
El violento episodio ocurrido en un local comercial de calle Mendoza al 3900 ha generado una fuerte conmoción en la ciudad de Rosario. Tras la difusión de las cámaras de seguridad que registraron la agresión este martes, la joven decidió hablar públicamente con Telenoche Rosario para relatar el calvario que vivió y expresar el profundo temor que siente desde aquel momento.
La joven agredida manifestó que su vida cambió radicalmente desde el ataque, asegurando que no podrá recuperar la paz mental mientras su agresor continúe en libertad. En sus declaraciones, hizo hincapié en la necesidad de que las autoridades actúen con celeridad para dar con el paradero del hombre, quien fue captado claramente por las grabaciones del comercio mientras la golpeaba sin mediar palabra.
El reclamo de justicia y el estado de la investigación
Hasta el momento, y a pesar de que las imágenes del atacante han circulado masivamente en redes sociales y medios de comunicación, el sujeto no ha sido capturado. La víctima enfatizó que su mayor preocupación es que el agresor pueda volver a actuar o atacar a otra persona, repitiendo el patrón de violencia que ella sufrió en el interior del local.

El ataque, que se produjo de manera repentina cuando el hombre ingresó supuestamente a preguntar por un producto, dejó secuelas físicas y psicológicas en la empleada. Según su relato, el nivel de agresividad fue injustificado y la tomó por sorpresa, dejándola sin posibilidad de defensa inmediata ante los golpes recibidos. La brutalidad del hecho ha provocado que otros comerciantes de la zona manifiesten su preocupación por la seguridad en el sector.
Personal policial y la Fiscalía se encuentran trabajando sobre las evidencias fílmicas para intentar identificar al responsable. La difusión del video ha sido clave para que la sociedad rosarina tome conocimiento de la gravedad de lo sucedido en pleno día. Mientras la investigación avanza, la joven permanece recluida en su entorno cercano, esperando noticias positivas por parte de los investigadores. “Hasta que no lo agarren no tendré tranquilidad”, repitió la víctima como una sentencia de su presente marcado por el miedo.
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