
La escalada de violencia en el Medio Oriente ha impactado de lleno en el ámbito deportivo. Esta mañana, las autoridades de Irán determinaron la suspensión total de la fecha del campeonato local y de todas las categorías del fútbol tras confirmarse ataques militares por parte de Estados Unidos e Israel.
El conflicto tiene su foco principal en la capital, Teherán, aunque se han reportado bombardeos en diversas ciudades del país. Como respuesta inmediata, la Guardia Revolucionaria de Irán confirmó contraataques dirigidos a bases militares estadounidenses situadas en Bahréin, Catar y Emiratos Árabes. Ante este escenario de extrema tensión, se decidió que los encuentros de la Pro League y del resto del ascenso no se lleven a cabo para resguardar la seguridad de los protagonistas y del público.
Blanco Leschuk: un argentino en zona de conflicto
En medio de esta parálisis deportiva, la atención del fútbol argentino se posa sobre Gustavo Blanco Leschuk, quien actualmente es el único futbolista nacional que compite en la máxima categoría iraní. El delantero mendocino de 34 años, surgido en Arsenal de Sarandí y con pasado en Deportivo Morón, defiende hoy la camiseta del Foolad.
Irónicamente, la actividad para el atacante se había desarrollado con normalidad hasta hace pocas horas: su equipo venció ayer como visitante a Shams Azar por 2-0, resultado que los posicionó en el séptimo lugar de la tabla. Blanco Leschuk hizo historia en 2023 al convertirse en el primer jugador argentino en desembarcar en la liga de Irán, inicialmente contratado por el Esteghlal antes de su traspaso al Foolad.
El trotamundos mendocino, que ha pasado por ligas de Rusia, Marruecos, Suecia, Ucrania, España y Turquía, se encuentra ahora a la espera de definiciones sobre su seguridad y la reanudación de la competencia en un clima de alta inestabilidad regional.
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