
Un adolescente de 15 años protagonizó una fuga del Complejo Esperanza el último sábado. El hecho encendió las alarmas de las autoridades provinciales, ya que no se registraban episodios similares en los últimos tres años.
El joven había sido alojado esa misma mañana por una causa de violencia de género. Durante la tarde advirtió que se sentía mal, por lo que permaneció un tiempo a solas y luego se dirigió al patio del predio.
Desde ese sector comenzó su escape de extrema complejidad. El menor trepó una pared de cinco metros y avanzó ágilmente por los techos del establecimiento juvenil sin ser detectado por el personal.
Finalmente, el adolescente se arrojó desde unos seis metros de altura para lograr salir del lugar. Toda la secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad y es analizada por la Justicia.
Una fuente investigativa citada por el diario La Voz cuestionó la falta de controles y calificó el hecho como extraño. “¿Nadie vio al chico cuando se estaba escapando?“, se preguntó el pesquisa sobre el accionar interno.
Frente a esta situación, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) inició una investigación administrativa. El objetivo es establecer si existieron graves fallas en el dispositivo de cuidado y control del centro.
El adolescente cuenta con antecedentes conflictivos y la búsqueda se mantiene activa
fuentes oficiales explicaron que se trata de un joven muy intervenido por el Estado. Anteriormente había tenido un breve paso por el complejo y recibía asistencia en salud mental a través de la obra social provincial.
En su barrio de origen también registraba diferentes situaciones conflictivas. Según indicaron fuentes policiales, lo vinculaban a distintos robos e incluso en una oportunidad los vecinos intentaron lincharlo.
Su reciente detención ocurrió por incumplir una orden de restricción hacia su novia. La diferencia de edad entre ambos habría llamado la atención de la Justicia al momento de recibir la denuncia original.
Actualmente, los equipos interdisciplinarios intentan contactar a su entorno más cercano. Buscan dar con personas que tengan influencia sobre el menor para convencerlo de que regrese y se entregue a las autoridades.
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