

(Argentina) Durante años, el comercio electrónico optimizó para Google. Las marcas trabajaron el SEO, ajustaron descripciones de productos, mejoraron imágenes y buscaron posicionar sus tiendas en los resultados de búsqueda. Este modelo empieza a cambiar. La expansión de la inteligencia artificial en buscadores, asistentes y plataformas de recomendación introduce una nueva lógica: las tiendas online ya no deben optimizarse solo para motores de búsqueda, sino también para sistemas capaces de interpretar, recomendar e incluso ejecutar compras.
“El cambio no es menor”, anticipa Diego Miranda Iglesias, CEO y fundador de una agencia especializada en eCommerce y desarrollo web, con foco técnico profundo en WooCommerce y WordPress para empresas de Latinoamérica y otros mercados.
Según Miranda Iglesias, la inteligencia artificial empieza a intervenir en distintas etapas del proceso comercial: desde la búsqueda inicial de un producto hasta la personalización de la experiencia de compra y la automatización de procesos operativos. “En ese contexto, el comercio electrónico entra en una etapa en la que la infraestructura tecnológica y la calidad de los datos se vuelven tan relevantes como el marketing”, amplía.
El fenómeno ocurre en un mercado que sigue creciendo. En la Argentina, según el Estudio Anual 2025 preliminar de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el sector facturó más de $35,3 billones y registró la venta de 645 millones de productos durante el último año. Con ese volumen, el canal digital dejó de ser complementario y pasó a ocupar un lugar estructural dentro de las estrategias comerciales de las empresas.
En ese escenario, los especialistas identifican al menos cinco transformaciones que la inteligencia artificial empieza a introducir en el comercio electrónico.
1. Optimización para inteligencia artificial
La primera tiene que ver con la forma en que los productos se vuelven visibles para los consumidores. Así como durante años las empresas optimizaron sus sitios para aparecer en Google, ahora surge un nuevo desafío: la optimización para inteligencia artificial. Los asistentes digitales y los modelos generativos comienzan a buscar productos, comparar alternativas y recomendar opciones a los usuarios.
“Así como antes hablábamos de SEO, ahora empieza a aparecer la optimización para inteligencia artificial. Las tiendas van a tener que estar preparadas para que la IA encuentre, entienda y recomiende sus productos”, agrega Maxi Sosa, desarrollador y experto en comercio electrónico.
Este fenómeno introduce un concepto que empieza a discutirse en el sector tecnológico: la “descubribilidad” en sistemas de inteligencia artificial. En otras palabras, la capacidad de una tienda o de un catálogo digital para ser interpretado correctamente por algoritmos que funcionan como intermediarios entre el usuario y la compra.
2. Personalización extrema de la experiencia de compra
La segunda transformación se relaciona con la personalización de la experiencia de compra. Durante años, la mayoría de las tiendas online mostraron la misma página inicial a todos los visitantes. La inteligencia artificial permite modificar ese modelo y ofrecer contenidos adaptados a cada usuario.
“La idea es que no todos vean la misma tienda”, dice Sosa. La lógica es similar a la que utilizan plataformas como Netflix o Spotify, donde cada usuario recibe recomendaciones diferentes en función de su comportamiento previo.
Aplicado al comercio electrónico, este modelo implica que la página de inicio, los productos sugeridos e incluso las promociones pueden cambiar según el historial de navegación, las compras anteriores o los intereses detectados por los algoritmos.
3. Automatización de procesos operativos
La tercera transformación aparece en el plano operativo. La inteligencia artificial empieza a integrarse con los sistemas que gestionan inventarios, precios y logística, lo que abre la puerta a procesos cada vez más automatizados.
En ese contexto, la infraestructura tecnológica cobra un papel central. Empresas especializadas en desarrollo de tiendas online, como Lamason, trabajan en la implementación de plataformas capaces de integrar distintas capas del negocio digital: desde la experiencia de usuario hasta los sistemas administrativos que sostienen la operación.
Con más de 400 sitios y tiendas online desarrolladas y como partner certificado de WooCommerce y Automattic, Lamason participa en proyectos de comercio electrónico en distintos mercados y trabaja con modelos como Lamason Shop, orientados a la creación y gestión de tiendas digitales.
La automatización impulsada por inteligencia artificial puede incluir desde recomendaciones dinámicas de precios hasta actualizaciones automáticas de inventario o herramientas de análisis que optimizan la gestión logística. Sin embargo, estos procesos dependen de un factor clave: la calidad de los datos.
4. Los datos se vuelven un activo crítico
A medida que la inteligencia artificial participa en más decisiones comerciales, los datos que alimentan a esos sistemas se vuelven críticos. Información incompleta o desactualizada puede provocar errores en recomendaciones de productos, promociones o disponibilidad de stock.
Por ese motivo, distintos especialistas del sector advierten que la gestión de datos se convierte en un activo estratégico para el comercio electrónico. Sin información consistente, los sistemas de inteligencia artificial no pueden ofrecer resultados confiables.
5. El factor humano sigue siendo decisivo
El último punto tiene que ver con el rol de las personas dentro de este nuevo escenario tecnológico. Aunque la inteligencia artificial amplía las capacidades de análisis y automatización, su implementación efectiva depende de equipos capaces de entender cómo utilizar esas herramientas.
“La inteligencia artificial es una herramienta más. Muy poderosa, pero una herramienta. Hay que saber usarla”, señala Sosa.
El desarrollo del comercio electrónico durante los últimos años generó nuevos perfiles profesionales dentro de las empresas, desde especialistas en marketing digital hasta responsables de gestión de plataformas. La incorporación de inteligencia artificial amplía ese desafío y obliga a las organizaciones a fortalecer la capacitación de sus equipos.
Mientras tanto, el sector continúa expandiéndose. Cada vez más consumidores compran online, las plataformas digitales suman nuevas funcionalidades y la inteligencia artificial empieza a integrarse en distintas etapas del proceso comercial.
“El comercio electrónico entra en una fase en la que ya no alcanza con construir una tienda online. El desafío pasa por desarrollar infraestructuras digitales capaces de interactuar con sistemas inteligentes, interpretar datos en tiempo real y ofrecer experiencias cada vez más personalizadas a los usuarios”, concluye Miranda Iglesias.
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