
Javier Milei tuvo que salir a disgusto a frenar las insólitas versiones que circulaban desde hace una semana. El lunes temprano dijo: “Es una pelotudez del tamaño de una casa decir que voy a echar a Toto”.
Desmintió así, rápido y soez, los comentarios que circulaban en la City: “Yo tengo una relación simbiótica con Toto”. Ningún banquero serio se había “comido” la operación contra Toto. Entre las “multi” y la UIA existe un convencimiento: Milei está atado al mástil del barco que conduce el ministro.
Pero Milei tuvo que salir a aclarar –y ahí está lo trascendente- para frenar la versión que fue fogoneada por sectores de la propia Casa Rosada, fruto de una acalorada interna política sobre el programa económico.
Milei habló para su propia tropa, la que buscó esmerilar a Toto. Serían los que están inquietos porque no ven que lleguen a la gente los resultados del plan económico.
Igual, la cuestión la inició el propio Javo, que cometió un error político: metió, sin consulta previa con Caputo, al economista Alberto Ades a exponer en el Gabinete.
Así se desataron las versiones. Fue el sacudón que abrió las válvulas de la interna furiosa.
Encima, el ministro tomó una decisión lógica: pegar el faltazo al Gabinete.
Caputo – por las dudas – contragolpeó esta semana: se inmunizó con las fotos con Kristalina Georgieva, el jefe del Banco Mundial y Erin Browne, subsecretaria de Asuntos Interamericanos del Tesoro.
El asunto trascendente fue que por primera vez la interna obedece a una cuestión de fondo, no por espacios de poder o peleas entre Karina y el Pibe Caputo.
Esta vez la discusión es crucial: el futuro del programa económico y la inquietud que existe en la Casa Rosada por los pobres resultados del plan sobre la población.
Los datos son concluyentes. La inflación dejó de bajar y se frenó en torno al 2%; los salarios cayeron, el desempleo subió y el endeudamiento empeoró.
Diego Santilli tiene informes confidenciales sobre el drama que ocurre en los centros urbanos. El “Colo” los monitorea porque sueña con Buenos Aires. Encima, el propio FMI y el Banco Mundial avalaron la cuestión: enfriaron los datos de crecimiento y el INDEC puede anunciar la economía en recesión técnica.
Ya Clarín anticipó que los primeros cortocircuitos ocurrieron al iniciarse agosto.
Fue después de que Toto tuviera una reunión exclusiva con banqueros: les confió que el tenía medidas para reanimar, pero aclaró que Milei no iba a cambiar nada.
Ese fue el momento en que, por primera vez, el ala política de Karina comenzó a cuestionar la falta de respuesta de Toto.
Nadie pidió la salida del ministro. Pero exigen saber cuándo su estrategia tendrá resultados para la gente. Karina acusa a Toto. Y Toto responsabiliza a Karina. Ahora – un bimestre después – existe una pelea encorsetada entre los “Karinos” y los Totoboys.
Toto cuestiona a Karina porque no terminan de cerrar un acuerdo político. Y los responsabiliza de que no baja el riesgo país. Ayer volvió a subir y está firme arriba de los 600.
Los “Karinos” contraatacan y critican a Toto porque el plan no “derrama” y temen lo peor: que eso nunca ocurra hasta las comicios.
Caputo explicitó su posición varias veces y volvió a sacar el tema en París ante los gobernadores: “Necesito un acuerdo político con Ustedes para frenar la amenaza K”.
También le dijo a los mandatarios: “Si se instala la incertidumbre electoral se va a complicar la economía”.
El “Colo” Santilli trabaja para ese acuerdo. Pero le dicen “Penélope”: todo lo que teje en el día, después lo destejen Martín y Lule Menem. Lo hacen por pedido de Karina. Los “Karinos” – en cambio – le cuestionan a Toto que su “estrategia” complica el “Operativo reelección” de Milei.
Tambien Karina culpa al ministro de “proteger” a su sobrino, Santi Caputo. El Jefe está inquieto por el resultado de las últimas licitaciones, cuyos favorecidos siempre están relacionados con El Pibe.
Patricia Bullrich habló del tema con Milei. Pato también – como los Karinos – está inquieta por la falta de resultados.
Fue a Olivos con una serie de datos concluyentes. El Presidente la trató de tranquilizar: “Patricia, las cosas van a mejorar en los próximos meses”. También le confió: “Tenemos pensadas medidas”.
Milei habló el 80% de la reunión. Pero Pato le clavó un estilete: “Javier, no podemos decir que nos da lo mismo ganar que perder”.
Pato no abordó un tema caliente: competir con Milei en las PASO. La reunión terminó en paz, aunque se conoce que la senadora va a tomar una decisión crucial en marzo.
En eso coincide con Mauricio Macri. El ex presidente sospecha que en el otoño Milei estará más debilitado.
Caputo volvió a hablar en el JP Morgan de Bangkok. Ocurrió esta semana y se esforzó en tranquilizar a los inversores: dijo que no habrá corrida cambiaria en el 2027.
El ministro – le llamó la atención a los banqueros – sacó a relucir solo el “swap Chino”. Nunca mencionó a Scott Bessent y el “swap de EE.UU”. Ese silencio estaría vinculado a ciertos cortocircuitos que existen en Washington con Argentina.
El equipo de Bessent afirma que Argentina aun está en deuda con varios compromisos asumidos por la dupla Milei- Caputo cuando se otorgó el salvataje.
Milei ya viajó dos veces a EE.UU. y se frustró: No tuvo foto cara a cara con Trump. Solo se encontró en un pasillo con Marco Rubio. Trump – estaba en Arizona – obvió la cena de gala, donde fue otra vez galardonado Milei. Se trata de una organización – Latino Wall Street-, donde tallaba fuerte Fernando Cerimedo y uno de sus organizadores es el cuestionado Tony Delgado.
Milei exageró para tranquilizar a Wall Street. Pero sucede que en menos de dos semanas, Milei y también Caputo cambiaron tres veces el monto que anunciaron del “fondo anticorrida”.
Primero, Caputo aseguró que ese “reaseguro” era de U$S 50.000 millones. Unos días después en Manhattan, Milei aumentó ese fondo a los de U$S 75.000 millones. Un 50 % más.
Pero después, en Buenos Aires, Javo lo multiplicó: “Tenemos U$S 125.000 millones”.
La diversidad de cifras le quita seriedad al anuncio. Así lo dicen los “lobos” de Wall Street: Argentina aún tiene un agüjero negro de divisas de U$S 15.000 millones.
Santiago Bausili está inquieto con la Auditoría: cayó como un bombazo el texto sobre el oro. La AGN quiere conocer un urticante detalle: por qué se pagaron U$S 62,8 millones en primas y si es verdad que en la transacción intervino el Deutsche Bank.
Encima, el BCRA recibió esta semana otro requerimiento de la AGN: un documento que pide precisiones sobre el destino de las reservas de oro y los motivos para sacar los lingotes de Argentina.
El BCRA tiene dos semanas para responder. Extraoficialmente se conoce que los “lingotes” salieron varias noches rumbo a Londres y que se depositaron en el Banco de Inglaterra.
Unas semanas después, un informe técnico – de la línea – del BCRA, advirtió lo peor y dijo que era una imprudencia lo que hizo Bausili: recomendó sacar urgente el oro de Inglaterra.
Fue ahí que se trasladaron los lingotes a Suiza, en la propia bóveda del Banco de Ajuste de Basilea. El tema es delicado para el BCRA. Como la política de privatizaciones.
José Luis Manzano – el versátil empresario – seguiría con su tour de compras: hasta hizo una oferta para quedarse con Burger King, la cadena de hamburguesas.
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