
La presencia de compradores internacionales volvió a ser uno de los rasgos distintivos de Expoagro y confirma el creciente posicionamiento de la muestra como una vidriera global para el ingenio agroindustrial argentino. En los pasillos del sector internacional se escuchan acentos de distintos continentes y se repite una misma motivación: conocer de primera mano la oferta tecnológica desarrollada en el país y explorar oportunidades de negocios con fabricantes locales.
En ese marco, las rondas de negocios organizadas por la agencia provincial Santa Fe Global se consolidaron como uno de los espacios clave para facilitar el vínculo entre empresas argentinas y potenciales clientes del exterior. A través de este mecanismo, Expoagro funciona como un punto de encuentro donde maquinaria, implementos y tecnologías desarrolladas en el país encuentran oportunidades concretas de expansión hacia nuevos mercados.
Durante la edición de este año participaron 15 empresas internacionales provenientes de siete países -Australia, Chile, Colombia, Kazajistán, México, Serbia y Sudáfrica- que mantuvieron un total de 354 reuniones de negocios con fabricantes argentinos. En esos encuentros se analizaron más de 45 tipos de productos demandados por los visitantes, entre ellos sembradoras, pulverizadoras, fertilizadoras, tolvas autodescargables, rastras de discos, subsoladores, silos, silobolsas, mixers, molinos para rumiantes, plantas modulares de ración, cabezales maiceros, cilindros hidráulicos, bombas oleohidráulicas, válvulas hidráulicas y repuestos para cosechadoras, además de distintos sistemas tecnológicos vinculados a la producción agrícola y ganadera.
Más allá de la diversidad de productos, los visitantes coincidieron en que la feria funciona como una plataforma eficaz para generar contactos, comparar tecnologías y detectar oportunidades comerciales.
Uno de ellos fue Omar David Ochoa Figueroa, representante de la empresa mexicana Tractosol, con sede en el estado de Guanajuato. La firma distribuye maquinaria agrícola en cinco estados del país y llegó a Expoagro con el objetivo de identificar nuevos proveedores.

“Somos distribuidores de maquinaria agrícola, pero también buscamos partes alternativas para equipos que ya no están en garantía o que necesitan soluciones distintas”, explicó. Durante las rondas de negocios mantuvo reuniones con fabricantes argentinos de cargadores frontales, rastras y discos dentados, además de otros componentes que podrían incorporarse a su catálogo en México. “Hemos encontrado algunas ventanas de oportunidad interesantes”, señaló.
Ochoa Figueroa también valoró la posibilidad de encontrar en un mismo espacio a fabricantes industriales, proveedores de servicios y potenciales socios comerciales. Esa concentración de actores del sector -afirmó- facilita el análisis de oportunidades y acelera los procesos de vinculación.
Desde Australia llegó Andrew Wildon Hodgson, integrante de Landpoint Holdings, una empresa que combina actividades agrícolas con producción ganadera. Hodgson es el único miembro de la compañía que habla español, por lo que viajó especialmente a la Argentina para recorrer la muestra y evaluar desarrollos tecnológicos aplicables a su país.
Uno de los temas que más le interesó fue el sistema de silo bolsa, una tecnología originada en Argentina que ya comenzó a expandirse en distintos mercados. “Estamos trabajando bastante con el tema de las bolsas y quería ver qué opciones hay. He sacado varias ideas”, comentó.
Según explicó, en Australia el uso de este sistema de almacenamiento viene creciendo y ya se importan máquinas argentinas para su utilización. Al mismo tiempo, destacó el nivel de desarrollo tecnológico del agro argentino. “En agricultura ustedes están muy avanzados, especialmente en áreas como la siembra directa y las tecnologías asociadas a la producción de granos”, afirmó.
Otro visitante que recorrió la feria fue Boris Labra, representante del grupo chileno SKC, un conglomerado con presencia en sectores como minería, transporte, construcción y agricultura. En el área agrícola de la compañía, Labra tiene la misión de ampliar la oferta de implementos que acompañan a los tractores que comercializa la empresa.
“Hace pocos meses se abrió el área de implementos y una de mis tareas es buscar nuevas marcas o socios comerciales que podamos representar en Chile”, explicó. En ese sentido, Expoagro le permitió dimensionar el tamaño y el nivel tecnológico de la industria argentina.
“Hace años uno pensaba que muchos equipos solo se fabricaban en Europa o en Estados Unidos, pero hoy veo que el mercado sudamericano está prácticamente a la par”, afirmó. Además, señaló que en muchos casos los productos argentinos pueden resultar más competitivos por la cercanía geográfica y los menores costos logísticos, aunque aclaró que factores como los aranceles y los acuerdos comerciales también influyen en la competitividad.
Desde Asia Central llegó Madina Kussainova, representante del Eurasia Group, quien visitó la feria con el objetivo de analizar tecnologías y conocimientos aplicables al desarrollo ganadero de Kazajistán. Durante su recorrida mantuvo reuniones con empresas vinculadas a genética bovina, maquinaria para la producción pecuaria, sistemas de alimentación y manejo de rodeos.
Kussainova destacó el prestigio internacional de la carne argentina y señaló que el país constituye un referente global en producción bovina. “Argentina concentra un conocimiento técnico valioso en estos campos; existen pocas regiones del mundo con esa trayectoria en el desarrollo de la ganadería”, afirmó.
A su entender, una cooperación más estrecha con empresas argentinas podría contribuir a fortalecer la industria agropecuaria de Kazajistán e incluso impulsar, a largo plazo, el desarrollo de manufactura local de equipamiento en ese país.
El empresario serbio Botond Bata también llegó a Expoagro con la intención de identificar tecnologías con potencial comercial en Europa del Este. Su compañía comenzó como distribuidora de maquinaria agrícola en Serbia, pero con el tiempo amplió su estrategia para buscar productos innovadores en distintos mercados internacionales.
En ese recorrido, Bata ya participó en ferias del sector en China y Alemania antes de arribar a Argentina. Durante su visita mantuvo reuniones con fabricantes locales para evaluar soluciones vinculadas a la siembra directa y otras herramientas que permitan mejorar la eficiencia productiva.
Según explicó, su empresa comercializa maquinaria en países como Serbia, Bosnia y Hungría, donde el nivel de desarrollo tecnológico del agro presenta realidades diversas. Mientras que en Hungría la adopción de tecnologías modernas es más avanzada, en Serbia todavía existe margen para incorporar innovaciones que mejoren la productividad.
La delegación internacional también incluyó a Hendrie Tersius Zeelie, empresario sudafricano cuya compañía se dedica a la fabricación de pulverizadoras e implementos para la gestión de cultivos. La firma trabaja principalmente con productores de granos y cultivos de invierno como trigo, canola y cebada.
Zeelie visitó Argentina por primera vez con el objetivo de explorar posibles acuerdos de cooperación tecnológica. “Si encontramos un producto que se ajuste a las especificaciones que necesitamos, nos interesa probarlo y trabajar en conjunto”, explicó, al referirse a la posibilidad de incorporar componentes o desarrollos argentinos en su mercado.
El empresario también describió el contexto actual de la agricultura sudafricana, donde los productores obtuvieron buenos rendimientos en las últimas campañas, pero enfrentan precios de granos más bajos y restricciones de liquidez que los llevan a ser cautelosos con las inversiones.
Con testimonios como estos, Expoagro confirma su proyección internacional. Para muchos compradores extranjeros, la muestra funciona como una puerta de entrada al ecosistema agroindustrial argentino, donde la innovación tecnológica, la capacidad industrial y la experiencia productiva se combinan para abrir nuevas oportunidades de negocios en el escenario global.
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