
El reality Gran Hermano atraviesa un momento delicado en la pantalla de Telefe, tras registrar una fuerte caída en sus niveles de audiencia. Durante el último fin de semana, los números estuvieron muy por debajo de lo esperado para uno de los formatos más exitosos de la televisión local.
El sábado fue el día más crítico: con la conducción de Robertito Funes Ugarte, el programa promedió apenas 4,85 puntos de rating, sin lograr siquiera superar la barrera de los 5 puntos. El domingo, si bien hubo una leve mejora, el ciclo tampoco logró repuntar: alcanzó un promedio de 8,2 puntos y no llegó en ningún momento a los dos dígitos, algo inusual para este tipo de emisiones.
La caída sostenida genera preocupación dentro del canal, que sigue de cerca la evolución del programa. Ni siquiera las condiciones climáticas adversas —que suelen favorecer el encendido televisivo— lograron impulsar la audiencia, lo que refuerza las dudas sobre el desgaste del formato o la falta de atractivo en esta edición.
En este contexto, la producción analiza posibles cambios para recuperar el interés del público. Mientras tanto, los números en baja abren interrogantes sobre el futuro del ciclo y su capacidad para sostener el liderazgo que históricamente supo mantener en la televisión argentina.
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