
La controversia judicial que expuso por primera vez en la Argentina el uso de inteligencia artificial en la redacción de una sentencia tuvo su capítulo decisivo. El Superior Tribunal de Justicia de Chubut revocó la nulidad que había dictado la Cámara en lo Penal de Esquel y sostuvo que el uso de herramientas tecnológicas por parte de un juez no invalida automáticamente una sentencia si no se demuestra un perjuicio concreto para las partes.
El caso adquirió notoriedad nacional luego de que, durante la revisión de un fallo penal, se detectara en la sentencia una frase que evidenciaba el uso de inteligencia artificial. El episodio abrió un debate inédito sobre los límites del uso de Inteligencia Artificial (IA) en la actividad jurisdiccional.
El expediente se originó en un robo simple ocurrido en noviembre de 2023 en un departamento de Esquel, del que se sustrajeron 2.000 pesos y 400 dólares. El 4 de junio de 2025, el juez penal Carlos Rogelio Richeri condenó al acusado, R.A.P., a dos años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo.
La polémica surgió meses después, cuando la Cámara en lo Penal de Esquel -integrada por los jueces Hernán Dal Verme, Martín Zacchino y Carina Estefanía– revisó la sentencia. En el análisis del fallo detectaron una frase al inicio del punto IV que revelaba el uso de una herramienta automatizada: “Aquí tienes el punto IV reeditado, sin citas y listo para copiar y pegar”.
Para los camaristas, ese detalle evidenciaba la utilización de inteligencia artificial generativa en la redacción de la sentencia. Ante ese hallazgo, el tribunal anuló el fallo por unanimidad al considerar que el uso de esta tecnología, sin explicitarlo ni permitir la trazabilidad del razonamiento, implicaba una “delegación prohibida de funciones jurisdiccionales”.
En su decisión, la Cámara sostuvo que esa circunstancia afectaba la garantía del debido proceso, ya que no permitía determinar qué partes de la fundamentación correspondían al juez y cuáles podían haber sido generadas por una máquina. Además, remitió el caso al Superior Tribunal de Justicia para que evaluara la conducta del magistrado.
La intervención del Superior Tribunal
El expediente llegó al STJ a partir de un recurso de queja presentado por las fiscales Rafaella Riccono y María Bottini.
En un fallo que marca un precedente sobre el uso de tecnología en la función judicial, el máximo tribunal provincial revocó la nulidad y estableció que el sistema procesal no somete a control los procesos internos de deliberación del juez, sino únicamente la motivación que finalmente queda plasmada en la sentencia.
El tribunal explicó que la formación del convencimiento del magistrado y el uso de herramientas de apoyo forman parte de su esfera intelectual y privada, por lo que exigir la identificación de todos los insumos doctrinarios o tecnológicos utilizados en ese proceso implicaría vulnerar el secreto de la deliberación y afectar la independencia judicial, protegida por el artículo 6 del Código Procesal Penal.
En su resolución, el STJ también recordó que en Chubut rige el Acuerdo Plenario Nº 5435/2025, que establece pautas de transparencia y control humano para el uso de inteligencia artificial generativa en el ámbito judicial. Sin embargo, aclaró que el eventual incumplimiento de esas recomendaciones no constituye por sí solo una causal automática de nulidad.
Según el tribunal, para invalidar una sentencia debe acreditarse un perjuicio concreto para las partes o una afectación sustancial de garantías constitucionales, algo que -a criterio del STJ- no ocurrió en este caso.
El fallo subraya además que la inteligencia artificial debe ser entendida “como una herramienta de apoyo y nunca como una fuente autónoma de decisión”, y que la responsabilidad final sobre los fundamentos de una sentencia siempre recae en el juez que la firma.
Un caso que expuso los desafíos de la IA en la Justicia
El episodio generó una fuerte repercusión dentro y fuera del Poder Judicial. El juez Richeri quedó en el centro de la polémica tras la difusión del fallo y enfrentó incluso una denuncia por presunto mal desempeño ante el Consejo de la Magistratura, impulsada por abogados que cuestionaron también su vinculación con la plataforma de capacitación Neo Litigantes Academy.
En diálogo con Quorum, el magistrado defendió el uso de inteligencia artificial como herramienta de trabajo. “En el rol de juez, hoy la IA es una ayuda más para evitar omisiones, controlar contradicciones y buscar coherencia”, afirmó.
Richeri también llamó a sus colegas a capacitarse en nuevas tecnologías y advirtió sobre la resistencia al cambio dentro del sistema judicial:
“Hay una regla vieja que pareciera decir que cuando llegás a juez no estudiás más. Y hoy eso te lleva puesto”.
El expediente vuelve a la Cámara
Con el pronunciamiento del STJ, la nulidad quedó sin efecto. El expediente deberá regresar ahora a la Cámara en lo Penal de Esquel, que con una nueva integración de magistrados deberá analizar nuevamente los agravios planteados por la defensa respecto de la condena por robo.
Más allá del destino del caso concreto, la decisión del Superior Tribunal de Justicia deja fijado un criterio que probablemente influya en futuros debates: la inteligencia artificial puede ser utilizada como herramienta de apoyo en la labor judicial, pero la responsabilidad por la decisión final sigue siendo exclusivamente humana.
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