
El Gobierno nacional desplegó un operativo de control migratorio en el barrio de Liniers, en la Ciudad de Buenos Aires, a través de la Dirección Nacional de Migraciones y la Policía Federal Argentina.
El procedimiento tuvo como objetivo verificar la situación de permanencia de personas extranjeras, detectar irregularidades y controlar antecedentes penales, en el marco de una política de refuerzo de la seguridad. Desde el Ejecutivo remarcaron que las reglas son claras: quienes se encuentren en situación migratoria irregular o cuenten con antecedentes penales serán expulsados del país conforme a la normativa vigente.
La medida se inscribe en una estrategia orientada al fortalecimiento del orden y el control en el territorio nacional, con operativos que podrían replicarse en otras zonas del país.
Seguí leyendo:




