
La imagen de Georgina Rodríguez está asociada desde hace años con las grandes marcas, los viajes, las joyas y una vida rodeada de comodidades. Sin embargo, la modelo y empresaria ha contado en distintas ocasiones que su historia comenzó muy lejos de ese universo.
En una entrevista concedida a El País en enero de 2022, cuando estaba por estrenarse “Soy Georgina”, Rodríguez recordó cómo era su vida antes de alcanzar la popularidad internacional.
“Mi hermana, mi madre y yo hemos sido una familia y siempre hemos estado superunidas”, contó. También explicó que, aunque nunca le faltó lo básico, hubo épocas en las que la situación económica familiar era más ajustada: “A veces comía mejor y otras veces peor igual que a veces teníamos agua caliente y otras no”.
A los 18 años quería estudiar, pero no podía trasladarse de Jaca, el pueblo donde se había criado. Fue entonces cuando recibió una oferta para trabajar en un hotel de un pequeño pueblo cercano a Barbastro.
“Mi madre me dejó 100 euros para salir de mi pueblo y así fue como empecé a tener un sueldo, pagar un alquiler y llevar una vida independiente”, recordó.
El trabajo que cambió su camino
Aquel empleo fue uno de los primeros pasos de una trayectoria que posteriormente la llevaría a Madrid. Después de trabajar en el hotel de Graus, Rodríguez tenía claro que quería mudarse a la capital española para estudiar Administración de Empresas. Su hermana también se trasladó a Madrid y Georgina comenzó a buscar oportunidades laborales.
“Dejé el currículum en Inditex y empecé en Massimo Dutti”, relató. Mientras trabajaba, comenzó a acercarse al mundo de la moda de alta gama. Recordó que solía pasear por la llamada Milla de Oro de Madrid y observar los escaparates de las boutiques.
“Cuando entraba a una boutique de lujo, para mí era como entrar en un museo”. Más tarde se trasladó a Inglaterra para trabajar como niñera y aprender inglés. Cuando regresó a España, consiguió trabajo en Gucci, experiencia que le permitió conocer desde dentro el sector de la moda.

“Lo del lujo es muy relativo”
La frase que más llamó la atención de aquella entrevista apareció cuando le preguntaron por el momento en que había comenzado a interesarse por el lujo.
Rodríguez hizo una distinción entre la moda y el lujo y aseguró que lo que realmente le interesaba era la primera. “Es la moda lo que me interesa, no el lujo, porque lo del lujo es muy relativo”, afirmó.
Y entonces explicó qué podía significar para ella una vida lujosa, más allá de las marcas y los objetos costosos: “Para mí, lujo también es irme al campo con una sábana a comerme un bocadillo de chorizo“.

La definición encaja con otras escenas de su vida pública en las que ha mostrado su afición por la comida tradicional española y por actividades alejadas del glamour de las alfombras rojas.
En 2021, por ejemplo, compartió imágenes disfrutando de la nieve mientras comía un bocadillo de chorizo. En aquella ocasión acompañó las fotografías con la expresión “Amante del choripán“.
Una vida marcada por el contraste
El contraste entre aquella etapa y su presente es uno de los ejes de “Soy Georgina”, la producción de Netflix que sigue su vida personal y profesional. La plataforma presenta la serie como un retrato de Rodríguez como madre, influencer, empresaria y pareja de Cristiano Ronaldo.
Cuando Netflix anunció el programa, la compañía señaló que la producción mostraría distintos aspectos de su vida cotidiana, incluidos su maternidad, su relación con Ronaldo, sus viajes, amistades y proyectos.

La propia Rodríguez ha utilizado esa diferencia entre su pasado y su presente para explicar que su concepto de lujo no se limita a aquello que puede comprarse.
En otra parte de la entrevista con El País, también rechazó que el dinero determinara con quién podía sentirse cómoda. “Me siento igual de cómoda con el presidente de Ferrari que con un camarero. No soy clasista”, aseguró.
De Massimo Dutti y Gucci a una vida frente a las cámaras
La trayectoria profesional de Rodríguez terminó alejándose de aquel primer objetivo de estudiar Administración de Empresas y se vinculó cada vez más con la moda, las redes sociales y el entretenimiento.

Su exposición pública creció especialmente a partir de su relación con Cristiano Ronaldo y, posteriormente, con “Soy Georgina”. Netflix describe actualmente la producción como un reality centrado en su vida cotidiana y señala entre sus protagonistas a Rodríguez y al futbolista portugués.
La serie también convirtió parte de sus costumbres y expresiones cotidianas en elementos reconocibles de su personaje público. Entre ellos aparece precisamente su afición por los productos ibéricos.
En la segunda temporada, por ejemplo, una de las escenas que quedó asociada a su personalidad fue su defensa del chorizo frente a sus amigos: “Yo puedo compartir bolsos y joyas, pero no me hagáis compartir el chorizo”.
Una definición de lujo mucho más personal
La historia que Rodríguez contó sobre sus primeros años ayuda a entender por qué utiliza una definición tan amplia de la palabra “lujo”.
Para ella, puede tratarse de entrar en una boutique de alta gama y contemplar sus productos como si fueran obras de arte, pero también de algo tan sencillo como extender una sábana en el campo y comer un bocadillo.
Su recorrido pasó de un empleo en un hotel y un sueldo que le permitió independizarse a una carrera vinculada con algunas de las firmas de moda más reconocidas del mundo.
Por eso, cuando habla de lujo, Rodríguez no lo presenta únicamente como una cuestión económica. Su frase sobre el campo y el bocadillo de chorizo resume una idea que ella misma expresó años atrás: “lo del lujo es muy relativo”.
Nota creada con asistencia IA
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