
La actividad del mercado inmobiliario rural mostró una mejora durante mayo, impulsada por un conjunto de factores económicos que fortalecieron el interés de inversores y productores, según el último informe elaborado por la Cámara Argentina Inmobiliaria Rural (CAIR).
El Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR) alcanzó en mayo los 56,86 puntos, lo que representa una suba de 3,37 puntos respecto del mes anterior y marca uno de los avances más significativos de los últimos meses.
Desde la entidad destacaron que la recuperación de la actividad responde a varios factores que contribuyeron a mejorar las expectativas del sector. Entre ellos sobresalen la reducción de los derechos de exportación, la estabilidad cambiaria y la firmeza de los valores de la hacienda vacuna, que continúan apuntalando el interés por los establecimientos ganaderos.
“La baja de las retenciones, la estabilidad cambiaria y los buenos valores de la hacienda consolidan las consultas por campos ganaderos”, señalaron desde la cámara.
Asimismo, remarcaron que la desaceleración de la inflación sigue siendo un elemento clave para sostener la recuperación del mercado. La mayor previsibilidad macroeconómica favorece la toma de decisiones de inversión y genera un escenario más propicio para las operaciones.
En ese sentido, el presidente de CAIR, Lucas Palma, explicó que la mejora del índice responde a una combinación de factores económicos y sectoriales. “La baja de retenciones anunciada por el Gobierno, la estabilidad del dólar y la desaceleración de la inflación han generado un escenario más favorable”, señaló. Además, destacó que los buenos valores de la ganadería contribuyen al mayor interés por las inversiones rurales.
Palma indicó que actualmente los campos agrícolas ubicados en la zona núcleo son los más demandados y los de menor oferta, seguidos por los establecimientos mixtos. En cambio, sostuvo que las regiones netamente ganaderas todavía muestran una recuperación más lenta de la demanda debido a que se trata de una actividad de largo plazo y que requiere mayores inversiones en infraestructura. Detrás de esos segmentos se ubican los campos marginales con potencial de desarrollo.
El InCAIR es un indicador que mide exclusivamente el nivel de actividad del mercado y no refleja la evolución de los precios de los campos. Su escala toma como referencia máxima los 100 puntos, correspondientes al período de mayor dinamismo histórico. El índice comenzó a elaborarse en noviembre de 2013 y acumula 151 meses de medición continua.
Para su confección, la entidad considera diversos factores, entre ellos los resultados de una encuesta mensual realizada entre sus asociados en todo el país, la cantidad de avisos de venta y alquiler de campos publicados en medios nacionales, el número de anunciantes en la página web de CAIR, las operaciones concretadas durante el período, las consultas efectuadas por inversores y la presencia de avisos comerciales en las principales plazas del interior.
Si bien el nivel actual todavía se encuentra lejos de los máximos históricos, la mejora registrada en mayo refleja un mercado que continúa recuperando dinamismo y que encuentra respaldo en un contexto económico más estable y en la buena rentabilidad de algunas actividades productivas, especialmente la ganadería.
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