Frutinovelas: Culebrones de Inteligencia Artificial | Bariloche2000 Opinión y Columnistas

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Frutinovelas

Por:  Ezequiel Fernández

Desde el fin de semana estoy atrapado en un algoritmo nocivo y delirante en el que mi celular solo me muestra miles de capítulos de pequeñas microhistorias en formato vertical que tienen como protagonistas a frutas. Estas frutas vienen con forma humana, caminan sobre dos piernas y hablan en un español de doblaje berreta, propio de las locuciones generadas con IA. Las historias que cuentan se tratan de engaños, infidelidades, traiciones y una hipersexualización de los vínculos que generan un poquito (bastante) de pudor.

Frutillita, una chica enamoradizas sale con Durazno que parece un buen pibe y un novio fiel. Un día aparece el entrenador, Banana, musculosa y atlética, que, acentuando su estereotipo de fortachón, la convence de anotarse en el gimnasio. Clase va, clase viene, comienzan un romance a espaldas de Durazno. Un engaño que se realiza con maldad poniendo al durazno en el lugar de mediocre y la banana entrenada como el ejemplo de macho alpha a seguir. Hasta que Frutillita queda embarazada y para peor, Banana se borra de la escena. Frutillita miente a Durazno haciéndole creer que el hijo es suyo hasta que en la sala de parto ¡vaya casualidad!, nace una banana bebé. Finalmente Durazno también abandona a Frutillita de una manera violenta y escandalosa dejándola sola en Pampa y la vía. Para saber más tenés que seguir con el próximo video.

Sí. Todo esto que leíste es real.

Las historias de estos contenidos seriados fundan sus base sobre el melodrama que es un género dramático que desde tiempo de los griegos exagera las situaciones, los conflictos sentimentales y las emociones de los personajes para buscar una respuesta afectiva intensa y directa en el espectador. Hay melodrama en las películas románticas clásicas de mediados de siglo XX (Alma en suplicio), son el combustible imprescindible para las novelas en la televisión (Pasión de Gavilanes) y construyen la arquitectura de las comedias románticas más ejemplares de los 80 (Cuando Harry conoció a Sally). Las frutinovelas están muy lejos de esos engranajes narrativos que conectan a personajes en un sinfín de desdichas tan solo com animo de amar. Son explícitas, sin matices y con diálogos totalmente expositivos. Las frutinovelas no reconocen género, color o sabor, los personajes se engañan todos con todos: bananas con naranjas, papas con limones y cebollas con ananás.

Lo preocupante es el nivel de violencia y chatura con el que se exponen los vínculos y el grado de estereotipación de los cuerpos que echa por tierra años de deconstrucción y luchas en los campos del género y la salud sexual. En estas novelas a las mujeres se las maltrata física y verbalmente, el embarazo es un castigo que se transita de forma humillante, el concepto de anticoncepción es inexistente, y el éxito se equipara a tener mucho dinero y a la mujer más voluptuosa. Un contenido tóxico, que está a la mano de adolescentes y también niños a solo un pulgar de distancia.

Ni hablar de una estética plástica que referencia a un extraña copia de Disney y Pixar donde los personajes son brillosos, sin textura y una animación exagerada que, como toda animación de IA, aún no está consolidada, haciendo que los cuerpos, los llantos o las expresiones se desarmen de forma casi surrealista. Hace dos años veíamos uno de los primeros videos producidos por la IA generativa en el que Will Smith comía un plato de fideos de forma muy esquemática. Hoy una verdulería entera es parte del entretenimiento virósico por excelencia y circula de forma acelerada a través de muchas plataformas como Tik-Tok, Instagram y YouTube.

Se presume que el responsable de estas historias es William Rico, un creador de contenido colombiano que empezó a experimentar con este formato de IA en Tik-Tok hasta que se fue de control. Su objetivo no era solo crear videos graciosos, sino probar la capacidad de la IA para replicar estructuras narrativas humanas complejas utilizando elementos absurdos. Producidos con herramientas de Inteligencia Artificial generativa de video como Nano Banana, HeyGen o Pika estos contenidos muestran una cara peligrosa de los tiempos modernos y abren una ventana al abismo al que se enfrenta la industria del entretenimiento.

El problema no es del gremlin sino de quien le da de comer. Es por eso que hace falta educación audiovisual, como también hace falta educación sexual, financiera, y educación en mayúsculas. Este contenido efímero va a pasar, como pasó el brainrot (personajes como Tralalero Tralalá, Ballerina Capuchina y Bombardilo Cocodrilo) y como pasaron tantos trends de redes sociales que llenaron las pantallas de videos de bailes, fotos estilo Ghibli y más cosas que olvidamos en un santiamén. Si llegaste hasta acá y no entendiste nada de lo que estoy diciendo hace dos párrafos tenés suerte. Continúa así mientras puedas.

fuente: Inteligencia Artificial | Bariloche2000 Opinión y Columnistas”> GOOGLE NEWS

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