Hizo una escultura de Maradona y ahora quiere regalarle una a Messi

Charly Obholz abre la puerta principal de su taller, en el partido bonaerense de Pilar, y se dirige a su oficina en la planta superior del galpón. Antes de entrar, se detiene sobre una alfombra con el logo de la AFA, que anticipa la pasión futbolera que habita adentro. Al cruzar la puerta, una figura de cuerpo entero de Lionel Messi lo recibe sentado en el sillón de su despacho. Sobre la mesa hay tres bustos más del capitán argentino y dos copas del mundo. Detrás de su escritorio está la escultura tamaño real de Diego Armando Maradona levantando la Copa del Mundo de 1986 que hizo tiempo atrás. El ambiente se completa con cuatro cuadros más de distintos momentos memorables del ídolo nacido en Villa Fiorito.

Tras la muerte del Diego, Charly se propuso hacer una escultura tamaño real para homenajearlo. “Acá en el taller —donde trabaja— el que propone las locuras soy yo”, afirma entre risas y aclara: “Aunque no las hago solo, hay un equipo de trabajo detrás”. La escultura triunfal del ídolo argentino levantando la Copa del Mundo después de la victoria de 1986 está hoy emplazada en el Club Municipal Lagomarsino de Pilar, que lleva su nombre.

Después de esa primera hazaña, Charly fue por más. Cuatro meses antes del mundial de Qatar, decidió hacer un busto de Lionel Messi. Y lo logró. “Esta locura tiene que ver conmigo y con lo que estos dos personajes lograron: unir a un país”, explica. Para él, ese espíritu aparece con fuerza cada vez que juega la Selección, y lo resume así: “El Mundial es uno de los pocos momentos del año que logra unir a todos los argentinos. Entonces, acá no hay hinchas de Boca, no hay hinchas de River, no hay banderas políticas, no hay nada. Juega la Selección y somos todos lo mismo”.

Ese sentimiento lo conmueve desde pequeño, cuando su papá era encargado de un banco y la familia vivía en un departamento arriba de la sucursal. Con casi todos los vecinos se llevaba bien, menos con la señora de al lado, con quien siempre había algún problema. “Cuando salimos campeones del mundo en 1986 pasó algo que a mí me marcó. Se dio la casualidad de que los dos salieron a festejar al mismo tiempo y se abrazaron”, recuerda. “De estar peleados a abrazarse por el triunfo de la Selección. Esa imagen me llegó como un mensaje muy loco: ‘Mirá lo que puede lograr una Selección de fútbol’”.

La muerte de Maradona lo conmovió: “Algo tengo que hacer”, se dijo. Y asumió el desafío de hacer una escultura. Ocho meses le llevó terminar la pieza de 29 kilos y 1,65 metro, la estatura del Diez cuando levantó la copa del mundo. El trabajo empezó, según cuenta, por la parte más especial: “El botín del Diego es un sello, no es cualquier botín”. Hicimos siete botines, y ninguno nos gustaba”.

La figura terminada fue donada y colocada en el Club Municipal Lagomarsino el día del cumpleaños del 10. “Fue muy emocionante, el mensaje de los pibes es increíble”, asegura el artista y concluye: “Lo que generó es mucho más de lo que podría imaginar cuando arrancamos esto”.

La escultura de Messi

El punto de partida fue “una bola de barro —le decimos barro, pero es arcilla— a la que se le fue tirando agua y moldeando”, explica el creador. Y continúa: “Cuando está casi listo, se van haciendo los retoques finales hasta verlo y sentir que es él”. Una vez terminado, agrega: “Se hace como una máscara sobre eso y, cuando seca, ya está listo el molde del busto. Sobre ese molde se coloca la fibra de vidrio, que luego se termina con la pintura, el maquillaje”, concluye.

Charly Obholz junto al busto de Lionel Messi que modeló en su taller de Pilar y que hizo bendecir en Pilar y Luján.

Cuatro meses de trabajo para terminar la figura del astro rosarino y empezar la segunda parte de esta aventura: bendecir la escultura para regalársela al 10. “Yo soy muy devoto de la Virgen de Luján”, asegura antes de empezar a contar su hazaña. “El día anterior a la peregrinación fui a bendecir el busto a la iglesia de Pilar, donde me atendió el cura. Fue un hermoso momento”, recuerda.

Luego recuperó la estructura de un viejo cochecito de bebé y se fue al taller para armar un carrito y peregrinar con el busto. Al día siguiente salió desde Liniers con la escultura cargada rodante: “Fueron 70 kilómetros a puro desafío —asegura entre risas y continúa— voy todos los años, pero la escultura pesa sus buenos kilos”. Una vez en Luján, la escultura fue nuevamente bendecida. El sueño ya está a un paso de cumplirse.

Ahora sólo queda el último movimiento. Charly asegura que tiene un contacto que podría ayudarlo a acercarle la escultura al capitán argentino. Si todo sale como espera, el busto que modeló durante meses, que hizo bendecir en Pilar y llevó a pie hasta Luján, terminará en manos de Lionel Messi, el campeón del mundo al que sueña con entregárselo personalmente.

fuente: CLARIN

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