
Un equipo de especialistas del INTA caracterizó la calidad nutricional de especies forrajeras adaptadas a las condiciones ambientales de Chaco y Formosa. Los resultados -disponibles online- aportan información estratégica para ajustar el pastoreo, planificar la suplementación y aprovechar con mayor precisión el potencial de las pasturas utilizadas en los sistemas ganaderos de la región NEA.
La producción ganadera del nordeste argentino se apoya, en gran medida, en el aprovechamiento de pastizales naturales y especies forrajeras adaptadas a las condiciones ambientales de Chaco y Formosa. En ese contexto, conocer la calidad nutricional de las pasturas representa una herramienta concreta para mejorar la eficiencia de los rodeos, definir estrategias de suplementación y planificar el uso del recurso forrajero con mayor precisión.
Con ese objetivo, especialistas del INTA El Colorado elaboraron un informe técnico -disponible online- que caracterizó el valor nutricional de distintas especies forrajeras presentes en ambientes ganaderos de la región. El trabajo evaluó proteína bruta y minerales esenciales vinculados directamente con la nutrición animal y el desempeño productivo.
“El informe permite conocer con mayor precisión el aporte nutricional de las principales especies forrajeras presentes en los sistemas ganaderos del NEA. Contar con esta información facilita la toma de decisiones sobre el manejo del pastoreo y la suplementación de los rodeos”, explicó Federico Miranda, investigador del INTA.
El relevamiento incluyó muestras de diferentes ambientes ganaderos y analizó proteína bruta, fósforo, potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro, manganeso, cobre y zinc. Además del estudio de cada especie, incorporó una evaluación estacional para conocer cómo cambia la calidad nutricional de las pasturas a lo largo del año, un dato que aporta información útil para la planificación de los sistemas basados principalmente en recursos forrajeros regionales.
Las diferencias observadas entre especies muestran la diversidad forrajera disponible en los sistemas ganaderos del NEA y ponen de manifiesto la importancia de conocer el potencial específico de cada pastura para definir estrategias de manejo acordes a sus características.
La evaluación estacional también aportó información relevante. La primavera presentó los mayores valores promedio de proteína bruta, con 10,26 %, seguida por el otoño, con 9 %, y el verano, con 8,79 %. En invierno se registró el promedio más bajo, con 7,48 % de proteína bruta.
“Las variaciones que observamos entre especies y entre estaciones muestran que la calidad nutricional de las pasturas no es uniforme. Disponer de estos datos permite planificar mejor el uso de los recursos forrajeros durante el año y ajustar las decisiones de manejo según cada situación”, señaló Miranda.
Cada especie con su perfil nutricional
Entre las especies evaluadas, el “pasto de bañado” (Leersia hexandra / Luziola peruviana) presentó el perfil nutricional más destacado. Alcanzó un promedio de 12,77 % de proteína bruta y registró las mayores concentraciones de hierro y manganeso, con 2091 ppm y 642 ppm, respectivamente.
También sobresalieron el “pasto jesuita gigante” (Paspalum almum), con 11,38 % de proteína bruta y elevados contenidos de calcio, magnesio y zinc; la “gramilla” o “pasto amargo” (Paspalum conjugatum), con 10,59 % de proteína y altos niveles de fósforo, calcio y magnesio; el “pasto dulce” (Hymenachne amplexicaulis), que presentó 10,71 % de proteína y el mayor contenido promedio de potasio, con 3,32 %; y el “pasto cadenero” (Paspalum modestum), con 11,16 % de proteína y altas concentraciones de sodio y cobre.
El estudio también registró buenos niveles de proteína en especies como la grama bermuda (Cynodon dactylon), con 11,28 %; el pasto horqueta (Paspalum notatum), con 10,12 %; y el pasto colorado (Paspalum urvillei), con 9,88 %. En un nivel intermedio se ubicaron el pasto salado (Paspalum alcalinum) y el pasto nilo (Panicum milioides), mientras que las menores concentraciones promedio correspondieron al espartillo o cola de ratón (Sporobolus indicus), el pasto crespo (Paspalum intermedium), el pasto estrella (Cynodon plectostachium) y el dicantio erecto (Dicanthium aristatum).
El trabajo también destacó el aporte de minerales esenciales para el rodeo. En fósforo, los mayores valores promedio se registraron en la gramilla o pasto amargo (Paspalum conjugatum) y en la setaria (Setaria kazungula), ambas con 0,31 %.
Las concentraciones más elevadas de calcio correspondieron a la gramilla y al pasto jesuita gigante, mientras que el mayor contenido promedio de magnesio también se registró en la gramilla, con 0,37 %. A su vez, el pasto de bañado presentó los mayores niveles de hierro y manganeso, el pasto cadenero se destacó por su contenido de cobre y el pasto jesuita gigante por sus concentraciones de zinc.
Para los especialistas, esta investigación es una herramienta técnica de utilidad para productores, asesores y profesionales vinculados a la actividad ganadera. El informe completo se encuentra disponible en el repositorio institucional del INTA para consulta pública y reúne datos que contribuyen a mejorar la planificación forrajera, optimizar el manejo del pastoreo y definir estrategias de suplementación sobre la base de información específica de las especies presentes en los sistemas ganaderos del NEA.




