
La cosa está difícil. Pero hubo varias noticias en la semana subrayadas por un denominador común: hay ganas de invertir. Muchas vienen del propio sector. Otras, de empresas que estando fuera del agro “la ven” (Pampa Energía con su proyecto de producción de urea en Bahía Blanca, aún no confirmado pero en las gateras). Los planetas se van alineando y si bien queda mucho camino por recorrer para despejar el horizonte, las señales son contundentes. Veamos.
De las del palo: dos de las más potentes empresas de maquinaria agrícola emitieron exitosamente Obligaciones Negociables en la plaza local. Se trata de Apache y de Akron. Es la primera vez que lo hacen. Apache, que el año próximo cumple 70 años de vida, es una de las líderes en sembradoras de directa. Destinará los fondos a capital de trabajo, pero también a la modernización de su planta en Las Parejas (provincia de Santa Fe). Su titular, Carlos Castellani, remarcó en “La Industria Verde” que instalarán un nuevo túnel de pintura e incorporarán robots de soldadura y otras máquinas de control numérico. Exportan a toda la región, son líderes en Sudáfrica y están apuntando a los países de Europa Oriental, fundamentalmente Bulgaria y Rumania, donde se abre un interesante mercado para la industria de maquinaria agrícola argentina.
Akron, desde San Francisco (Córdoba), sorprende por su dinamismo y visión. Arrancaron como “agropartistas”, proveyendo de cajas de transmisión emblemáticas (Micron Fresar). Pero luego tomaron un rol prominente en la tecnología del almacenaje flexible de granos y forrajes. Embolsadoras, extractoras de granos de los silobolsas, carros tolva autodescargables. Se sumaron a la revolución forrajera con sus carros mixer verticales y los acoplados compactadores para ensilado, luego adaptados para el desparramado de estiércol de tambos y feedlots. Hace un par de años vieron el potencial de los drones, y se convirtieron en los líderes con la distribución de los chinos DJI, creando una unidad de negocios independiente (Tekron). Se lucieron en la última Expoagro con un stand de una manzana.
Además, tomaron la representación de la japonesa Kubota, e incursionaron en palas cargadoras, niveladoras y autoelevadores con la marca Terraplene. La familia Gaviglio tiene también una visión global. Están en toda America Latina, pero también en Australia y Sudáfrica y recientemente abrieron una planta en los Estados Unidos, donde se hicieron fuertes con la tecnología del embolsado. No paran…
Pero hay mucho más. El sector de biocombustibles, por ejemplo, está en las gateras de un salto formidable. Está listo el proyecto de BioVi, la planta de etanol de General Villegas, de la mano de un grupo de productores liderados por Pierre Courreges, y que contará con la participación accionaria de Bio4, la que abrió el camino del etanol de maíz en la Argentina hace algo más de diez años, cuando Manuel Ron “la vio”.
Sería la primera planta en la provincia de Buenos Aires. Tienen que darse algunas condiciones: una nueva ley de biocombustibles que asegure el aumento del corte, un alivio fiscal en la provincia (Ingresos Brutos) y completar el esquema de financiación. Ya tienen la mitad de los 100 millones de dólares que requiere la instalación. Sería estratégico para una región alejada de los puertos y con el beneficio adicional de la burlanda (subproducto destinado a la alimentación animal).
Mientras tanto, Bio4 está arrancando con su ampliación, lo mismo que Pro Maíz en Alejandro Roca. Y esta misma semana ACA adquirió una nueva línea de producción para su planta de Villa María. Incluye un sistema de extracción de aceite que se destinará a biocombustible de aviación SAF. Califica porque es una materia prima que se obtiene de un residuo industrial. Recordemos que hace quince días Dreyfus había inaugurado una línea de molienda de crucíferas para SAF en su planta de Timbúes.
Esto está pasando. Eppur si muove, diría Galileo
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