
Durante décadas, tener un negocio propio fue una de las principales expresiones del llamado “sueño americano”. Muchas familias lograron mejorar su nivel de vida gracias a empresas que pasaron de padres a hijos y sobrevivieron durante más de un siglo. Hoy, esa realidad parece haber cambiado.
Propietarios de compañías centenarias sostienen que, aunque sus negocios aún funcionan, superar la prosperidad de las generaciones anteriores resulta cada vez más complicado. El aumento de los costos, la inflación y una competencia mucho más intensa aparecen entre los factores que, según ellos, modificaron las posibilidades de crecimiento para quienes apuestan por los pequeños emprendimientos.
Los testimonios forman parte de un informe de CNBC Make It, que reunió las experiencias de familias empresarias de distintos estados de Estados Unidos para analizar cómo evolucionó el llamado “sueño americano”.
Empresas familiares que ya no generan el mismo progreso
Uno de los casos es el de Starr Hutchings Purdue, copropietaria de una funeraria fundada en Georgia en 1910. Explica que el negocio permitió a sus padres enviar a sus hijos a la universidad, pero hoy exige un control permanente de los gastos para mantenerse competitivo.
Una situación parecida vive Adam Brand, cuarta generación al frente de M&S Schmalberg, una fábrica de flores de tela de Nueva York. Aunque la empresa atraviesa un buen momento comercial, asegura que el dinero ya no rinde como ocurría décadas atrás.
Brand explica que sus ingresos son similares a los que tenía su padre, pero el costo de vida aumentó considerablemente. Como ejemplo, señala que el alquiler de la fábrica pasó de unos 420 dólares mensuales en 1965 a cerca de 15.000 dólares en la actualidad.

Ric Serrano, dueño de una cadena de restaurantes mexicanos nacida hace más de cien años en Arizona, también sostiene que el negocio dejó de crecer al ritmo de otras épocas. El incremento de salarios, insumos y servicios redujo significativamente los márgenes de rentabilidad.
El desafío de mantener vivo un legado
El profesor Dan Wadhwani, especialista en emprendimiento de la Escuela de Negocios Marshall de la Universidad del Sur de California, considera que la movilidad social mediante pequeños negocios es hoy más difícil que hace varias décadas.
No obstante, algunos emprendimientos lograron adaptarse. Judson Studios, un histórico taller de vitrales de Los Ángeles, diversificó su actividad hacia proyectos artísticos contemporáneos y nuevas alianzas, lo que le permitió continuar creciendo.
Aun con esas diferencias, muchos empresarios destacan que trabajar en una empresa familiar conserva ventajas importantes. La independencia para tomar decisiones, la flexibilidad laboral y la posibilidad de preservar un legado siguen siendo aspectos muy valorados.

Según datos de la Administración de Pequeñas Empresas de Estados Unidos, más de una cuarta parte de las compañías del país siguen siendo empresas familiares. Muchas lograron superar guerras, crisis económicas y cambios sociales, aunque sus propietarios aseguran que hoy mantener ese legado requiere mucho más esfuerzo que en el pasado.
Sin embargo, coinciden en una idea: mantener una empresa durante generaciones continúa siendo posible, pero hacerlo mientras se mejora el nivel de vida familiar exige hoy mucho más esfuerzo que en el pasado. Para ellos, el “sueño americano” no desapareció, aunque sí dejó de ser tan accesible como alguna vez fue.
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