
La inteligencia artificial (IA) parece haber pasado de ser la vedette del mercado a convertirse en la gran preocupación, sobre todo, porque las grandes inversiones de las compañías en esta tecnología o la llegada de nuevas herramientas de IA han disparado el temor al elevado endeudamiento, altas valuaciones, volatilidad o a que estos avances puedan poner en dificultades amplios sectores económicos.
A raíz de esto, recientemente, se detectó un movimiento global de rotación de carteras desde los valores tecnológicos hacia los más tradicionales, reflejando una mayor aversión al riesgo. Sin embargo, algunos expertos plantean la disyuntiva de si no es momento de comprar acciones de IA, o más bien se está ante la antesala de algo peor, o por el contrario hay que continuar rotando hacia un mercado más amplio.
Los expertos de la gestora estadounidense Federated Hermes (FH), que administra una cartera de un billón de dólares, responden que solo el tiempo lo dirá, pero en FH van por la tercera opción. De hecho, desde la firma consideran que la corrección tecnológica actual es saludable, pero no completa.
Además, esperan que el cambio del mercado hacia las acciones de menor capitalización (Small Caps) y valor probablemente continúe durante algún tiempo.
Mirada de los inversores
Los expertos de la gestora justifican su visión de mercado en estas razones:
• Los hiperescaladores están empezando a alejarse del modelo “asset light” que los hacía tan atractivos. Dicen: Una de las características definitorias que impulsó a las empresas tecnológicas de gran capitalización durante la última década fue su modelo de negocio “asset light”, de altos márgenes incrementales, modesta intensidad de capital y una extraordinaria generación y crecimiento del flujo de caja libre”.
Sin embargo, ese panorama está cambiando rápidamente y los hiperescaladores están dedicando ahora enormes cantidades de capital a apoyar la construcción de la infraestructura de IA. Como resultado, el flujo de caja libre se está deteriorando en todo el grupo, y los inversores están desplazando su asignación hacia áreas emergentes de cuellos de botella de la IA, como las empresas de equipos de capital de memoria y semiconductores, afirman.
• Las compañías de software están entre la espada y la pared, ya que el sector se enfrenta a una combinación de problemas graves que no se valoran lo suficiente. Explican que primero, muchas empresas todavía están asimilando el exceso de licencias vendidas durante el aumento de la demanda de trabajo remoto en la pandemia, por lo que los ciclos de renovación siguen marcados por la optimización y la reducción, no por la expansión.
Segundo, la IA está amenazando el modelo tradicional basado en licencias. Es más, para la gestora con sede en Pittsburgh, Pensilvania, el reciente anuncio de Anthropic puede resultar ser el “momento DeepSeek” del software, al demostrar que las herramientas de IA pueden automatizar funciones que históricamente se realizaban dentro de las aplicaciones empresariales heredadas.
“Esto plantea cuestiones reales sobre el poder de fijación de precios a largo plazo y las hipótesis sobre el mercado total accesible”. De todos modos, y si la experiencia histórica es aleccionadora, en la gestora destacan que estas empresas se adaptarán e integrarán la IA en sus soluciones para defender sus ventajas competitivas.
Aun así, la transición será complicada y los inversores están vendiendo primero y preguntando después. “El valor está empezando a crearse entre estas acciones, pero con tantos interrogantes sobre su futuro, seguimos siendo cautelosos en este ámbito a la espera de alguna señal de estabilización”, señala FH.
Rotación de cartera
• El mercado se está ensanchando porque están mejorando las compañías de fuera del ámbito tecnológico, que hasta ahora había liderado el mercado. Explican que la rotación que han experimentado durante enero pasado no solo está impulsada por las preocupaciones sobre los “7 Magníficos”, sino que también refleja una mejora genuina en toda la economía en general.
El crecimiento del PIB ha sido de un 4% de promedio en los últimos tres trimestres, y las expectativas de crecimiento futuro siguen aumentando. La gestora pone el foco en que los primeros resultados de la temporada han mostrado mejoras generalizadas, con un crecimiento de los ingresos del 8,5% y de los beneficios por acción del 13% con respecto al año anterior, lo que está aumentando el optimismo de los analistas para todo el año.
• Muchas de las acciones “value” (apuestan a incrementar el valor de la compañía) que antes no eran muy apreciadas no solo están experimentando una mejora en sus fundamentos, sino que también presentan valoraciones baratas. Sostienen que varios sectores orientados al “value” parecen atractivos tanto en términos absolutos como relativos.
En FH, hace tiempo que dejaron de considerar el índice de value como un monolito único; esta categoría ampliamente aceptada abarca dos clases de activos diferentes: los cíclicos sensibles a la economía y los que pagan dividendos defensivos. En el entorno actual, ambos parecen tener una valoración atractiva y se están beneficiando del entorno macroeconómico, sostienen.
Por ello, con los inversores cansados de todo el drama en el ámbito tecnológico, para los estrategas de FH, la oportunidad de invertir en negocios largamente ignorados, pero estables y bien diversificados, con valoraciones y rendimientos por dividendo atractivos, está resultando un alivio bienvenido.
Expectativa en emergentes
• Ricitos de Oro está a punto de llegar. La gestora piensa que se está entrando en un régimen macroeconómico inusual en el que la flexibilización de la política monetaria se cruza con la aceleración de los beneficios, una combinación históricamente muy potente para la renta variable.
Además, apuestan a que la Reserva Federal (Fed) recorte las tasas dos o tres veces a lo largo de 2026, al tiempo que las estimaciones de beneficios para 2026, 2027 y 2028 siguen aumentando a medida que se acelera el crecimiento económico. Dicen que 2026 puede ofrecer una rara alineación para que llegue Ricitos de oro: recortes de la Fed junto con un crecimiento cada vez mayor de los beneficios empresariales.
Históricamente, esta combinación ha sido especialmente favorable para las pequeñas capitalizaciones, los valores cíclicos, los mercados emergentes y el valor, precisamente donde está surgiendo ahora el liderazgo.
Frente a todo este panorama la gestora vislumbra que probablemente el índice S&P 500 entre en un periodo de volatilidad, ya que los inversores siguen retirando capital de las empresas de gran capitalización que componen el 34% del índice y lo invierten en el resto del mercado, que sigue estando en general infravalorado.
Qué pasa con el crédito
Por otro lado, señalan que un riesgo para su visión algo benigna de la corrección actual son los mercados crediticios, especialmente dentro del sector tecnológico. Dicen que las fuertes pérdidas del bitcoin y la debacle entre las empresas de software, cuyos fundamentos se están deteriorando rápidamente, podrían dar lugar a un evento crediticio con implicaciones a nivel macroeconómico.
Sin embargo, remarcan que, por ahora, los mercados crediticios siguen siendo líquidos y que, a pesar del aumento de las medidas de riesgo, no han surgido indicios claros de que algún actor importante se encuentre en una situación de grave dificultad.
Pero reconocen que están siguiendo de cerca los diferenciales crediticios y los mercados de permutas de incumplimiento crediticio en busca de señales de tensión elevada o contagio. En la actualidad, la presión está más concentrada que extendida, pero están atentos a cualquier indicio de propagación de la tensión crediticia. Dada la fuerte especulación registrada en 2025, este riesgo no es nulo, alertan.
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