
La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) atraviesa un escenario crítico que mantiene en tensión a sus más de 700 trabajadores. Tras varios días de demora en el depósito de los sueldos de marzo, el Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos presentó un planteo formal ante la Secretaría de Trabajo de Córdoba, reclamando la intervención provincial frente a la falta de respuestas del Ministerio de Defensa.
Aunque los salarios se completaron a contrarreloj el viernes pasado, la relación entre los empleados y el directorio encabezado por Julio Manco quedó quebrada. La planta cordobesa funciona con turnos reducidos de tres días semanales y pagos parciales, mientras la actividad se sostiene apenas con algunos contratos privados de mantenimiento y piezas para Embraer.
La deuda con proveedores supera los 20 millones de dólares, y los contratos que FAdeA espera firmar con la Fuerza Aérea permanecen “estacionados” en Defensa y Economía, atados a la política de superávit fiscal. Sin esos ingresos, la empresa estatal carece de recursos genuinos para sostener su funcionamiento.
El gobernador Martín Llaryora ya había advertido sobre la importancia de preservar FAdeA como activo estratégico de Córdoba y del país. Los gremios, por su parte, alertan que la falta de un plan de saneamiento podría derivar en un deterioro irreversible de la fábrica, que pasó de más de 900 empleados en 2024 a poco más de 700 en la actualidad, con un plan de retiros vigente.
La incertidumbre crece entre los trabajadores, que ven cómo la empresa se hunde lentamente sin medidas concretas para recuperar líneas de negocio y garantizar estabilidad. La tensión entre el equilibrio fiscal y la necesidad de sostener un polo industrial clave para la defensa nacional pone en riesgo el futuro de FAdeA y de cientos de familias cordobesas.




