
Una mujer permaneció reducida a la servidumbre durante 22 años en una casa de Barrio Martin, en pleno centro de Rosario. El caso salió a la luz tras una investigación que reveló un nivel de control inédito: la víctima era monitoreada constantemente a través de 16 cámaras de seguridad instaladas en la vivienda.

Por el hecho fue imputada una mujer de 60 años que reside desde hace más de tres décadas en Los Ángeles, señalada como responsable de esclavizar a la cuidadora de su madre desde 2022. La víctima había sido captada en 2003 bajo la promesa de una vida mejor y la posibilidad de estudiar, algo que nunca ocurrió.

La mujer trasladada desde Tres Bocas, Corrientes, vivía en extrema vulnerabilidad cuando firmó el documento que selló el inicio de su explotación. Dos décadas después, la Justicia intenta reconstruir cómo se sostuvo una situación tan brutal durante tanto tiempo, sostenida por aislamiento, vigilancia remota y abuso de poder.



