
La inteligencia artificial ya empezó a contratar personas para tareas en el mundo real.
Un hombre salió a la calle con un cartel que decía:
“Una IA me pagó por sostener este cartel”

y luego mostró la prueba de pago: $100 en USDC.
El trabajo vino de RentAHuman.ai, una plataforma que conecta agentes de IA con humanos para ejecutar tareas físicas: desde verificaciones y recados hasta otras acciones en el mundo real. La IA asigna la tarea, el humano la cumple y recibe el pago en stablecoins.
Esto marca un nuevo paradigma laboral: la IA ya no se limita a operar dentro de una pantalla, sino que entra en la calle y utiliza a personas reales como extensión de sus capacidades.
Con este modelo, la frontera entre lo digital y lo físico se difumina, y surge un tipo de trabajo que antes parecía salido de una película de ciencia ficción: IA contratando humanos para actuar en el mundo tangible.
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