IA: del apocalipsis laboral al shock de realidad – Rosario3

Como en una nueva fiebre del oro, casi inmediatamente a la aparición de ChatGPT muchísimas empresas asumieron que una enorme cantidad de trabajo intelectual humano podía automatizarse rápidamente. Así, entre 2023 y 2026, miles de puestos en atención al cliente, recursos humanos, desarrollo de software y redacción de contenidos se eliminaron, y oficios tan distintos entre sí como el de analista financiero, locutor o actor de doblaje vieron amenazada su tarea casi de un día para el otro, convencidos de que la IA generativa ya estaba en condiciones no solo de asistir, sino de reemplazar por completo el trabajo humano.

No es que faltaran advertencias. Ya en marzo de 2023, apenas meses después de la explosión de ChatGPT, la banca de inversión Goldman Sachs publicó un informe en el que resaltaba que los modelos de IA generativos podrían impulsar un aumento de la productividad capaz de elevar el PBI global anual en un 7% durante la siguiente década. Sin embargo, al mismo tiempo dejaría fuera del mundo del empleo al equivalente a 300 millones de trabajadores en las economías más desarrolladas.

Muchas empresas apostaron por la IA como reemplazo directo del trabajo humano 
Muchas empresas apostaron por la IA como reemplazo directo del trabajo humano 

En medio de tanta confusión, también hubo lugar para algunas de las afirmaciones más desafortunadas. Mira Murati, entonces directora de tecnología de OpenAI, no solo admitió que la tecnología generativa podría provocar la pérdida de puestos de trabajo en la industria creativa, sino que incluso llegó a asegurar que “tal vez esos puestos no deberían haber existido en primer lugar”. La frase cayó sobre una herida todavía abierta, ya que apenas meses antes Hollywood había protagonizado una de las huelgas más largas de su historia, impulsada en gran medida por el reclamo de actores y guionistas para protegerse precisamente del avance de la IA.

Para mediados de 2024, en los Estados Unidos casi el 60% de todas las empresas y el 84% de las más grandes ya habían comenzado a utilizar inteligencia artificial para automatizar tareas que hasta el año anterior realizaban empleados. Una de las razones más fuertes que se esgrimían para recurrir a esta tecnología era reducir el gasto en trabajadores humanos, hacerlos más productivos y aumentar el margen de ganancias. Embriagados por el asombro que producían estos grandes modelos de lenguaje, las cúpulas corporativas proyectaron enormes recortes de personal que comenzaron a materializarse rápidamente.

El primero en sacudir el mercado fue IBM. En mayo de 2023, apenas dos meses después del informe de Goldman Sachs, el CEO Arvind Krishna indicó que suspenderían las contrataciones, pronosticando que casi 8.000 puestos administrativos y de recursos humanos serían reemplazados por IA en un lapso de cinco años.

Le siguió la fintech sueca Klarna, cuyo CEO, Sebastian Siemiatkowski, reemplazó a cientos de empleados de atención al cliente por un asistente virtual de OpenAI, reduciendo el plantel de la compañía de 7.000 a 3.000 personas y fijando como meta bajar de las 2000 para 2030. Duolingo tomó un camino similar al prescindir de alrededor del 10% de sus traductores y creadores de contenidos, para luego adoptar una estrategia AI-first que priorizó el uso de inteligencia artificial en gran parte de sus procesos internos.

Goldman Sachs estimó en 2023 que la IA podría afectar 300 millones de empleos
Goldman Sachs estimó en 2023 que la IA podría afectar 300 millones de empleos

Microsoft, que ya venía de una ola de despidos en 2023 sin vínculo declarado con la IA, terminó de confirmar la tendencia en mayo de 2025, cuando eliminó cerca de 6.000 puestos, en su enorme mayoría ingenieros de software, mientras los roles de cara al cliente permanecían casi intactos. Poco después, su director de tecnología, Kevin Scott, reveló que la inteligencia artificial ya escribía el 30% del código de la empresa, con una proyección propia que auguraba llegar al 95% para el año 2030. Mustafa Suleyman, CEO de Microsoft AI, llegó incluso más lejos, al predecir públicamente que la mayor parte del trabajo administrativo y de oficina estaría completamente automatizado en un plazo de 12 a 18 meses.

Sin embargo, mientras Suleyman hacía esa predicción, la evidencia ya apuntaba en la dirección contraria. Ni siquiera el argumento económico, el más fuerte de todos los esgrimidos al principio, resistía el paso del tiempo. Uber, que en diciembre de 2025 le había dado a 5.000 ingenieros acceso a una herramienta de programación con IA (Claude Code de Anthropic y Cursor), agotó todo su presupuesto anual para abril de 2026. No el 50% ni el 75%, el 100% en apenas cuatro meses, sin que su director de operaciones, Andrew Macdonald, pudiera demostrar una mejora proporcional en el producto que llega a los usuarios.

El caso de Uber es solo un ejemplo más del frenesí de gasto descontrolado que sacudió a la industria tecnológica. Pocas semanas después, a finales de mayo de 2026, trascendió que otra gran corporación global -cuyo nombre se ha mantenido bajo estricta confidencialidad- llegó al extremo de recibir una factura de 500 millones de dólares por el uso desmedido de estos servicios de IA en un solo mes, simplemente por otorgar licencias a sus empleados sin configurar ningún tipo de tope de consumo.

Uber agotó en cuatro meses su presupuesto anual para herramientas de IA 
Uber agotó en cuatro meses su presupuesto anual para herramientas de IA 

Esta cultura de despilfarro digital, donde el personal hacía un uso generalizado e innecesario de las herramientas, obligó incluso a gigantes como Amazon y Meta a implementar controles financieros de la noche a la mañana, una clara señal de que el verdadero negocio de la inteligencia artificial corporativa, por ahora, reside más en las facturas de sus proveedores que en la rentabilidad de sus propios productos.

El propio Sam Altman, CEO de OpenAI, reconoció en junio de 2026 que la pregunta sobre si alguna vez ese gasto se traducirá en ganancias reales es, hoy, la crítica más justa que enfrenta el sector. Y no dudó en admitir que apenas un año atrás el costo de la IA ni siquiera aparecía como tema de conversación con sus clientes, mientras que hoy es la segunda preocupación que más escucha de parte de ellos.

Sam Altman reconoció que el costo de la IA preocupa cada vez más a sus clientes. 
Sam Altman reconoció que el costo de la IA preocupa cada vez más a sus clientes. 

Con el correr de los meses, muchas de las empresas que habían apostado fuerte a reemplazar personal por IA empezaron, en silencio, a dar marcha atrás. Según la consultora estadounidense Robert Half, cerca del 32% de quienes eliminaron puestos apostando a la automatización ya volvieron a contratar humanos para cubrir esas mismas funciones. Otro relevamiento, esta vez de la firma especializada en gestión de recursos humanos Careerminds, encontró un panorama todavía más contundente, ya que dos de cada tres empresas que hicieron recortes alentados por la IA volvieron a emplear al menos a una parte considerable de esos puestos. Incluso más de la mitad de los directores de recursos humanos reconocieron que este proceso de retroceso comenzó apenas seis meses después del despido original.

El caso de IBM, el mismo que había inaugurado la ola de recortes en 2023, es quizás el que mejor cierra el círculo. El histórico gigante tecnológico había apostado a la IA para automatizar buena parte de las tareas rutinarias de RR.HH., con un ahorro que la propia empresa estimó en varios miles de millones de dólares. Pero ni siquiera ese éxito parcial alcanzó, ya que alrededor del 6% de las consultas seguía necesitando que una persona interviniera para resolverlas, un porcentaje que la IA nunca logró reducir. Recientemente, IBM anunció que triplicará la contratación de empleados de nivel inicial en Estados Unidos, reconociendo que el tacto y las decisiones complejas siguen siendo, por el momento, terreno exclusivamente humano.

IBM fue una de las primeras grandes empresas en anunciar despidos vinculados a la IA 
IBM fue una de las primeras grandes empresas en anunciar despidos vinculados a la IA 

Klarna y Ford son algunas de las empresas que también reevaluaron su estrategia. Después de reemplazar a cientos de agentes de atención al cliente por un asistente virtual, el CEO de la fintech suec. admitió que había priorizado el costo por encima de la calidad del servicio, y empezó a contratar nuevamente personal. La automotriz del óvalo, por su parte, trajo de vuelta a más de 300 ingenieros e inspectores de calidad experimentados, ante la falta de juicio de las herramientas de IA desplegadas en la línea de producción. En términos generales, un estudio de la firma Orgvue indica que el 55% de las empresas que realizaron despidos vinculados a la IA admiten hoy que tomaron la decisión equivocada.

No puede decirse que la IA fracasó, sino que en todo caso lo que fracasó fue una expectativa desmedida sobre la velocidad y el alcance con el que se podía sustituir el trabajo humano. Lejos del apocalipsis laboral profetizado en 2023, los datos de este año no muestran el final de un ciclo, sino la búsqueda de un equilibrio por parte de quienes confundieron reemplazar una tarea con reemplazar un puesto y finalmente comienzan a distinguir entre ambas cosas. Al menos por ahora, la discusión ya no pasa tanto por si la IA va a ocupar el lugar de las personas, sino por encontrar el punto donde la experiencia y el criterio sigan siendo irremplazables, aun cuando todo lo demás pueda hacerlo una máquina.

Tecnología

fuente: GOOGLE NEWS

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