
La segunda temporada de Fallout no se ha guardado nada desde que los protagonistas llegaron a la mítica New Vegas y los peligros del Mojave siguen más vivos que nunca. Ahora, el capítulo 5 de la serie (“The Wrangler”) ha dejado a más de uno en un estado de shock absoluto.
Tras una tensa confrontación en el corazón de Freeside, Lucy MacLean ha demostrado que ya no es la habitante ingenua que salió del Refugio 33, golpeando al Ghoul (Cooper Howard) con un Power Fist y lanzándolo al vacío y un destino que parece fatal: empalado en un poste en plena vía pública.
Para los más nuevos al universo de Fallout, la escena sugiere todo un “destino final” para uno de los personajes más carismáticos de la serie. No obstante, el vasto universo de los videojuegos de Bethesda y Obsidian ofrece una perspectiva mucho más compleja y esperanzadora sobre la fisiología de los necrófagos. La pregunta que inunda las redes no es solo si el Ghoul puede sobrevivir a semejante trauma físico, sino qué precio tendrá que pagar su cordura mientras permanece incapacitado en el Yermo.
La asombrosa resistencia biológica de los necrófagos en el Yermo
La biología de un necrófago como Cooper Howard dista mucho de la de un humano convencional. En el canon de Fallout, la exposición prolongada a la radiación y, en su caso específico, el contacto con el virus F.E.V. mencionado en los recientes flashbacks, han convertido su cuerpo en una entidad capaz de regenerarse ante daños que serían letales para cualquier otro.
The latest episode of Fallout: Season 2 was just so damn good.
This show’s storytelling is just absolutely phenomenal and exceeding my expectations. Walter Goggins is really making me feel for the Ghoul.
I can only hope the games reach this level of story telling someday. pic.twitter.com/lcs1uZB4KY
— DansGaming (@Dansgaming) January 15, 2026
En los juegos, es común ver a estos seres sobrevivir a mutilaciones o heridas críticas mientras exista una fuente de radiación cercana que actúe como motor de su metabolismo. Estar empalado es, técnicamente, un “inconveniente mecánico más” que una muerte segura. Sus órganos mutados no responden de la misma forma que los nuestros, y su longevidad de más de dos siglos es la prueba viviente de una vida -casi- sobrenatural.
El verdadero cronómetro de muerte detrás del suero de Cooper
Aunque el daño físico sea recuperable, el Ghoul enfrenta una amenaza mucho más insidiosa que el propio poste de metal: el tiempo. A lo largo de la serie, se ha establecido que Cooper depende de un suero específico para mantener a raya el estado “salvaje” (feral), ese punto de no retorno donde la mente se degrada y el individuo se convierte en una bestia salvaje.
Al quedar atrapado e incapaz de administrar su dosis, el riesgo real no es que el personaje muera, sino que la identidad de Cooper Howard desaparezca para siempre. Si nadie acude en su ayuda pronto, la regeneración del necrófago podría completarse solo para dejar paso a un monstruo sin recuerdos, una tragedia narrativa que pesaría directamente sobre la conciencia de una Lucy cada vez más endurecida por la supervivencia.
El impacto de una Lucy transformada y el futuro en New Vegas
Este altercado también marca un punto de inflexión fundamental en la evolución de Lucy. El uso del Power Fist, una de las armas más icónicas y destructivas del juego, simboliza la ruptura definitiva de sus antiguos códigos morales frente a la traición de Cooper.
A medida que avanza la serie, Lucy va perdiendo toda su inocencia y se acostumbra a la “realidad” que es el Yermo. Foto: Prime VideoEl hecho de que ella lo haya dejado atrás en esa condición demuestra que el Yermo ha reclamado su parte de su humanidad. El destino del Ghoul ahora pende de un hilo que depende de la intervención de terceros o de su propia capacidad para forzar una huida dolorosa, pero una cosa es segura: si Cooper Howard logra bajar de ese poste, el reencuentro con Lucy será uno de los momentos más explosivos de lo que resta de temporada.
—



