
Cada año, entre el 20 de enero y el 18 de febrero, el Sol transita el signo de Acuario, una etapa del calendario zodiacal asociada al cambio, la innovación y la mirada puesta en el futuro. Luego del período capricorniano, marcado por la responsabilidad, el orden y la construcción de estructuras, la energía acuariana propone un giro: cuestionar lo establecido y abrirse a nuevas formas de pensar la realidad.
Para la astróloga Ailen Partesano, este pasaje no es casual. “Cuando la estructura ya fue edificada y la responsabilidad asumida, aparece Acuario para invitarnos a ir más allá de lo que se creía posible”, explica a Clarín. Su energía, vinculada al elemento aire, se manifiesta como un impulso orientado al futuro, que desafía los límites.
A partir de allí, Acuario recuerda que “lo único constante es el cambio” y plantea un llamado a evolucionar e innovar, incluso cuando eso implica soltar certezas que alguna vez funcionaron. Según la especialista, este signo abre una instancia distinta del recorrido zodiacal: la de “cuestionar los mandatos sociales y culturales que comprimen y habilitar nuevas formas de vivir desde la autenticidad y la originalidad”.
La energía de Acuario, vinculada al elemento aire, se manifiesta como un impulso orientado al porvenir. Foto: ilustración Shutterstock.No se trata de un proceso cómodo ni gradual. Partesano advierte que el impulso acuariano “no opera de manera progresiva, sino que irrumpe, sacude y altera el orden establecido”, lo que suele generar resistencias. Sin embargo, su modalidad fija le permite sostener ideales y utopías en el tiempo, incluso frente a las dificultades de llevar esas ideas a la práctica.
Sol en Acuario: cómo piensa y actúa este signo
Las personas nacidas entre el 20 de enero y el 18 de febrero tienen el Sol en Acuario en su carta natal. Aunque su energía esté vinculada al pensamiento y a los procesos mentales, no se trata de una mirada volátil. “Acuario piensa a largo plazo, con la intención de sembrar algo que despierte al colectivo con el tiempo”, señala la astróloga. Por eso, su naturaleza resulta difícil de comprender desde una lógica puramente individual: “En este signo, el yo comienza a correrse para dar lugar a una conciencia más amplia”.
La esencia acuariana invita a experimentar lo que está más allá de lo tradicional y lo convencional. Su energía no es compatible con la sensación de limitación cuando solo apunta a mantener el statu quo. En palabras de la astróloga, en Acuario “está grabada la necesidad de romper esquemas y paradigmas para que algo nuevo pueda emerger en beneficio del conjunto”.
El símbolo del aguador ofrece una clave central para comprender esta lógica. El agua que se derrama circula y sostiene a otros a través de una red invisible. En ese gesto, la especialista identifica “la capacidad de ofrecer ideas, valores o visiones al campo colectivo y luego desprenderse de ellos”, sin apropiación ni búsqueda de protagonismo personal.
Desde esta perspectiva, Acuario pone el foco en la responsabilidad social, la inclusión y el reconocimiento de la diversidad. Celebra la singularidad como un valor esencial y entiende que lo colectivo no se construye desde la homogeneidad, sino desde la convivencia de diferencias. Sus acciones no buscan figurar, sino generar impacto en el entramado común.
Acuario pone el foco en la responsabilidad social, la inclusión y el reconocimiento de la diversidad. Foto: ilustración ShutterstockParte de la complejidad de este signo se explica por sus regentes: Saturno, asociado a la estructura y al orden previo, y Urano, vinculado a la ruptura y la innovación. Lejos de oponerse, en Acuario estas dos fuerzas se complementan. “Para que la revolución acuariana pueda implementarse, necesita partir de una estructura que ya existe”, afirma Partesano, y agrega que el verdadero cambio “no niega el pasado, sino que lo integra y lo transforma”.
En su expresión más elevada, Acuario aporta valores como el altruismo, la solidaridad y la responsabilidad social. Su desafío aparece cuando la distancia emocional se convierte en desconexión. El aprendizaje, según la astróloga, consiste en integrar visión e innovación con sensibilidad y humanidad.
Finalmente, Acuario enseña que ningún cambio personal es aislado. Es el primer signo que abre de manera consciente a la dimensión transpersonal, donde las ideas dejan de pertenecer a un individuo para conectarse con una inteligencia colectiva. En una realidad interconectada, “el movimiento interior de un individuo termina activando un cambio en el conjunto”.
Asesoró la astróloga Ailen Partesano, autora de Quirón, la llave de la sanación en la astrología (Grijalbo). En Instagram @cuspiderosa.
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