quieren mantener relaciones todos los días durante la ventana fértil, no hay inconveniente siempre que el seminograma sea normal. Cuando no se dispone de información sobre la calidad del semen, una pauta habitual es mantener relaciones “día sí, día no”, de manera que haya tiempo para recuperar la cantidad de espermatozoides.

En mujeres con ciclos relativamente regulares, esta comienza unos días después de la menstruación, aunque el momento exacto de la ovulación puede variar de un ciclo a otro. Por eso, conocer el propio ciclo y aprender a identificar sus señales puede ser más útil que intentar calcular los días fértiles únicamente con el calendario.

Ácido fólico activo en la búsqueda de embarazo

La recomendación, por tanto, no consiste en mantener relaciones sexuales de forma mecánica durante todo el mes, sino en conocer cuándo existe una mayor probabilidad de embarazo y adaptar la frecuencia a las circunstancias de cada pareja. Y, como ocurre con la suplementación, la fertilidad no responde a una fórmula única; conocer el ciclo, el estado del semen y las características de cada persona permite afinar mucho más la estrategia.

Marta Sánchez

—

fuente: CLARIN

Artículos Relacionados

Volver al botón superior

Adblock Detectado

Considere apoyarnos deshabilitando su bloqueador de anuncios