
La movilización fue tranquila y con aire de carnaval. La fuerte violencia llegó a París en la dispersión de la tercera movilización contra el costo de vida y serios incidentes, que degeneraron seriamente en escenas de guerrilla urbana.
Los Black Blocs y los “casseurs” (vándalos) enfrentaron a la policía, especialmente con morteros incendiarios en la Puerta de Charenton, en la desconcentración. La “pesadilla de Halloween” comenzó a hacerse realidad al anochecer en París. En Marsella, Toulouse, Nantes, Rennes, Bordeaux y Lyon hubo enfrentamientos entre los Black Blocs y los CRS antidisturbios.
Las primeras cifras hablan de una presencia de 70.000 personas en París, en un claro descenso de la participación respecto de las protestas de semanas anteriores, y 320.000 personas en todo el país. La CGT los refuta. Dice que hubo medio millón de personas en todo el país y 200.000 en París. Hay 296 detenidos en todo el país. Hay gendarmes heridos con traumatismo y quemaduras.

La dispersión de la marcha en la Puerta de Charenton se tensó, con la policía lanzando gases lacrimógenos y fortificando sus fuerzas, cuando unos 300 manifestantes se negaron a abandonar la marcha. Todavía había sol en París cuando comenzaron los incidentes.
La dispersión de la marcha en la Puerta de Charenton se tensó, con la policía lanzando gases lacrimógenos y fortificando sus fuerzas, cuando unos 300 manifestantes se negaron a abandonar la marcha. Todavia había sol en Paris cuando comenzaron los incidentes.
“Señoras y señores, la manifestación llegó a su punto de dispersión”, anunció la policía por altoparlantes.
Los “invitaron” a evacuar vía la rue de Charenton. Muchos se iban bailando, pero otros se negaban a moverse. Comenzaron los incidentes alrededor de un centro deportivo, con las fuerzas de seguridad lanzando gases.
Reaparecieron los vándalos y la ultraderecha
Aparecieron los “casseurs” o vándalos en la rue de Charenton y “black blocs”, mayoritariamente extranjeros y hablando en inglés, enmascarados. Hay violentos enfrentamientos entre los vándalos y la policía antidisturbios (CRS). Se escuchan morteros de artificios de los casseurs. La policía filma su propia acción.
Pero este escenario, desde la llegada de los Chalecos Amarillos, es típica en cada desconcentración: los enfrentamientos con los Black Blocs, que aparecen de pronto , en la primera línea de la marcha, imprevistamente.
Pero a esta manifestación ha llegado la ultraderecha, con sus brazaletes blancos, que provoca a la izquierda, presente en la marcha.
«¡Y la juventud se caga en el Frente Nacional!», coreaban numerosos jóvenes manifestantes en la Porte de Charenton, punto de llegada de la marcha parisina, mientras las fuerzas del orden piden reiteradamente, a través de altavoces, la dispersión: «Por favor, abandonen la manifestación».
Los vándalos tienen bidones de combustible y martillos para romper las vidrieras. El CRS, la policía antidisturbios, enfrenta a los “casseurs” y ellos responden con morteros incendiarios. Los vándalos intentan matar o herir gravemente con quemaduras a la policía, con los morteros incendiarios que lanzan.
Los vándalos tratan de abrirse un camino hacia la plaza de la Bastilla, donde se encuentran los negocios que pueden saquear, cuando la noche llega. Buscan cumplir sus promesas en las redes sociales: una “pesadilla americana” en la noche de Halloween. Un Halloween inusual porque las máscaras están prohibidas esta noche.

Una bandera blanca aparece colgada: “A las 20 horas en Châtelet”. Châtelet es el centro de París, el área donde se encuentra desplazada la policía desde temprano. Allí el gobierno ha dictado el toque de queda desde las 11 de la noche hasta las seis de la mañana hasta el lunes, junto a la plaza de la República. Está el shopping center, con centenares de boutiques, el Marais con sus bares y boutiques, el Centre Pompidou cerrado y el Hôtel de Ville, la alcaldía de París. Toda el área es zona roja para el gobierno.
El horror de Halloween
El escenario tan temido comienza a delinearse. Los morteros incendiarios queman a las fuerzas de seguridad. Hay heridos y conmoción, en medio de una nube de gases lacrimógenos que no deja ver a unos y a otros. La avenida es amplia. Difícil de cubrir para las fuerzas de seguridad porque hay un bosque donde los “casseurs” pueden refugiarse.
Aparecen los primeros incendios en París. Son las seis de la tarde y oscureció. La policía pide que no arrojen morteros incendiarios sobre la policía y llegan los bomberos a apagar los incendios. Un auto en llamas. Son al menos 300 vándalos en la calle, según las autoridades, que enfrentan a la policía hace más de una hora. Queman tarros de basura, rompen el mobiliario urbano y lo usan de proyectiles.
Estos vándalos se encuentran a la altura de la esquina entre el bulevar Poniatowski y la calle Claude-Decaen, y han “disparado morteros de fuegos artificiales contra las fuerzas del orden”. Todo está cerrado alrededor, amurallados en madera, incluida la farmacia, que muchos reclaman porque han sido quemados en los enfrentamientos.
La prefectura pide a los manifestantes, que aún están llegando a la Porte de Charenton, que cambien su camino. Piden que avancen hacia la Porte Dorée y no a Charenton, donde hay serios enfrentamientos.
En la Rue des Meuniers, no lejos de la Porte de Charenton, el aire es difícil de respirar y los ojos y la tos se vuelven insoportables por los gases. Sobre un pequeño puente, las fuerzas del orden se enfrentan a varios vándalos, que continúan lanzándoles piedras mientras corean «ACAB» (todos los canas son bastardos).
Por el momento, los policías permanecen apostados en el puente, mientras que, más abajo, un contenedor de basura ha sido incendiado y un panel publicitario municipal, destruido. La tensión no disminuye, mientras continúan los lanzamientos de proyectiles.
La idea de los manifestantes es llegar al centro de París para iniciar su Halloween. Una noche infierno para comerciantes y vecinos en esta fiesta americana. Algunos ya están llegando a la Bastilla. Todos los negocios han cerrado, apagado sus luces, bajado sus cortinas.
Los estudiantes llaman al bloqueo el martes y el jueves nuevamente. El 64 por ciento de los franceses desean que la movilización estudiantil y liceísta cese, según los sondeos de Odoxa-Backbone para Le Figaro. En las últimas semanas, más de seis sobre diez franceses apoyaban el movimiento de los estudiantes.
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