
El clásico cordobés en el Monumental de Alta Córdoba tuvo un primer tiempo cargado de tensión, pierna fuerte y decisiones arbitrales que encendieron la polémica en la cancha y en los bancos de suplentes.
La primera gran controversia de la noche ocurrió a los 25 minutos de juego. Alex Luna le propinó un aparente codazo al defensor de Talleres, Esteban Fascendini, en medio de la disputa por la pelota. Inmediatamente, futbolistas y cuerpo técnico de la visita saltaron a exigir la tarjeta roja directa para el enlace albirrojo. Sin embargo, el juez principal Darío Herrera resolvió la jugada amonestando al volante de la Gloria, mientras que desde el VAR, liderado por la cabina de revisión, prefirieron no llamar al árbitro para corregir o revisar el fallo.
La bronca en la “T” aumentó considerablemente en el cierre de la primera etapa por el criterio dispar aplicado en las áreas. A los 48 minutos, tras un forcejeo entre Agustín Álvarez Martínez y Fernando Alarcón en el área local, Herrera sí fue convocado al monitor del VAR para revisar un golpe con el brazo del atacante uruguayo sobre el defensor de Instituto. Tras repasar las imágenes, el colegiado expulsó al delantero albiazul con roja directa y amonestó al zaguero albirrojo.
Otra jugada en la lupa y el cambio inmediato
En el segundo tiempo, la polémica volvió a centrarse en el número 10 de la Gloria. Durante una acción dividida, Luna volvió a dejar el brazo arriba e impactó sobre el zaguero Román Riquelme. Desde el banco y en el campo de juego, los futbolistas del Matador saltaron enérgicamente a reclamar la segunda tarjeta amarilla que hubiese significado la expulsión del volante.
X de Nacho Castellano
Sin embargo, Herrera prefirió no sancionar disciplinariamente al jugador de Instituto. Advertido por el clima tenso y el riesgo de quedar con diez hombres, el entrenador albirrojo Diego Flores no dudó y a los pocos minutos decidió retirar del campo a Alex Luna para disponer el ingreso del colombiano Stefano Córdoba.
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