Inteligencia artificial y talento humano – El Cronista

Durante los últimos años se instaló una discusión que parece atravesar todos los ámbitos del mundo del trabajo: ¿el futuro pertenece a la inteligencia artificial o al talento humano? Es un planteo atractivo, pero también engañoso. La pregunta correcta no es cuál de los dos prevalecerá, sino cómo lograr que ambos se potencien. El diferencial comienza a construirse cuando las organizaciones son capaces de generar una cultura donde aprender forme parte del trabajo cotidiano y donde las personas se desarrollen y crezcan al mismo ritmo que la tecnología, e incluso de manera tal que sea ese mismo desarrollo y crecimiento del talento humano el que impulse la innovación tecnológica.

La verdadera ventaja competitiva ya no reside únicamente en incorporar nuevas tecnologías. Tampoco alcanza con contar con equipos altamente calificados si sus conocimientos permanecen estáticos. El diferencial comienza a construirse cuando las organizaciones son capaces de generar una cultura donde aprender forme parte del trabajo cotidiano y donde las personas evolucionen al mismo ritmo que la tecnología.

No se trata de una percepción. El Future of Jobs Report 2025, elaborado por el World Economic Forum, estima que cerca del 40% de las habilidades requeridas para un empleo cambiarán antes de 2030, mientras que seis de cada diez trabajadores necesitarán actualizar o reconvertir sus competencias durante los próximos años. En paralelo, la gran mayoría de las empresas consultadas reconoce que la inversión más estratégica para mantener su competitividad será el desarrollo de capacidades en sus equipos. En otras palabras, la actualización del conocimiento pasó a ser un activo empoderado por la aparición de la IA, y debe sostenerse permanentemente.

Este cambio también modifica la manera en que entendemos una carrera profesional. Durante décadas imaginamos el crecimiento como una escalera: ingresar, acumular experiencia, ascender y liderar. Hoy las trayectorias se parecen mucho menos a un recorrido lineal y mucho más a una red de oportunidades donde aprender una nueva tecnología, participar en proyectos interdisciplinarios, trabajar con equipos multiculturales o asumir desafíos internacionales forman parte del mismo proceso de desarrollo.

En ese contexto, la inteligencia artificial representa probablemente un desafío troncal de nuestra generación. El verdadero interrogante ya no es cuántas tareas podrán automatizarse, sino cuántas organizaciones serán capaces de preparar a sus equipos para trabajar junto a estas nuevas herramientas. La tecnología, por sí sola, no transforma empresas. Son las personas quienes custodian y la convierten en mejores decisiones, procesos más eficientes, innovación y nuevas oportunidades de negocio.

Esa transformación también redefine el rol de las organizaciones. Ya no alcanza con atraer talento; es necesario crear entornos donde ese talento pueda desarrollarse de manera constante. Hablar de capacitación, entonces, resulta insuficiente. El desafío consiste en construir culturas de aprendizaje continuo, donde la curiosidad, la colaboración y la actualización permanente sean parte de la experiencia diaria y no una instancia aislada.

En ABB, esa visión se traduce en una estrategia que combina plataformas globales de aprendizaje, certificaciones internacionales, academias técnicas para perfiles STEM, programas de mentoría, formación en inteligencia artificial y herramientas digitales, además de experiencias que permiten participar en proyectos internacionales sin necesidad de abandonar el país. Más que ofrecer cursos, el objetivo es que el aprendizaje acompañe cada etapa del desarrollo profesional.

Hace apenas una década, para participar en un proyecto de ingeniería para Europa o Norteamérica, la respuesta casi siempre era la misma: había que hacer las valijas. Hoy cada vez más profesionales trabajan desde Argentina para clientes distribuidos en distintos continentes, colaborando en tiempo real con equipos multiculturales y utilizando tecnologías que eliminan las fronteras físicas.Desde Argentina, ABB se consolidó como un hub estratégico de ingeniería y exportación de servicios basados en el conocimiento y en 2025 profesionales argentinos participaron en proyectos para Estados Unidos, Canadá, México, Francia y Reino Unido, exportando más de 28.000 horas de servicios de ingeniería.

Respecto de la innovación, cambió su valor. Existe una tendencia a asociarla exclusivamente con el desarrollo tecnológico, cuando en realidad suele surgir del encuentro entre talentos y perspectivas diferentes. Equipos diversos, integrados por personas con distintas experiencias, disciplinas y generaciones, producen soluciones más creativas y toman mejores decisiones frente a problemas complejos. La diversidad y la inclusión dejaron hace tiempo de ser únicamente una agenda de gestión de personas para convertirse en un habilitador concreto de la innovación.

Probablemente esa sea una de las principales enseñanzas que deja la transformación que estamos atravesando. Mientras las herramientas tecnológicas evolucionan a una velocidad inédita, la capacidad de aprender se convierte en el recurso más escaso y valioso que puede desarrollar una organización.

Detrás de cada transformación seguirán estando las personas con roles estratégicos y operativos. Aquellas organizaciones que comprendan que el aprendizaje continuo es el puente entre el talento y la tecnología serán las que mejor preparadas estén para liderar el futuro. Esa convicción es la que, desde ABB, buscamos fortalecer cada día, impulsando el desarrollo de personas capaces de generar impacto desde Argentina para el mundo.

fuente: Inteligencia artificial y talento humano – El Cronista”> GOOGLE NEWS

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