
Dia Art Foundation acaba de celebrar en 2024 sus primeros 50 años. Imposible no tener en cuenta que nace en el momento en que los artistas de vanguardia, en especial los norteamericanos, tomaban distancia de la institución arte a través de proyectos a gran escala como el land art, cuya materia de expresión y ámbito de exhibición es la propia naturaleza. La colección de Dia, prestigiosa institución con sede en EE.UU., se caracteriza justamente por haber acogido una serie fundamental de esos proyectos. Cómo surgió y cómo se sostuvo una iniciativa de esa naturaleza, tan poco convencional. Sobre estos temas conversamos con Humberto Moro, el curador mexicano que desde hace 4 años es responsable de contenidos en Dia, incluida la muestra Penumbra que llega a Fundación Proa en marzo.
“Cuando en 1974 se reúnen una coleccionista tejana, un galerista alemán y una historiadora del arte, la idea fue facilitar a los artistas concretar sus proyectos más ambiciosos. Empezó un grupo de 11: les dieron una mensualidad, un archivista, un asistente y un estudio. Desde un principio, la misión de Dia estuvo al servicio de los artistas. Hoy cuenta con distintas sedes en Nueva York y otros estados y países: 13 con obras de sitio específico y otros tres donde mostramos exposiciones temporarias o itinerantes. Me refiero a Día Bridgehampton, Día Chelsea y Día Beacon. Beacon es nuestro espacio más conocido, allí se encuentra la mayor parte de la colección. Pero también tenemos obras icónicas como el Spiral Jetty de Robert Smithson y los monumentos de Nancy Holt, en Utah; el Lightning Field de Wartel De María en New Mexico, o su Vertical Kilometer en Kassel. En Chelsea, tenemos una parte del proyecto de los 7000 Oaks (Robles) de Joseph Beuys que fue comisionado por Dia para Documenta. Estamos hablando de una institución que es polimórfica y una colección que va a profundidad con los artistas y muchas de las obras que comisionamos son obras de gran formato, instalaciones de sitio que terminamos coleccionando”.

-Como Director de Programa, tiene a cargo diversas áreas. ¿Cómo se vincula su gestión con este proyecto en Buenos Aires?
-Vengo de ser director artístico del Museo Tamayo en Ciudad de México y desde que llegué hace 4 años, puse atención en llevar la colección hacia otras geografías. En esa política se enmarca Penumbra, la exhibición que se verá a fines de marzo en Proa. Conozco a Adriana Rosenberg desde hace años y esta es la segunda colaboración de con Dia. En 1998, el entonces director, Michael Goban, presentó en Proa a Dan Flavin. También consideramos el protagonismo de Proa en el medio del arte contemporáneo en Buenos Aires. Pero muy especialmente el trabajo que Adriana ha hecho con esta generación de artistas norteamericanos que son centrales en la colección de Dia, al mostrar la importancia del minimalismo, del Conceptualismo, del posminimalismo al público de Buenos Aires.
-Justamente, la obra de Dan Graham que está en la vereda de Proa fue realizada en 2019, durante una muestra dedicada al minimalismo, posminimalismo y conceptualismo norteamericano.
-Sobre esas líneas empezamos a desarrollar un proyecto que, desde una mirada crítica, pudiera representar no solo la historia de Dia y que por sí misma fuera interesante. Así arribamos a Penumbra, un título que, a partir de ciertas obras de la colección propone una relación con la idea de un cuerpo obstruyendo un halo de luz. La idea de cómo se comporta la luz y sus refracciones sirvió para hilvanar un tema favorito del minimalismo y del conceptualismo. En torno de este principio reunimos obras fundacionales de la historia de Dia, como las Shadows de Andy Warhol que es la obra más abstracta de Andy Warhol.

-Y tal vez la más enigmática…
-¡Absolutamente! Encierra un gran misterio. Parte de la sombra de un objeto indefinido que había en su oficina y la repite; juega con ella, con distintos colores, negativos, positivos, y al final es siempre ese objeto que está mediando la acción de la luz. ¡Es uno de sus trabajos más obsesivos hizo: 100 pinturas!
Después, tenemos una pieza de Félix González Torres de 1989, una cortina que se instala en todas las ventanas del edificio. Él trabajó mucho la idea de lo público y lo privado. También estaba muy consciente de la importancia de las ediciones de sus obras y de cuántas podían coexistir en simultáneo. Si una obra tiene dos ediciones tienen que ser exhibidas al mismo tiempo. Una serie de reglas conceptuales para que se muestre una obra que es muy importante en el postminimalismo .
En la muestra Penumbra habrá también una serie de trabajos de Robert Irwin, que es un artista que también estudió la luz y cómo se comporta en el espacio. Robert Irwin fue además el artista que diseñó toda la planta arquitectónica de Dia Beacon en la renovación de la fábrica Nabisco. Así es que es una figura fundacional. Después tenemos a Agnes Martin. con la serie Innocent Love que es icónica en su carrera, y que tiene una reflexión sobre la percepción del color, de la reverberación y de lo que permanece en la pupila.

Tenemos dos esculturas de resina translúcida de John Chamberlain muy poco conocidas. También una obra muy temprana de James Turrell y las maquetas que Richard Serra hizo para generar esta serie inmersiva que se llamó las Torqued Ellipses, que son las que te tenemos en Beacon. Se presentaron por primera vez en 1997 en las galerías de Chelsea y después fueron a Beacon en 2003.
-La mayoría de los artistas incluidos son hombres blancos estadounidenses, ¿No han tenido cuestionamientos sobre el perfil de la colección en el sentido de una agenda contemporánea más diversa?
-La realidad es que Dia ha sido una colección de artistas hombres blancos norteamericanos. El mundo ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Uno de los mandatos más claros de la directora Jessica Morgan ha sido diversificar la colección pero teniendo en cuenta una línea de investigación que identifique cuáles son las lagunas que tenemos y eso estamos analizando.
Hace un par de años, la artista estadounidense Lucy Raven, que trabaja con la idea de paisaje, fue convocada para realizar la obra que reabrió nuestras galerías en Chelsea después de la remodelación. Esa pieza hoy es parte de la colección, igual que la obra de la artista colombiana con Delcy Morelos, con la que trabajamos hace un par de años. Y también entraron a la colección obras Liliana Porter. Uno de los artistas que estamos presentando en Penumbra es el legendario artista taiwanés Teching Hsieh. Acabo de curar su retrospectiva que abrió en Beacon el pasado octubre.
-Y próximamente inaugurarán una muestra de David Lamelas.
-¡Ah si, si! Vamos a hacer la exposición más grande de David Lamelas en Nueva York, que seguramente marcará su carrera y que lo dará a conocer a una nueva generación de jóvenes que quizás no saben quién es este gran artista argentino. Estamos muy contentos porque, bueno, yo soy argentófilo. Justo estoy planeando un simposio sobre el Instituto de Tella en los 60 con ISLAA, el Institute for Latin American Studies, que es nuestro partner. Con ellos hemos organizado una serie de exhibiciones: con Delcy Morelos y el colectivo mexicano Ecos From the Borderland y terminamos ahora con David Lamelas en un partnership de 3 años. Tenemos pendiente una conversación más nutrida acerca de las voces latinoamericanas que han sido fundamentales para la historia del arte conceptual contemporáneo y las resonancias que tiene con la historia de Dia.
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