Javi calmate, parte 1000

Antes que nada, una noticia dura pero reveladora: el Excelentísimo Señor Presidente de la Nación Argentina, Doctor Javier Gerardo Milei, le contó este jueves al país que la señora Débora Plager era una asesina y una cómplice de genocidio. Sí, la mismísima Débora Plager. ¿Quién iba a pensar que esa mujer bella e inteligente que durante años se hizo la buenita por televisión, en realidad escondía una historia tan horrenda? Suerte que está Javi para avivarnos a todos.

Esta revelación tan dolorosa se suma a otra de hace un par de semanas atrás. El Excelentísimo Señor Presidente de la Nación Argentina, Doctor Javier Gerardo Milei, nos explicó a todos los argentinos que Luciana Geuna era un peligro para la seguridad nacional y que debía ir presa. ¿Quién iba a pensar que esta otra mujer bella e inteligente, que también se hace la buenita por televisión, ocultaba un plan siniestro contra todos nosotros, incluidos nuestros hijos? En este caso, lamentablemente para el país, la justicia rechazó la denuncia del presidente. No importa. Ya caerán. Las dos.

Lo concreto es que al jefe de Manuel Adorni no se le escapa ninguna.

Dicho esto, vamos a lo importante.

El gobierno, además de saber cuidarnos de las asesinas, las genocidas y las que atentan contra la seguridad del país, también ha demostrado tener un talento especial para regalarle al adversario exactamente lo que necesita y en el momento en que lo necesita. Esto no se aprende en ninguna escuela de negocios o facultad de ciencia política. Simplemente es un don.

Por más que el ministro Caputo insista en que el kirchnerismo no vuelve más, que el populismo está terminado y que el peronismo es irrelevante, hay una habilidad innata en Milei y su banda para revivirlos. Algunos analistas consideran este talento como una destreza involuntaria, otros lo ven como un torero que le gusta jugar al límite y arriesgar todo. Daría la impresión de que son ambas cosas sumadas, más un gigantesco error de cálculo.

Analicemos.

Milei llegó a la presidencia con el 56% de los votos obtenidos en el ballotage de 2023. Lo que esta gente se olvida es que en la primera vuelta solo obtuvo el 30%. Ese 30% del electorado apoyaba dolarizar, dinamitar el Banco Central, destruir el Estado Nacional y eliminar la casta. El hecho de que todavía no haya podido cumplir con ninguna de esas promesas es otro tema. Será motivo para otra columna, otro domingo, no va a faltar oportunidad.

El punto es que el 26% que se sumó en el ballotage para llegar al 56% no eran votos propios de Milei. Básicamente fue el mismo 26% que sacó Patricia Bullrich, es decir votantes de Macri que originalmente no eligieron a Milei pero que estaban dispuestos a votar cualquier cosa con tal de que no ganara el kirchnerismo. Dicho sea de paso, dentro de ese 26% están todos los que miran los programas de Plager y de Geuna.

Alguien podría decir que las genialidades que dice el presidente o los pequeños descuidos inmobiliarios de Manuel Adorni son temas que no le importan a nadie. Es cierto, no le importan a nadie siempre y cuando la inflación baje a un dígito anual y la economía funcione. Por ahora eso no estaría pasando.

No hay dudas de que técnicamente estamos mejor que cuando gobernaban los del vacunatorio VIP, el sabotaje a la Pfizer, las SIRA, la invitación a Putin para que Argentina sea su puerta de entrada a Latinoamérica o la defensa de la democracia de Maduro. Para el caso, también estamos mejor que si hubiera caído un meteorito. Pero por ahora esto no arranca.

La gente se la banca porque es gaucha y porque la esperanza es lo último que se pierde, pero si siguen toreando al destino como lo vienen haciendo, todo terminará en el mismo zafarrancho de siempre.

¿Embestir contra la universidad pública, reducir fondos para la salud o recortar en el tema discapacidad ayuda a consolidar aquel 26% que le prestaron para ganarle a Massa, Cristina y Alberto? ¿O en realidad conspira contra eso?

El gobierno supone que el miedo a la vuelta del kirchnerismo hará que esos votantes prestados se queden con Milei si ven que el kirchnerismo tiene chances de volver. Caramba. Suponer en política es uno de los grandes errores. El otro es chorear sin saber hacerlo bien, pero ese es tema para otra columna, otro domingo, no va a faltar oportunidad.

El ministro Caputo dijo que “el kirchnerismo no vuelve más” (5 de marzo, Foro de Inversiones, Mendoza) y que “el riesgo kuka es cero” (28 de abril, ExpoEFI, Buenos Aires).

Sin embargo, como los inversores del mundo no le creen, hace una semana reculó un poquito y dijo “el riesgo país no baja por el riesgo kuka” (9 de mayo, conferencia de prensa en Casa Rosada).

O sea, el mismo riesgo kuka que diez días antes era cero ahora resulta que está vivo y por eso no baja el riesgo país. Seamos claros: si cuando salen a torear se tropiezan con la capa, mejor no cancherear frente al toro.

Esta gente se olvida que en 2023 el kirchnerismo/peronismo sacó el 37% de los votos luego de haber hecho el peor gobierno de la historia. Estuvieron a solo 3 puntitos de ganar en primera vuelta. Es obvio que no da para andar arriesgando en la plaza de toros, ni para dar por supuesto nada.

Nadie discute que tanto en educación como en salud hay ñoquis, curros y demás barbaridades que exigen un replanteo. Pero si lo haces a lo bestia, es sabido que dos minutos después vas a tener a la gente en la calle. Una sociedad que da por hecho la importancia de la salud y la educación pública es obvio que va a reaccionar si le querés entrar con la motosierra. Es como patear un perro dormido y después quejarte porque te mordió.

El tema requiere laburo. Ver caso por caso. Analizar donde está cada curro, cada costo innecesario. Y eso se hace con un bisturí. Mandar a Sturzenegger con la motosierra solo sirve para revivir al kirchnerismo y para que tarde o temprano ellos usen la misma herramienta para cortarte los coglioni.

Mientras tanto el peronismo se mueve como si no tuviera nada que ver con el desastre que hicieron en salud, en educación, etc. etc. Solo simula peleas. Kicillof, Cristina, Massa, ahora también apareció Sergio Uñac. Como alguna vez inmortalizó Antonio Cafiero: “somos como los gatos que cuando gritamos parece que nos estamos peleando, pero en realidad nos estamos reproduciendo”.

Y Macri, siempre el Gato peleando entre los placeres y las obligaciones republicanas. Gana placeres por goleada.

Ajeno a todo esto y seguro de que lo aguarda el paraíso, Javi se dedica a tuitear y dar cátedra por los canales de streaming. Por lo menos esta semana atrapó a una asesina.

No quejarse. Es lo que hay.

Es lo que venimos votando hace más de 20 años.

fuente: CLARIN

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