Identidad Correntina MONSTRUA: el videoálbum que pone a la IA en escena

El proyecto nació de una consigna tan simple como inquietante: Andrés Arbe le pidió a Gemini que le presentara un artista de inteligencia artificial. De esa búsqueda surgió MONSTRUA, una obra que mezcla música y relato audiovisual con la IA en el centro de la escena.

“La máquina ya no solo ejecuta: también imagina”. Esa idea, que durante décadas pareció propia de la ciencia ficción, hoy resume buena parte del debate cultural en torno a la inteligencia artificial y la creación artística. En ese marco aparece MONSTRUA, el videoálbum impulsado por el músico Andrés Arbe junto a Diego Tucci, una obra que convierte a la IA en protagonista de una experiencia audiovisual y musical.

El proyecto tuvo su punto de partida cuando Arbe le pidió a Gemini que le presentara un artista de inteligencia artificial. A partir de esa consulta, la búsqueda derivó en una propuesta concreta: MONSTRUA, concebida como un videoálbum en el que la inteligencia artificial deja de ser un recurso auxiliar y pasa a ocupar un lugar central dentro del relato.

La obra se presenta como un cruce entre música, imagen y experimentación tecnológica, en sintonía con un proceso que viene acelerándose desde mediados de la década de 2010, cuando las herramientas de aprendizaje automático comenzaron a expandirse en la producción cultural. Desde entonces, el uso de modelos generativos abrió una discusión que sigue vigente sobre autoría, originalidad, derechos y el rol creativo de los algoritmos.

En los últimos años, la relación entre música e inteligencia artificial se volvió cada vez más visible: primero como apoyo en tareas de composición, mezcla o masterización, y luego como una vía para generar voces, paisajes sonoros y piezas enteras. MONSTRUA se inscribe en esa evolución, pero con una diferencia: no oculta la tecnología detrás del resultado, sino que la expone como parte del sentido de la obra.

Análisis y proyecciones: el tipo de proyectos como MONSTRUA suele anticipar dos movimientos simultáneos. Por un lado, una mayor legitimación de la IA como herramienta creativa; por el otro, una discusión más intensa sobre qué parte de la obra sigue siendo humana. En la industria musical, esta tensión puede derivar en nuevas formas de colaboración entre artistas y sistemas generativos, pero también en reclamos por propiedad intelectual, transparencia en el uso de datos y redefinición del trabajo creativo. En términos culturales, la pregunta ya no es solo si la IA puede hacer arte, sino bajo qué condiciones, con qué límites y con qué criterios se la reconoce como parte del proceso.

Así, MONSTRUA no se limita a presentar un experimento estético: también dialoga con una transformación más amplia de la escena artística contemporánea, en la que la inteligencia artificial pasó de ser una promesa tecnológica a convertirse en un actor real dentro de la producción cultural.

fuente: GOOGLE NEWS

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