
Tras el fuerte temporal de granizo que azotó Córdoba, el sector automotor quedó al límite. Talleres de reparación de carrocería registran demoras de hasta dos meses para devolver los vehículos dañados, mientras los costos de arreglo pueden trepar hasta los 3 millones de pesos, según el nivel de destrozos.

La situación se agrava por la falta de piezas y la saturación de los talleres de microbollos, desbordados por la alta demanda. Puertas, capots, techos y ópticas figuran entre los daños más frecuentes, pero la escasez de repuestos obliga a postergar turnos y extender plazos mucho más de lo habitual.
En paralelo, las aseguradoras reconocen estar colapsadas por la cantidad de denuncias ingresadas tras el temporal. La evaluación de siniestros y las autorizaciones para iniciar reparaciones avanzan con lentitud, generando malestar entre los damnificados, que ven cómo el impacto del granizo se transforma en un problema económico y logístico de largo aliento.



