
El periodista y ex ministro del Interior, Gustavo Béliz, advirtió que la inteligencia artificial ya no puede ser tratada solo como una cuestión tecnológica y dejó una definición fuerte: “La inteligencia artificial es el tema político más importante para la humanidad”. Lo dijo en Agenda Real, el programa de streaming de Canal 8 y LA CAPITAL, donde analizó el impacto de esta transformación sobre la democracia, el trabajo, la salud mental y la dignidad humana.
Béliz presentó en Mar del Plata su Atlas de Inteligencia Artificial para el Desarrollo Humano de América Latina y el Caribe, un trabajo que preparó para Naciones Unidas y que también vinculó con debates abiertos en el Vaticano sobre tecnología, ética y futuro del trabajo.
“De cómo resolvamos este tema va a depender el futuro no sólo nuestro, sino de nuestros hijos, de nuestros nietos. Es el tema más importante civilizatorio”, sostuvo Béliz durante la entrevista.
Para el exfuncionario, la inteligencia artificial atraviesa todos los sectores con una velocidad mayor a la de transformaciones históricas como la Revolución Industrial. “Es más que eso, porque lo atraviesa en todos los sectores y es más rápido. Además todavía tiene un horizonte que no se sabe muy bien dónde puede llegar”, señaló.
Béliz remarcó que incluso los propios tecnólogos que desarrollan estos sistemas no siempre pueden explicar cómo se producen determinados resultados. En ese punto, puso el foco en la aparición de los llamados agentes de inteligencia artificial, capaces de tomar decisiones o ejecutar tareas en nombre de las personas.
“Uno le dice: estoy para hacer un viaje, y hasta te pueden llegar a sacar el pasaje, indicar el recorrido. Eso en primera instancia simplifica las cosas, pero también entraña muchos riesgos de manipulación y de engaño”, explicó.
Los riesgos de una IA sin control
Béliz comparó el momento actual con el debate que en su momento se dio alrededor del tabaco. Recordó que durante años fumar fue socialmente aceptado y promocionado, hasta que la evidencia médica obligó a establecer regulaciones. Según planteó, algo similar podría ocurrir con el uso excesivo e indiscriminado de plataformas digitales e inteligencia artificial.
“¿Puede ocurrir lo mismo con este aparato dentro de unos años, considerar que daña nuestra salud mental, que tenemos que tener un límite para su uso, que no podemos estar todo el tiempo pendiente de la atención que nos provoca y nos distrae?”, se preguntó.
La advertencia se vincula con debates que ya aparecen en el ámbito académico y sanitario. En Mar del Plata, especialistas de la UNMDP también habían planteado reparos sobre el uso de IA en salud mental y advirtieron que estas herramientas no deberían reemplazar el encuentro humano.
Béliz sostuvo que el desafío no pasa por prohibir la inteligencia artificial, sino por construir criterios de uso, regulación y responsabilidad. “No hablan naturalmente de que se tiene que prohibir, pero hablan de un discernimiento, de un cuidado, de una sana desconfianza para no caer en una situación de dominio o manipulación”, explicó.
En ese marco, mencionó que trabajadores de grandes tecnológicas y creadores de plataformas comenzaron a advertir públicamente sobre daños posibles, usos militares, riesgos de salud mental y manipulación. También señaló que economistas de distintos países alertan por el impacto sobre el empleo.
“Cuidado que con esta marcha de la inteligencia artificial sin ningún tipo de orientación social corre riesgo una situación de desempleo masivo, de afectación del futuro del trabajo y de la dignidad humana”, afirmó.
Béliz planteó que la Argentina tiene una oportunidad importante por sus recursos naturales, su talento tecnológico y su capacidad científica. Pero advirtió que ese potencial debe negociarse con una mirada de desarrollo, sin caer en una lógica meramente extractivista.
“Tenemos recursos naturales, tenemos un gran talento tecnológico que hay que fortalecer, no se lo puede debilitar. La comunidad científica cuenta muchísimo en este tema y hay que preservarla, orientarla a objetivos de desarrollo”, sostuvo.
Desde esa mirada, pidió un “pacto social tecnológico” que reúna al Estado, empresas, científicos, trabajadores y sectores sociales. Para Béliz, el país debe aprovechar inversiones y capacidad de cómputo, pero con reglas que aseguren trabajo digno, cuidado ambiental, protección de datos y aplicación productiva.
Béliz insistió en que la inteligencia artificial también puede ayudar a resolver problemas públicos si se la utiliza con criterios adecuados. Mencionó experiencias para mejorar compras estatales, detectar riesgos de abandono escolar, acelerar trámites administrativos de la Justicia y transparentar el financiamiento político.
“Necesitamos inteligencia artificial para resolver problemas. ¿Por qué no ocurre todo esto? Porque afecta intereses”, afirmó. Y agregó que una aplicación bien orientada puede desnudar zonas de opacidad, reducir arbitrariedades y mejorar la capacidad del Estado para tomar decisiones a tiempo.
Hacia el final, el exministro resumió su posición con una idea ética: “No todo lo que los científicos podemos hacer debemos hacerlo”. Para Béliz, el avance tecnológico obliga a discutir límites, responsabilidades y prioridades antes de que la inteligencia artificial quede librada solo a la lógica del mercado o de la carrera geopolítica.
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