
Ocho esquiadores de travesía fueron encontrados muertos y uno continúa desaparecido después de una avalancha cerca de Lake Tahoe en California. Con esta cifra, se convierte en la avalancha más mortal en los EE. UU. en más de cuatro décadas.
La noticia la dio el sheriff del condado de Nevada, Shannan Moon, en una conferencia de prensa el miércoles.
Equipos de búsqueda y rescate avanzaban con dificultad este miércoles entre nieve profunda, fuertes vientos y riesgo constante de nuevos desprendimientos en su intento por localizar a los esquiadores de travesía que permanecen desaparecidos tras una avalancha en la Sierra Nevada. Otras seis personas ya habían sido rescatadas con vida.
Los cuerpos aún permanecen en la zona del deslizamiento y no han podido ser trasladados debido a las condiciones extremas, aunque los equipos lograron ubicarlos en puntos donde puedan ser recuperados cuando mejore el clima. Los rescatistas continúan buscando a la persona que sigue desaparecida. Entre los heridos, uno ya fue dado de alta y el otro permanece hospitalizado con lesiones que no ponen en riesgo su vida.

El sheriff explicó que el peligro de nuevas nevadas -que podrían volver a sepultar los cuerpos y poner en riesgo a los rescatistas- condiciona cada decisión operativa. La avalancha, que según autoridades forestales tuvo una extensión equivalente a la de un campo de fútbol, se produjo por una capa débil y persistente de nieve sobrecargada tras la tormenta, y el riesgo en la zona sigue siendo alto. Funcionarios estatales y locales coordinaron el envío de equipos especializados, mientras voluntarios de búsqueda y rescate trabajaron en condiciones extremadamente peligrosas.
Los sobrevivientes relataron que alguien alcanzó a gritar “¡avalancha!”, pero que el alud los alcanzó “bastante rápido”. Las víctimas y quienes lograron sobrevivir se encontraban relativamente cerca unos de otros. Las autoridades pidieron al público evitar las zonas montañosas mientras continúe el mal tiempo y prestar atención a las advertencias meteorológicas. También se informó que una de las personas fallecidas era la esposa de un miembro del equipo de búsqueda y rescate, lo que ha supuesto un duro golpe para quienes participan en la operación.
El grupo realizaba una excursión de esquí de tres días en las montañas del norte de California cuando fue sorprendido por la avalancha el martes por la mañana, en medio de una tormenta invernal que azota gran parte de la costa oeste de Estados Unidos.

Dos de los esquiadores rescatados fueron trasladados a un hospital para recibir tratamiento, informó Ashley Quadros, portavoz de la Oficina del Sheriff del Condado de Nevada. No se dieron detalles inmediatos sobre la gravedad de sus lesiones.
Las condiciones extremas han ralentizado las tareas de rescate en la zona cercana a Castle Peak, al noroeste del lago Tahoe. La combinación de intensas nevadas, ráfagas huracanadas y una capa de nieve inestable ha elevado significativamente el peligro para rescatistas y sobrevivientes.
El Centro de Avalanchas de la Sierra advirtió que amplias áreas de la Sierra Nevada permanecen bajo alto riesgo de avalanchas y desaconsejó cualquier desplazamiento por terrenos de montaña. Aunque la tormenta comenzaba a perder intensidad el miércoles, la acumulación de varios metros de nieve en pocos días dejó un manto inestable e impredecible.
Inicialmente se informó que 16 esquiadores formaban parte del grupo, pero la oficina del sheriff el martes por la noche que eran 15 en total. Las autoridades recibieron el aviso de emergencia a través de una llamada al 911 que alertaba sobre personas sepultadas por la nieve. También se activaron balizas de localización que los esquiadores llevaban consigo.

Según explicó el capitán Russell Greene, sheriff del condado de Nevada, la compañía que organizó la excursión, Blackbird Mountain Guides, notificó a las autoridades tras el accidente. La empresa señaló en un comunicado que el grupo -integrado por 11 clientes y cuatro guías- regresaba al punto de inicio cuando se produjo la avalancha y que está colaborando con el operativo.
Steve Reynaud, pronosticador de avalanchas del Bosque Nacional Tahoe en el Centro de Avalanchas de Sierra, indicó que los esquiadores habían pasado dos noches en refugios de montaña y que la travesía implicaba recorrer hasta 6,4 kilómetros diarios por terreno accidentado, cargando su propia comida y equipo.
“Estamos en el punto más álgido de la tormenta y eso hace que las condiciones en el interior sean particularmente peligrosas”, señaló Brandon Schwartz, pronosticador principal del centro, con sede en Truckee.

La ciudad de Soda Springs, cercana al lugar del alud, registró al menos 76 centímetros de nieve en 24 horas, según el centro de esquí local. Las autoridades reportaron además cortes y demoras en la Interestatal 80 a la altura de Donner Summit debido a derrapes y accidentes provocados por el temporal. Varias estaciones de esquí en la región cerraron total o parcialmente.
A diferencia de las zonas controladas dentro de los complejos turísticos, donde existen programas activos de mitigación de avalanchas, el esquí de travesía -también conocido como fuera de pista- se practica en áreas remotas sin control artificial del terreno, lo que incrementa el riesgo.
Castle Peak, una montaña de 2.777 metros de altura, es un destino popular para este tipo de actividades, pero también arrastra una historia trágica. Recibe su nombre de la expedición Donner, el grupo de pioneros que quedó atrapado en la zona durante el invierno de 1846-1847 y recurrió al canibalismo para sobrevivir.
Cada invierno, entre 25 y 30 personas mueren en avalanchas en Estados Unidos, según el Centro Nacional de Avalanchas. En enero, un conductor de motonieve falleció en otro deslizamiento en la misma región.
Con información de AP.
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